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32 A B C OPINIÓN DOMINGO 27- 9- 87 El recuadro Coníentarios liberales ERMINAREMOS hoy la serie de columnas dedicadas a Galicia, aunque lo sucedido y contemplado allí en estos días vertiginosos daría para escribir un mes. Salvo que suceda algo gordo en el actual Gobierno coaligado- ese que Vázquez Portomeñe, el excelente y divertido portavoz de AP en el Parlamento gallego, ha bautizado como Coalición Impopular- en la pequeña historia de la derecha política española se hablará de dos épocas: antes y después de lo de Galicia, y si no, al tiempo. Ya explicamos el absurdo modo de actuar de la mano derecha de Fraga, Romay, que, sin duda por indicaciones de su patrón, acabó provocando indirectamente la moción de censura. También hemos referido el clima de opinión que reina en la calle, y hasta en los Juzgados, sobre la corrupción de los políticos. Quisimos relatar las últimas horas de Albor como presidente y ahora vamos a abordar la clave última de todo este acabóse: la vuelta de Fraga. Albor, tras su magnífico dis- SEVILLA HA RENUNCIADO jICEN que Chicago ha renunciado a la Exposición. ¿Sólo Chicago? ¿No ha renunciado Sevilla también a la Exposición? Yo creo que Sevilla ha renunciado a la Exposición. Al menos a la utopía de lo que iba a ser la Exposición. Tomen t todo cuanto voy a decir con el suficiente elemento corrector de tiro, que es saber dónde está cada cual. Estoy en el bando de los objetares de la I Exposi- ción. T a l como van las cosas a estas alturas, quizá la mejor Exposición es que no haya Exposición, he visto por ahí por la calle unas pintadas que dicen: Expo no No les falta razón. Hace mucho tiempo que estoy escribiendo aquí esa misma pintada: Expo no La escribo como Ortega escribió e no es esto, no es esto cuando se hartó de cotes de la República, como se hartó de coles Blas Infante, como siempre se harta de coles el que cree en una ilusión, en una utopía, y ve luego que la ilusión, la utopía, sólo sirve para que quienes no creen en ella se ganen un dinero muy curioso. La Exposición no es lo que iba a ser. Los que nos alegrarnos del nombramiento de don Manuel Olivencia sufrimos con lo que un caballero como Olivencia se tendrá que estar tragando. Me gustaría ver las memorias. Si Olivencia está escribiendo sus memorias, ese libro enseñará sobre Sevilla mucho más que enseñaron las conferencias de don Manuel Giménez Fernández cuando acabó la otra Exposición, la de 1929. Ahora que lo pienso, la postura que hemos tomado algunos objetores de Exposiciones ante la de 1992 es como ¡a que tomó Giménez Fernández después de la de 1929. Er que avisa no es traidor, y llevamos tiempo avisando a Se. villa. Si, Chicago, con todo el dinero que tienen los americanos, dice que no tiene dinero para hacer la Exposición, ¿cómo vamos nosotros a hacer ¡a Exposición con tres mtlíones de parados y con un déficit público de no sé cuántos billones, con be de Borbolla? S ¡Chicago, que está en et país de la libre economía de mercado, en la nación de la competencia empresarial, dice Que no hace la Exposición porque no. ayuda, te iniciativa privada, ¿como vamos a hacerla aquí, en la región del acoso y derribo del empresario, donde al empresario que habla de la Exposición al punto le dicen que sus miras llevará? Si América, con ser América, no hace la Exposición, ¿cómo la va a hacer Sevilla, siendo Sevilla? Todo ahora es muy bonito. Las maquetas son preciosas. Los chalés de la Palmera han quedado de dulce, con tanto viguante y tanta placa dorada. ¿Pero qué q u e d a r á d- e todo esto? ¿Hasta cuándo hemos de estar pagando las trampas de la Exposición? ¿No va a producir la Exposición un crecimiento falso de Sevilla, un espejismo at otro lado del río, que después nadie sabe cómo vamos a seguir pagando? Si están abandonados los pabellones de 1929- ¿cómo van a estar los pabellones de 1992? Realismo, señores, se impone el realismo. Ya estamos hartos de leer la palabra reto. Estamos ante el rito der reto roto hace rato, mientras a la Sevilla histórica se la comen las ratas... Sevilla ha renunciado a la Exposición. Quiero dejar constancia que Sevilla ha renunciado a la Exposición como ilusión colectiva La Exposición ya es el pan diario de unos señores que nos va enviando el Gobierno de Madrid uno detrás de otro, con la sartén por el mango. Que se ilusionen con la Exposición ellos, que viven de la Exposición. ¿Pero, nosotros? ¿Nosotros, que vamos a ser los que habremos de sufrir la Exposición? He visto publicado en una revista italiana de arquitectura el proyecto de Ambasz. Era una preciosidad. Puestos a hacer platillos volantes, hubiéramos hecho el platillo volante de Ambasz, con sus lagunas, sus montañas, su utopía. Incluso pienso ahora que nos equivocamos con Bofiil, y lo reconozco, y lo escribo, y lo firmo. Con Bofiil quizá no hubiésemos perdido la utopía aquella que era la Exposición. Con Bofiil ya estaría Sevilla como está Barcelona para la Olimpiada. Se repetirá la historia de 1929. Barcelona lo hará estupendamente y nosotros, por anticipado, habremos renunciado a la utopía. Ya hemos renunciado. Antonio BURGOS T AHORA curso de despedida en el Parlamento, que no fue sólo emotivo, sino además emotivo, es difícil que vuelva a ser el candidato de AP dentro de dos años. Quizás no sea siquiera conveniente. El candidato, de hecho, es ya Manuel Fraga, artífice de la hazaña de perder el poder antes de llegar a las urnas. Pero a lo hecho, pecho. Si mis informaciones son buenas, y creo que lo son. Fraga hizo durante la moción de censura varias llamadas desde Taormina a notables (ocales para consultarles sobre su vuelta. La pregunta era ésta: Mi querido amigo, le llamo para saber su opinión: ¿desembarco ya, o espero unos meses? A juzgar por los hechos, la respuesta ha sido que hay que esperar. Que a los políticos locales les convenga esperar para ver qué vientos soplan una vez asentada la Coalición Impopular en sus poltronas, es muy ZIGZAG Maradona, nervioso Es uno de los mejores jugadores del mundo, es un gran jugador, pero se ha puesto nervioso. Sus declaraciones intentando responsabilizar a una presunta violencia del Real Madrid de su limpia victoria sobre el Ñapóles, en un Bernabéu despoblado, son poco acordes con esa categoría profesional. Y si de lo que trata el argentino es de calentar el cuma para ei inminente encuentro de vuelta, entonces hay que calificarlas de desafortunadas. Rothko No pierdan ustedes la ocasión de ver la exposición de Mark Rothko (fundación March, en la madrileña calle de Castelló 77, hasta el próximo 3 de enero) ni omitan la preciosa Escena en el metro pintada por el artista ruso- americano en 1938. Desde ahí hasta los misteriosos paisajes negro y ocre, pintados antes de quitarse la vida en 1970, la evolución de Rothko es una de las grandes tecciones del arte contemporáneo. COM PR CASAS de RE