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POR PRIMERA TEZ Por Fujita HIROSHI EL TEATRO KABUKI cuales el nagauta es sin duda el más importante. Se pueden distinguir tres modos de música en un espectáculo de kabuki -E l debayashi los músicos son presentados sobre el escenario, alineados sobre un entrado, el yamadai (o incluso hinadan De ordinario los músicos son disimulados sobre la izquierda del escenario, y por eso se les llama entonces kage sombra -También pasa que un intérprete de shamisen y un cantante aparecen sobre el escenario para interpretar entre dos escenas, o dos actos, una especie de interludio: se habla entonces de Oosatsuma -Hay por fin lo que se llama el Gidayu- bushi el género musical que acompaña al teatro de marionetas ningyo- joruri o Bunraku (el gidayu pertenece así a la categoría de los jururi cantos narrativos si se quiere, una de las grandes categorías de la música de shamisen) porque Yoshitsune y los mil cerezos fue escrito al principio para el teatro de marionetas, y cuando se adaptó al kabuki los actores arreglaron su actuación siguiendo muy de cerca la trama musical del Gidayu. Por oposición al nagauta que levanta del canto puro y privilegiado la evocación lírica de una escena o de un paisaje, el Gidayu pertenece al género narrativo, incluso épico. La narración cantada del Gidayu se añade, pues, a los diálogos y los completa de alguna manera: precisa las situaciones, comenta la psicología de los personajes. mero de ellas no tienen más existencia que la teatral, como las utilizadas para el aragato (ver este término) que comporta, conforme a este estilo de representación, una gran parte de exageración. Pero de manera general la mayoría de muchas variadades de pelucas encuentran su origen en la sociedad del siglo XVII. El decorado El decorado se dice en japonés Oodugu (literalmente grandes accesorios Existe un cierto número de estandartes de decorados (los joshiki- butai siempre más o menos prestos al empleo. Corresponden a lugares- tipo, por ejemplo: un templo budista, o un santuario sintoísta representados bajo el aspecto de una galería exterior con sus pilares de madera característicos lacados en rojo. El realismo se acompaña aquí de una cierta estilización, primero por razones prácticas (los pórticos de entrada son generalmente figurados por pequeños portillones de bambú, simples y poco encumbrantes, aun cuando se trate de la residencia suntuosa de un señor) La estética del conjunto tiene también su importancia, comandando un equilibrio y una armonía específica de los volúmenes y de los colores. Elementos más decorativos que realistias viene así a completar el decorado, como los tsuri- eda especie de ramas que cuelgan desde lo alto de telares y que están ornados tan pronto de flores (de papel) de cerezos, como en Yoshitsune y los mil cerezos tan pronto de flores de ciruelos (esto depende de la estación evocada) incluso trazos en zig- zag para evocar la sucesión de los relámpagos durante la tormenta, etcétera. El decorado es en el kabuki inseparable de la maquinaria teatral que lo transforma a la vista en el curso de la representación. Según las necesidades de la puesta en escena ardiente y fantástica del kabuki el decorado puede también ocultar toda suerte de mecanismos; en la escena de La residencia de Kawatsura Hogen por ejemplo, la escalera negra del centro disimula un mecanismo, gracias al cual Tadanobu surgirá como arte de magia, antes de desaparecer y resurgir el instante de después, bajo otra apariencia, pasando a través de un friso calado en lo alto de un muro. I. Las cortinas Primero está el joshikimaku La cortina oficial es decir, el telón. Este telón está hecho de anchas bandas de tela dispuestas verticalmente y cosidas borde con borde. Los colores de cada una de estas bandas presentaban antiguamente tantas variantes como teatros, pero en el siglo XIX se codificaron: la alternancia del marrón, del negro y del verde se hizo la norma, tan distintivos que estos tres colores específicos, a veces llamados colores kabuki son a menudo utilizados hoy como signos emblemáticos de este teatro. Este joshikimaku no se levanta, se tira de él lateralmente sobre toda la longitud del marco del escenario. Ahí está su característica mayor y el principio mismo de una eficacia dramática inseparable de la estética del kabuki Otras dos cortinas más pequeñas llamadas agemaku situadas una del lado izquierdo del escenario, la otra al fondo de la sala, en el lugar donde los actores aparecen sobre el hanamichi (el camino de flores o sea la pasarela que atraviesa el patio de butacas y conduce al escenario) son utilizadas con efectos de puesta en escena parecidos e igual de ricos. También existe otro tipo de cortina, el asagimaku llamado así en razón de su color azul claro. Esta cortina tendida sobre el conjunto del escenario produce con un fusionamiento y un efecto todavía diferente: gracias a un mecanismo particular deja caer telares para descubrir instantáneamente un nuevo decorado. kage de este cuchitril donde están los hayashi- kata los músicos de hayashi o de gezaongaku como se les llama a veces, es decir, música en escena que comprende tanto interludios musicales como toda suerte de efectos sonoros. Los cantos son ejecutados por el nagauta (por el nombre del género) y son acompñados al shamisen. Los instrumentos utilizados son muy numerosos (muchas decenas) contando particularmente campanas, tambores (gran tambor taiko y pequeño tambor tsutsumi flautas, un xilófno, etcétera. El hayashi interviene constantemente en el curso del espectáculo, tan pronto para apoyar la descripción de un lugar, tan pronto para poner de relieve las entradas y las salidas de los personajes. Sus posiblidades expresivas son múltiples y originales: por ejemplo, según la forma de tocar el gran tambor dai- taiko es posible evocar una hora del día o de la noche, de sugerir la presencia de una montaña, de hacer oír el viento que sopla, el río que fluye, las olas del mar que rompen, etcétera. IV. Las pelucas katsura Si hoy los japoneses están peinados a lo occidental (salvo raras excepciones, los luchadores de sumu, o raras ocasiones; la boda, para la cual la joven esposa lleva generalmente una peluca a la vieja usanza) no era evidentemente el caso de los siglos XVII y XVIII en el curso de los cuales el kabuki se ha desarrollado. En esta época los hombres llevaban kimonos, se calzaban geta (especie de zueco o de sandalias de paja) los hombres como las mujeres llevaban moños mage de los que existían tantos tipos, que había clases sociales (un burgués no se peinaba evidentemente como un guerrero) rangos en el seno de cada clase, clases de edad, y claro está, modas. Las pelucas del kabuki no hacen más que reflejar las costumbres de esta época; buen nú- II. La música En el kabuki género teatral que se ha desarrollado a partir de la danza, la música ocupa un lugar esencial. En esta música hay un instrumento fundamental: el shamisen, especie de guitarra de tres cuerdas que se toca por medio de un gran plectro. Existen muchos géneros musicales en el kabuki entre los 20 III. Los músicos de hayashi En el lado derecho del escenario respecto a los actores, lado shimote lado izquierdo se dice kamite se encuentra una especie de cuchitril, disimulado detrás de un panel negro y lleno de aberturas, que se llama misu (porque originalmente estaba escondido por un store de bambú Es en la p e n u m b r a VIL El vestuario Sería increíble querer hacer un inventario de los vestidos utilizados en el kabuki de lo numerosos que son. Cierto, los trajes de muchos papeles célebres obedecen a convenciones, las cuales el actor no sabría derogar. Pero para muchos otros roles todas las