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U I I N T A una vio ja li yerhJit r u n i J i i i i qiiL un di ¡i d e l mf d ü t U c r n d e l a r t o 5 W ci papii PJVIU) i V lliinid a Migui l Angc- l, el gran M i g u e l Anpc Buonarroíi. el ¡ícnio Je la C- apiU. i i i x l i n a y d que CÍIM hi? ij haolar a MÜÍSCÍ parü conversar sobre hímp 1 s pasudos- de M i h n Eliikmia, P y v ú Riii usa, Horcnciü elcelcrü y recordar junlijy las vnzjas jiloriJii del iflf ren a c c n i i s i a- hue cnronces c u j n d o ii parecer. Miguel Ángel úi i cslas pabhras. -Santidad nu lu deis mas vuL- ltaii: yo nit sé lo uuc la His (orÍJ diiá de mi obra ni en gue lug ir me tolocaran his del JiULñana: eumü no é uué Uir- m de Donhi o df Nieculú di Belto ü a i d i iDoniíU IIOH p; ira misoTros) ni de Guido di Piei r o da M u í e l l o VÍA A n g e l i a ni de Ti mniiiso di Mone Casíai M. isíicvi TU de riltppsi Lippi, iii de Piero de ¡j Friinccsca, m de los Bellmi- -Jdcomi, üeniile V üuuanni- -ni d t Andrea VerriX ch ini Je Donatu Bramante, ni de SjmLro lííiíirecelli, ni de Pietro V: iiiuccÍ (el Penijíinoj... pero, sí sC lo que iliran y esctibiran de Leonardo Picro Vince. porque el lúe, Mn duda, el me or. la cui mtle del arle y el saber de su liempo. iDios, lo que yo liabria tlado por Tener la cabeza y k wnlidos de aqu l hombre C M ni aiuitg i i u nfftsu LOS CABALLOS DE LEONARDO DA VINCI (45) n a. S monumentos ecuestres A la m t moría de Colleom y de ü a i i a m e lata. rc ihzados respeclivamenl ir su maesiro Verrocchio y por onalello Pero los problemas lécmirijs que a f r o n l o evidentem e n k debían ser insuperables en la época y Li obslinacion con La q ue Leonardo persiguió su imposible proyccio esiux- o a punto de hacerte perder el encargo, Ludovieo. en eleclo. cuando en l- l í se dio cuerna de que la ohra aun estaba en sus primcrtis OSOOZOSH se dirigiii olía vez a Lorenzo de Míídicis para pedirle que le mandara uno o dos macbíros adecuados p ra la ejecucuSn de la eslalua. E evidenlc que el problema no era de fácil solución y desde Hürencia no l i t ólo ningún e. v ierio. Leonardo después de un pausa debida pusiblemciJCe a la mdi nación por la escasa eonlianzj demostrada hacia su capacidad para cíjntmuar t i proyecio. siguió iKup ndose de é et 2 de abril de 14411. t s e día micio un nuevo cuaderno, el denominado Códice C- -hoy en París- y deüpucs de a fecha se ve eslj nota; -coniienzo este libr y rccomienzo el cahallo B Y t s que a la hora de hablar deí Renacimiento (piniura. tseultUM, arquiíeciurií, mgenioria. anauíniía. geolopa, hidráulica, n j i u r a b s m o eieélcrnO Leonardo da Vinci es el arúsía, el eompendiu, ia cumbre, el genio. ya que. cicnamenlir. nadie Cunío el sinTÍo el ansia de saber ni l u v ü sui inquietudes, lu abris y rircortió g laníos caminos. 5 Pero hov v aquí no ainí s a hablar del Lt: on; odo de i- Sama Cena ni del ingeniero revolucionario que q u i w tia er voLir al hombre; ni del unalomisla que diseevionaba eadavero para eopííir del nulrual los orv a no eorpvuales: n i d e l i n v c n l o r oue quiso Trdnvlormar la -teeni is guerreras de la ópiv íTJi. ni Mquier; del Lei niardo de Lu Gioeonda- r Hnv v aguí v; imos a hablar de lo caballos de Leonardo, de aouella pasión que sutrio tu la ra. fa equina Jesde sUh ano- mozo sobre l o d o a p u r l i í d e l m o n u m e n t o de hrancesco Sfoi 7. a, La primerd vez que Ltonardn íe enfrentó ariisHcamente con un caballo fue en m; irzo de 14 ÍÍ 1 (lema 29 anos) al encargarle los monjes de San Donato en Scopelo, cerca de Horeneia, que piulara el retablo del aliar de la capilla d t l convonlOr- -es decir. i. u; irido eomen ó- h Adoración de los Magus se pl. inkó la per peeliva del fundo. Porque ahí aparecen (dibujos de los Ulfizi) sus primeros caballos, mclusíi au preocupación por los diversos movimieniüs de este animal, Comci puede verse en cualquier reproduceinn de la obra, on unos caballos viok- nios e intiómilos. apuntes daros de cualquier ejemplar -loseano Después Leonardo cambia la riorencia