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ador se cungcb pnjgrfsivann. níc. Toma una pow bro ot y picmus generalmcnlt bivrlüv. o j u muy aVicTlos. para mmoviliíarw lotafnncnlc al w n del t ukc- (espesas Ut ¡4 lo nitid T i que i ulpcran Kobtc una plancha pata subrayar la TCprcscíitdción Jol acior) St podría compaiar el cíctio do c s i j Lticnica con c priRicr pUno del dae. Los m í e son de diversos t i p o i e n l f c los cuales están: d emcn no míe- que es una especie di- cuadro viviente rcagnipando, segúa una composición sabianii nte ordenada, a niui: hos acTür s. E l h a s h i r a m a k i no uijc mic, como su indica, es una pose donde- el acíor w arrolla alrededor de una coIumn i4, y e l- m í e d e F u d o siendo este üllimo una divinidad p r o t e c t o r a encargada de maiar ios demonios. etc ¿icra, XI. L o s onnagatas figuras del kcren cs sin mnf- una duda el chunon una ascensión en el v a a o- del actor, del escenario hasta el tcjadt después de un largo sobreví ar al puWico, XIV. Tate. Los tate designan los cómbales de -kabuki tstos combates son dingidm por un tafeshi -uuc es en suma un c o r c ú p r a í o los t a l e- son in ¿s bien especies de ballets, perleciamentc ramificados y componiendo toda ctasc de figuras con mucho rcpertono. Es a través del orden estético aquí todavía soberano que la violencia de los combates entre dos ej ¿ratos, por ejemplo, es evpresada. El t o m b o pirueta ejecuiada en el sitio y cuyos late -abunda, muestra bien que aquí no es la a c t u a c i ó n acrobai liea la que cuenta, sino un efecto de fseima estíptica. XV. El arte de c a m i n a r Camiiíar no se improvisa sobre un escenario de -kabuki- es incluso todo un arte. De manera general, la forma de andar, como por otra parle el juego en su conlUnto. es realista en las piezas, o las escenas, p r o v e n i e n t e s dt l- s e w a- m o i o- el género dicho doméstico- que describe la vida de los b u r e s e s En lüvancha, en el género dicho h i s t ó r i c o- que por oposición al precedente pone en escena el mundo de ios guerreros y las grandes epopeyas clasicas, igual que en ta danza, el actor adopta una marcha mds enfática, cuyos diferentes esiiios varían según la categoría del papel y U naturaleza del personaje. El ejemplo más impacianie de esto es ciertamente el -roppo una manera de andar llena de híerza y amplitud, donde el actor da pastas, si se quiere, avanzando simultáneamente las piernas y los brazos de un mismo lado. E l íiroppo. de B e n k c i en K a n j i o c h o f (o l f o gran clásico del repi: ilono) se cuerna entre los más celebres del kabuki- pero el de T a d a n o b u en la escena i delante del pórtico del santuar i o- de nuestro Yoshitsune y los mil cerezos- no le va a la zaga en esto. Aquél se caracienza uc éste i ue es un- roppo del zoriO o sea una vancuie que el actor debe ejecutar haciendo aparecer su naturaleza ambigua de zorro. dlsimulJiKkíse bajo una apariencia humana La lorma de andar de las mujercs, bien espedfka evutentemenIfl Umbhín, reposa wjbre el principio, íund imenlo de su gracia, del uchiwa- aruki- es decir, que van a pasos conos (y ya según la amplitud del pasd se pueden expresar roles aiferenlesj. volviendo basíanle fuertemente los pies hacia el inicrioi Onnagala es el nombre d j d o a los actores que ínierprelan ios roles f e m e n i n o s Se les l l a m a también- oyama En su origen, en los p r i m e r o s anos d e l sigki X V J I el kabuki w emparentaba más con un espect iculo de vancdadeSn incluso de musKhall que interpretaban proshiulas disfrazadas de bailarinas y algunos hombres. Pero en 1639. siguiendo algunos graves incidenics sobrevenidos en esíos lugares de corrupción que eran los Icaiios, fue prohibido a Jas mujeres presentar: en publico, obligando asi a los hombres a ornar a cargo sus papelea- Unos adores se especializaron- los- o n n a i a í- que elaboraron técnicas y edificaron en el curso de argos decenios un arte aliamenic rclinüdo de representar a la muicr sobre un escenario leatraL A l lado de la cnm e n í e realista que desan llafon al final del siglo X V I I I m- omiagaia- heredaron por otra parte (radicjones- aiLteriore al dLabuk i eE MIOJ y c TiLyo cn- donde, es verdad, los actores (rio c i pccialízados- a dilcrenda del- k a OTiki- se preocupaban menoí de parecer muíeres que de exprj sar una feminidad quintaesenciada. E l ajioi. les prestó, por ejemplo, csia cegadoras danzas de león, preteKTos de una estética sublime. D la fuerza y las evoludoncs altamente dinámicas se me clan con la expresión de la dulzura femenírta. En el i kabukí- n o s admiter mujeres, c o n lo c u a l los papeles f e m e n m o s non interpretados p o r a d o r e s e s p e c i a l m e n t e f o r m a d o s para ello es naturalmente una convención. La razón de ser de estos servidores de escena es e: sencialrnenie de orden estético. En el fcabuki donde nada es dejado al azar, m el menor gesto, m el meuor pliegue en un vestido, no seria cuestión de que el actor lleve él mismo, en sos bolsillos, los accesorios embarazosos que necesitará, o que sÍEa él m i i i o en los preparativos d e un cambio d e vestido a la vista, B í k o k e n- vela por el huen desarrollo de la prestación del ador y asegura su perfección: sus tareas son pues oumerosas: pasar o retomar los accesorios, deslizar el -aibiki fuña esí ecie de taburete) haj el actor para que pueda reposar, rejustar su vestioOn ayudar íi rehacer un maquillaie, desembarazar la escena de los objetos que se han hecho inútiles, elcétera. En la danza, el k o k e n no aparece ya de negro, sino con la cabeza desnuda v vestido con un traje convencional, Xni- Keren En Za escena de La residencia de Kawatsura í l o g e n se ve al p e r s o n a j e de T a b a n o h u alias Gcnkuro el zonO surgn a través de los peldaños de una escalera, desaparecer enseguida igual d e súbitamente bajo eí suelo a n tes de reaparecer pronio corriendo de un aramma- (frxso calado situado ba o el techo) Es este género de acrobacia má ca que se nombra en- k a b u k i- keren- fot su increíble rapideií. su agilidad Sin par y su ciencia de los e f e c t o s E n n o s u k e es h o y el maestro incontestable de esta tradición, antes más iva de lo que está e n nuestros días, d e l- k a ren- Una de las m i s espectaculares XIL Los koken) Eíi el- k a b t i k i el negm. color de las tinieblas de la noche, simboliza lo que es tnvi ble. Vestidos de negro de pies a cabeza, con el rosíío cnma- scarado oi un velo, los- k o k c n- los -servidores de escenai- escapan, pues, a la mifada de los espectadores, pero 22 40 actores y músicos, más toneladas de decorados, vestidos, armas, pelucas, accesorios, todo venido expresamente del Japón Bepoftaio grUico Quim LLENAS