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Eduardo Arroyo Galería Gamarra y Garrigues Hasta primeros de octubre Desde 135.000 a 1.800.000 pesetas también tópica pero más lúdica que el habitual escenario de Arroyo. Igualmente hay un cambio en la materia; si sus primeras obras eran fundidas en brillantes metales, ahora en algunas prefiere el bronce mate. La recreación de la Dama de Elche, quizá la obra con mayor empaque de la exposición, nos trae unas resonancias evidentes de los experimentos de H. Moore sobre los modelos de las culturas americanas precolombinas. Pero la mayoría de las piezas son realmente ensamblajes de objetos encontrados- una larga tradición surrealista- en los cuales maderas, piedras aluviales, tocones de ladrillos erosionados, con unos leves toques metálicos o de pintura, se hallan generalmente vertebrados por la verticalidad de la teja popular, pieza que suele componer el rostro de gran parte de las mujeres retratadas por Arroyo. Conociendo la ambición estética de Eduardo Arroyo, esta exposición se nos presenta como un indudable divertimento, preámbulo indudable de otra obra mayor. A. M. N. L pintor Eduardo Arroyo (Madrid, 1937) abre temporada con una exposición dedicada exclusivamente a su trabajo escultórico. No es inédita esta actividad en él, ya que desde hace unos años ha llevado a las tres dimensiones alguno de los peculiares personajes enchisterados de su pintura; sin embargo, el hecho de que en esta ocasión evite todo lo que no sea escultura indica indudablemente la confianza que el propio Arroyo siente haber adquirido en esta nueva faceta de su arte. Ha cambiado también sus personajes, prescindiendo de sus tópicos ganters o deshollinadores con regusto a cine negro americano, y ahora expone una serie dedicada íntegramente a la mujer española, imagen Txomín Badiola Galería de arte Soledad Lorenzo 1 ABC Hasta el 17 de octubre De 200.000 a 800.000 pesetas E Dama de Elche Bronce Cabinet 0,10. Acero L conjunto de las esculturas de Txomín Badiola (Bilbao, 1957) -v e i n t e obras de cumplido formato en acero- expuesto ahora en Madrid es verdaderamente sorprendente. A nadie se le escapa que dada la gran tradición escultórica de su tierra, para un joven artista vasco dedicarse a esta actividad supone un verdadero reto, que Badiola ha afrontado desde que comenzó con sus construcciones de madera hasta su obra actual. El escultor en poco más de cinco años de trabajo ha avanzado con pasos de gigante, y así ahora nos ofrece una colección de obras definitivas, tanto en concepto como en su factura, de tal entidad que es evidente que el escultor ha comenzado su periodo de madurez plástica. Néstor Basterretxea Sala Julio González. MEAC LTIMOS días para visitar la antotógica de N. Basterretxea (Bermeo 1924) una de las figuras clave del arte de vanguardia vasco, quien no se ha prodigado en Madrid desde que en 1960 se presentara en una exposición conjunta con Jorge Oteiza, a quien reconoce como maestro, aunque sus caminos hayan seguido estéticas bien diversas. Basterretxea comenzó como pintor en su exilio argentino y nunca ha abandonado esta actividad, como vemos en su reciente señe Guernica en contenida sobriedad de blanco y negro, o en sus últimos coilages que nos muestran otra vez la capacidad colorista del artisHasta el 10 de octubre ta. Sin embargo, tal como afirmaba el poeta Blas de Otero, es la escultura con la que Néstor se. ha realizado plenamente Aquí Basterretxea se nos muestra rebosante de ideas, como un espíritu cuasi barroco por la riqueza de lenguaje y la diversidad de materiales empleados. Es magistral el uso de la madera en su serie de la Cosmogonía Vasca, un meritorio esfuerzo por recrear los personajes de los viejos mitos de su tierra en un lenguaje moderno sin concesiones a lo pintoresco. En el montaje de las diversas series escultóricas, el propio escultor ha optado por una visión en conjunto de las piezas, lo que causa un gran efecto en el espectador; sin embargo, nosotros recomendamos la visión individualizada de cada una de las piezas para percibir su propio palpito. Muy especialmente recomendamos una detenida mirada a las raudas -estelas funerarias- -en piedra que representan quizá la faceta más lograda del trabajo escultórico de Basterretxea. A. M. N. E Ú tienen un ritmo interno tan grande que producen una sensación aérea, de poca pesantez, a pesar de estar sólidamente construidas en acero, lo cual nos indica que el escultor ha dominado diestramente la materia no dejándose vencer por ella, ei oficio de Badiola se percibe desde la concepción de cada pieza hasta el último remate de la soldadura o las calidades ferrosas que busca en su pátina final. La visión general de las esculturas en la exposición nos produce una sensación de optimismo, las obras son muestras de un proceso creativo abierto, en el cual se ve que su autor no está autobloqueado por un afán de prematura originalidad ni pretende literaturizar falsamente su trabajo. Se percibe una evidente vitalidad, una joie de vivre en las piezas que las hace ser algo más que estructuras inertes. Incluso Badiola tiene un rasgo de honesto humor al titular a alguna de sus esculturas piezas insatisfechas lo cual, sea cual sea su lectura, indica bien a las claras que el artista conserva una clara objetividad en su trabajo. Ningún escultor endiosado ¡amaría nunca a una obra suya insatisfecha Alvaro MARTÍNEZ NOVILLO ABC 19 Langarren Hilarri, 1975 JUEVES l- ÍO- 87 Txomín Badiola no pretende ocultamos sus influencias del constructivismo ruso, de la lectura de Malevich tantas veces preconizada por Jorge Oteiza, incluso parece coincidir con el veterano maestro vasco que hace años ya decía: De Malevich me apasiona y atrae no lo que dice, sino lo que pone y emplea. Resultan interesantísimas las propuestas de Badiola sobre las cruces eslavas de Malevich- -la serie Cabinet esculturas que