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Nuevos estampadores Escuela- Taller de Estampación Calcográfica Real Academia de Bellas Artes de San Fernando L complejo arte del grabado se singulariza de otras artes porque el artista no descubre su propia obra hasta que no sale del tórculo la primera estampa, es decir, el grabador mientras está abriendo la lámina de cobre o cinc por medio del buril o del aguafuerte tiene que intuir las formas y colores que habrán de salir al estamparla sobre el papel. La estampación, pues, es parte fundamental y decisiva del proceso creativo, por lo que tanto el grabador como el estampador han de conocer todas las posibilidades de este paso del proceso en el que intervienen el tipo de papel, presión, calidad y mezcla de los colores, métodos de entintar y limpieza de la tinta sobrante, junto con todas las destrezas que conlleva el dominio del oficio. La Calcografía Nacional muestra en la exposición Nuevos estampadores una perfecta conjunción entre estampador y grabador, pues si ya es sobresaliente por tratarse de obras realizadas por algunos de los más significados artistas grabadores actuales, no lo es menos la muy alta calidad conseguida por los estampadores, alumnos de la que creemos sea la primera Escuela de Estampación Calcográfica que existe en España y en la que imparten enseñanza los más destacados profesionales de la estampación. Dicha escuela- taller, creada ahora hace un año, tiene como objetivo enseñar de modo práctico el arte de la estampación a jóvenes que han de dedicarse a esta profesión, habiendo sido posible su establecimiento y actividad gracias a la eficaz colaboración entre la Real Academia de Bellas Artes de San Octubre ABC de Ta arres El viaje a través del tiempo Centro Cultural del Conde Duque Conde Duque, 11 Octubre E Fernando, el Instituto Nacional de Empleo y el Fondo Social Europeo. Las estampas que se exponen proporcionan una visión fideligna, aunque sin querer ser exhaustiva, de cuales son los rumbos que siguen los pintores grabadores actuales, las diferentes estéticas y sus muy diversas invenciones. Los ocho artistas presentes- Fernando Bellver, Joaquín Capa, José Hernández, Denis Long, Antonio Lorenzo, Monir, Andrés Nagel y Julio Zachrison- -gozan ya de un merecido prestigio nacional e internacional, en sus currículos se congregan premios y distinciones, son ya auténticos clásicos, y todos ellos con la cualidad de ser consumados maestros en cuanto al dominio de la técnica, maestría que únicamente se adquiere por medio del continuado trabajo y la investigación, a la vez que con la identificación y convencimiento de que determinadas creaciones artísticas sólo es posible plasmarlas y visualizarlas a través del grabado. Sin duda nos encontramos ante un selecto grupo de artistas perfectos conocedores de la técnica del grabado y muy exigentes en cuando a sus propios resultados que, por otra parte, han sido plenamente conseguidos por los estampadores. La exposición de la Calcografía es de lo más propicia para descubrir y pasar a formar parte de la selecta minoría que forman los amateurs de estampas, pues a partir de ella es fácil adentrarse, convertirse y disfrutar del arte del grabado. Juan CARRETE PARRONDO S. L. Rearan (1819- 1873) Estación de Cádiz en Sevilla 1850 BRIR una maleta es abrir un mundo. Un mundo se decía de aquellos baúles escribe José García Nieto en el prólogo al delicioso catálogo de esta inusitada exposición titulada El viaje a través del tiempo tan evocadora que, sumidos en su poética correlación, hacemos imaginativamente el viaje romántico que puede que protagonizaran estos viejos baúles de Louis Vuitton, conservados con tan inteligente afecto que, de querer y poder, todavía podrían traquetearse en la diligencia que asaltan los bandoleros en los cuadros de Goya y en los confortables vagones del Oriente Express, en el que sirvieron a Pierre Loti para guardar el sutil equipaje de madame Chrysanthéme. Y naufragar en el Titanio Son los imprescindibles acompañantes del viajero ocioso y curioso que tan bien conocía Laurence Sterne. Decía Eugenio d Ors que nadie sabe lo que hay dentro de un minué. Tampoco sabe nadie lo que hay dentro de un baúl. Todo un mundo, y por eso precisamente se llamó baúl- mundo al desaparecido cofre de viaje. Ya no se viaja: se llega, como melancólicamente decía Agustín de Foxá, y sin aquellos baúles de antaño que testimoniaban el rigor del vestuario y la ele- gancia de la toilette La parte más curiosa y menos frecuente de esta exposición es la de los baúles, arcas, cofres, neceseres, carteras y estuches de viaje, así como las herramientas del artesano que los hacía (garlopas, cepillos, guimbardas, galeras) y también un muestrario de vehículos que ya son piezas museográficas (diligencias, automóviles, aeroplanos) La pintura de asunto viajero está sólo discretamente representada, A cierto que con algunos nombres importantes, como son los de Beruete, Regoyos, Sorolla y Eugenio Lucas Villamil. Pero tampoco es el viaje una constante temática del arte españoí, a la manera que pueda serlo de la pintura inglesa (como en marzo pasado pudimos ver en la exposición de acuarelas del castillo de Norwich, del XVIIIXIX, en el Banco de Bilbao) En el Museo del Prado, para percibir la emoción del viaje, su premonición prerromántica, hemos de asomarnos al puerto de Ostia, en el que Claudio de Lorena crea un clima de misterio, de fantasía crepuscular, que seguro inspiró a nuestros pintores románticos, con Jenaro Pérez Villaamil a la cabeza. Fernando Garrido (1822- 1881) y Miguel Gómez Díaz (1909- 1967) traen aquí su tópica, y no por ello menos grata, ilustración costumbrista, y Rafael de Penagos pone todo el encanto de su belle époque Podría ser más amplio el repertorio pictórico, desde Ricardo Baroja a los antiguos ilustradores de Blanco y Negro Pero, en definitiva, el protagonista de esta exposición es el baúl, el que la hace singular, tanto que sería difícil encontrarle un antecedente entre nosotros. Por cierto que en su arqueología no es el baúl, sino el cofre, el que es transportable. Viollet- le- Duc distingue entre el cofre de viaje y el baúl, que era un mueble semejante al cofre, pero un mueble fijo que también servía de banco. Hay que animar a la gran posibilidad de esta clase de muestras, pues el mundo de las artes no comienza ni acaba en las que la costumbre ofrece a Madrid. A. M. CAMPOY ABC Andrés Nagel, 1987 JUEVES I- 10- 87 15