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ABC arTc Generaciones juntas Galería Juan Gris Villanueva, 22 Octubre De 250.000 a 5.000.000 de pesetas Mujeres en el arte español Galería Alfama Serrano, 7 Hasta el 7 de octubre De 40.000 ptas. a 2.000.000 H E aquí, más o menos exactamente reunidos, dieciséis nombres significativos del arte español contemporáneo: Juan Barjola, Enrique Brinkmann, José Caballero, Rafael Canogar, Equipo Crónica, Francisco Farreras, Luis Feito, Manuel Millares, Manuel H. Mompó, Pablo Palazuelo, Francisco Peinado, Guillermo Pérez Villalta, Antonio Saura, Eusebio Sempere, Antoni Tapies y Fernando Zóbel. Nombres que no sería fácil relacionar estilísticamente, pero que vienen a representar, aunque no en su totalidad, eso que tan imprecisamente desde el rigor historiológico hemos llamado aquí la vanguardia. Diferentes y diversos, sí, pero unidos por eso que tan bien se entiende como aire de familia. Aire que podría resumirse en una novedad del talante, en el seguimiento de los movimientos estéticos multinacionales y, en definitiva, por representar, cada cual a su manera, la ruptura más aparente con la tradición. El título que presenta la interesante colectiva, Generaciones juntas daría pie para una reflexión (tan necesaria como inexistente en la historia del arte español contemporáneo) en torno a U Fragmento de una obra de Mompó esa zona de fechas que señalaba Ortega en la existencia de toda generación. La posible estabilidad de unas formas de arte alrededor de cada fecha, los cambios surgidos entre las generaciones, etcétera serían otros tantos aspectos a analizar del fenómeno generacional, y es posible que al adentrarnos metodológicamente en ese estudio descubriésemos la escasa articulación de las generaciones, pero tal vez no el azaroso encuentro de las mismas. La muestra, casi intimista, convida a estas reflexiones precisamente por la importancia de los nombres. A. M. C. NA antológica nunca es ex- sadas. Al renunciar el arte a muhaustiva, y obedece a cri- chas de sus normas tradicionales terios de selección y, sobre (en no pocos casos como en la fátodo, a posibilidades, máxime bula de las uvas) el acceso a él cuando se trata de pintoras vivas. tiene oportunidades ilimitadas, geLa exposición resulta, no obstante, nerosamente abiertas por el mercaorientadora y, en cierto modo, casi do. No es ésta la situación de las completa. No es cuestión de doblar pintoras que integran la antológica o triplicar el número de exposito- que comentamos, pues, en la ras, que son sesenta y cuatro. Hay mayoría de los casos se trata de que señalar ausencias que limitan nombres ya afianzados en una esla panorámica de la mujer en la timación exigente. La exposición pintura y en la escultura. Así, los ilustra bien sobre la variedad y calinombres de veteranas como Maru- dad de un grupo muy representatija Mallo, el de Carmen Laffon (y vo de artistas. A. M. C. otras pintoras del nuevo realismo sevillano) los de una vanguardia que puede ir de Juana Francés a Susana Solano, las pintoras naTf... El repertorio de artistas españolas es hoy más amplio que ayer (véase el libro de Carmen G. Pérez- Neu) como puede verse en la obra de Raúl Chávarri y en el catálogo de la muestra femenina del CondeDuque. La proporción debe ser la de pintores respecto a épocas paAngeles Santos: Casas y mar I Núñez de Celis Galería Ansorena Alcalá, 54 Octubre De 125.000 a 600.000 pesetas Charo Olías Galería Mayte Muñoz M. Silvela, 2 ERIA curioso seguirle el rastro a la identificación histórica entre literatura y artes plásticas, y ver cómo una y otras responden temáticamente a ese que se llamó espíritu del tiempo, desarrollando los asuntos en boga en una época determinada. Casado del Alisal pinta su Campana de Huesca después de publicarse la novela de Cánovas del Castillo, y si tuviésemos espacio veríamos cómo se corresponden la novela y la pintura románticas, muy en especial en el goticismo que distinguió un largo período. Hoy no es frecuente esa identificación, y podría decirse que literatura y pintura suelen ir por distintos caminos. Hoy, por ejemplo, hay una especialísima atención literaria al pretérito más o menos fantástico, y hay también la creación de ciudades imaginarias, tal vez como imaginativa liberación de las ciudades que vivimos. Desde Lovecraft a ítalo Calvino podría hacerse una poética antología del tema, sin otra correspondencia, al menos entre nosotros, que esta fantasía goticista (del gótico como género poético) de la pintora Charo Olías (la fantasía ciudadana de Asunción Molina es distinta, más surreal, pues opehasta el 17 de octubre De 40.000 a 125.000 pesetas ra alterando el orden fisonómico de la ciudad) Charo Olías, desde una pintura impregnada de oficio, construye geometrías ciudadanas de un arcaísmo encantador, vistas casi siempre desde lo alto, inquietantemente pobladas de cúpulas y finas agujas de piedra, con el estupor y el silencio como moradores, y una lejanía humana que bien podría emparentarse con la de esas ciudades que Lovecraft visita en sus sagas nocturnas. A. M. C N UÑEZ de C e l i s (Madrid, 1919) es hijo del maestro Núñez Losada, quien lo inició en el amor inteligente de la Naturaleza, con lo que es coherente su pasión por el paisaje de montaña, cierto que buscando nuevos caminos y otros problemas. Núñez Losada clausuró con él una visión peculiar del gran tema paisajístico, y hace bien Núñez de Celis en no seguir el estilo intransferible del maestro. De la emoción que el pintor transmite a su obra ilustran bien sus palabras referidas al paisaje de montaña: pero a la montañamontaña, la montaña de las escaladas, desde la roca caliza y cortante de los Picos de Europa con sus agujas ai pie de los abismos, hasta el granito monolítico de la sierra de Gredos, con las esbeltas torres de los Galayos, o el Pirineo con sus abetos secos, con las cumbres del Monte Perdido Y el Mo nt Blanc y el Cervino, el Labaredo... La montaña que defiende su virginidad, que sólo se entrega a los mejores Primero que al padre y después al hijo, la montaña 18 A B C S La cascada escondida (Montes de Cosgaya) se les entregó, y sus testimonios serán de plata y oro para los ecologistas, y para aquellos que, con el pintor, comparten la emoción del natural. Se trata aquí, más que de una versión neoimpresionista, de un ejercicio naturalista evocador de Barbizon (donde estuvo Martín Rico, pintor de Gredos) pero enriquecido con nuevas experiencias. El pintor cumple su propósito, y ahí es donde hay que entenderle. Cualquier otra consideración no sería válida. A. M. C. La ciudad sin sol JUEVES 1- 10- 87