de los Médecis por el M i l á n de L u d o v i c o el Mork a quien llega precedido y -vj ima rana de aulopreseniacionTM v una hr i de piala esculpida en forma de cráneo de caballo íjian bien cnnoaa y la anatomía d d nimallf v allí- en la capital del norre. se encuenira con el primer ran desafio de su vida: el monumento eeueslre a Kranceseo Sforpa. Pero. llecado aqui quiero reproducir csias lineas de la biopraíia de Silvana Lcvi Orban: Algunos criiico- piensan que tue gracias a esle irahajü que Le nardo pudo reali ar su deseo de alejarse de Floreneía; sin embaitio. el encargo de es, ohra pirodujo cieno mlerés en el artisra. hasia lal punió que en la caria de autopresenlneion ante la eone escribió. También podrá realizarse Ü 1 caballo de bronce, que erá ílona inmorlal y eterno horno de la íeliz memona d d Señor vuestro padre y de bi Ínclita casa de Slorza Leonardo, que íe sentía atraído por los problemas del m o i mienlOn se smiio m ¿s fa- icinado por et estudio del caballo que el del caballero. Su primeros dibujos analizaban de manera minuciosa las formas anacóniicas del antniaL i ue quería detenido en la posición m, is vital v noble del encabniamicnio en cuanLO il duque, al que debía eslar dedicada la esTaiua en esos primeros estudios, no era más qui; un momon tie lineas esbozadas un poco rápidamente y direclamenle no L- xistia, La ide ¡i de haeer un caballo alzado sobre SUN palas posteriores era técnicamenie muv imbiciosa: hasla esc n iomenio, niidie hahia pudido conslruir una e T l,l en t s j piisicion, va que crenlia vanos problema por la inhabitual diNtribüCum del fK so, O i r a diñculiad l.i eonNiiTuía In cantidad de n aleriat que debía fundirse: t i monumenio, en etectu, debía alcanzar i eünsider: ihle abura de 7 meiros y M cení I ni el ros. Si hubiera logrado realizar la obra lal c mo la había previsto en un pnnier momenlo, Leonardo hiibria eclipsado coniplctamenie la fama de dos leeienic grandioso j A y l peio Leonardo tuvo que abandoliar Id idea del caballo encabnlado y rcple (íarsc a la más clásica d d caballo- al paso- Lo cual le ubli ó a e ludur de nue o V desde el principio la anatomía del tuadnipedo y lodos los posibles de niusculaTUra. Ouiz- i por lodn ello el monumenlo a Frhincesco Slor ¿a Sillo quedi plasmado par la posleridad en Cientos Je dibujOS y apunies. (para doloT del p r o p i o L e o n a r d o la eslalua nunca lle ó a undir ie en bronce va que Ludovici enviiS el bronce dedicado a la fundición del caballo a su eunado, el duque di: Este para que lo usase en hacpr cañones v los soldados franceses que invadieron Milán en 14 W dernbaron el moílelu oripinal en veso) A finales de ISÜÜ, Leonardo regresó a Flrirencia se enfrentó de nuevo con sus amigOi los caballos en el Iresco de La balalla de Anghiari t i lema de la obra fue la pran victoria de los florentinos medio siglo anles de Anghian, cérea de Arezzo. v fue elegido por el mismo Leonardo para decorar una de las paredes de la sala del Cojísejo del Palazio Vccchio El motivo central era- puesto que l.i ohra Jcsap ireció muy p r o n t o- un combate de cualro ¡íneie que luchan alrededor de una bandera, y ahí puede serse períectamentc el doruimo que J. cnnardo tenía ya de la anainmia equina Después de iL 3 batalla de An hian -Lerv nardo se enírcnlo a otro monumento ecuestre: el del mariscal Gum ü i a t o m o Tnvulzio, aunque l ¿im co Jle o ii realizarlo Según los biógrafos, el genial Leonardo tenia menda en su menle la estatua romana, acluatmenie perdida del Repisóle- de Pavía, v los cientos de caballos qoe hahia observado v estudiado en Milán par i l estalua de Sforza. como ii deinuesiran los llamadvTs dibujos Wmdsor dedicados a lii fikrnia. a la anatomía, al movimiento del caballo e incluso de caballos eonereiüs. ci n nldícaeioil de raza y iK mbfe del propiciar Leonardo muño el 2 de mayo de L IV. mie iiras llcrn in t o r i o s conquistaba México con un puiiado de h Jmbíes y dieciseis caballos! J u l i o MEnrNO Prommo capitulo; Los caballos de la conquista de América B 3