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76 ABC DEPORTES VIERNES 25- 9- 87 La Ryder Cup, prestigio del golf, mide, con tres españoles, a EE UU y Europa Ballesteros, Rivero y Olazabal, entre los doce seleccionados Madrid. Ventura Gil de la Vega Un avispado muchacho de Manchester, conocedor de las figuras que iban a reunirse en un torneo de golf, persuadió a su padre, que era comerciante de semillas y flores, para vender paquetitos de penique durante esa competición. Pero más allá de su negocio, nunca soñó que una idea suya se transformase en fantástica realidad: un encuentro bianual entre los mejores jugadores estadounidenses y los mejores del territorio británico. Aquel chico se llamaba Samuel Ryder. Atraído por el juego, comenzó a tomar clases y se hizo con el apoyo de Abe Mitchell, al que sugirió la posibilidad de llevar la idea, con su influencia, a las altas esferas organizativas del golf. Y los partidos, con una copa por medio como trofeo, tomaron cuerpo en un ensayo extraoficial en el que los británicos ganaron en Wentworth por 13 5- 1 5. Algunos años más tarde, cinco después de que también se creara la Walker Cup, tomaba oficialmente cuerpo la primera edición de la Ryder Cup en Worcester (Massachusetts) con triunfo norteamericano de 9 5- 2 5 y exhibición particular de Walter Hagen, que apabulló a Arthur Havers en los individuales y fue a medias con Johnny Golden para ganar también el foursome Para los británicos quedó el éxito parcial de George Duncan, ganador en los individuales de Joe Tumesa, finalista ese año de Walter Hagen en el PGA. Podría uno extenderse en las dos mil anécdotas históricas que han salpicado las veintiséis ediciones anteriores a ésta que se va a jugar en Muirfield Village (Ohio) Viernes y sábado, por las mañanas en foursome y por la tarde a mejor bola Y el domingo, los doce partidos de individuales. Desde 1979 ya no es, exactamente, el Estados Unidos- Gran Bretaña +I rlanda del primer formato, sino el Estados Unidos- Europa, forzada la PGA europea a reconocer el avance de jugadores de otras latitudes. En ese año, a los isleños Tony Jacklin, Bernard Gallacher, Michael King, Brian Barnes, Nick Faldo, Des Smyth, Peter Oosterhuis, Ken Brown y Sandy Lyle se unían los dos primeros de la legión extranjera Severiano Ballesteros y Antonio Garrido, que fueron a Greenbier (EE UU) para perder por 17- 11. Desde ese 1979, en el que Garrido era figura continental y Ballesteros el jovencito de veintidós años que había osado con sorprender en tres golpes a Jack Nicklaus y Ben Crenshaw en el open británico (tres años, a su vez, después de que el cántabro destapara al mundo el tarro de sus esencias en esa misma prueba) la presencia española ha estado siempre asegurada, señal de la progresión mundial de nuestros profesionales. En 1981, y desde Walton Heath les di cuenta en estas páginas de lo que allí pasaba, fueron Manuel Pinero y José María Cañizares los españoles en liza, quedándose fuera Severiano Ballesteros por la injusticia mayor que ha recibido el de Pedreña en su vida profesional: no entró como wild card en una votación de 2- 1 a favor de Peter Oosterhuis por la influencia que entonces tenía el alemán Langer, que no quería ver a Severiano para evitar comparaciones. En 1985, Cañizares y Ballesteros estuvieron en Palm Beach y casi lograron la hazaña de vencer a los americanos en su propio terreno, signo del avance europeo, aunque con derrota final de 14 5- 13 5. Pero dos años después, fue inevitable la derrota estadounidense por 16 5- 11 5 en el Belfry, con cuatro españoles por medio: Ballesteros, Cañizares, Pinero y Pepín Rivero. Desde 1957, el dominio había sido totalmente americano. Tony Jacklin, seleccionador en el último éxito, lo es también del equipo europeo que jugará en Muirfield Village. El debe mezclar los doce nombres en su coctelera para dar cuenta de los rivales que oponga Jack Nicklaus. Según los entrenamientos, las parejas de Jacklin son Ballesteros y Olazabal; Faldo y Woosnam; Brown y Langer; Clark y Torrance; Brand Jr. y Rivero; Lyle y Darcy. En cualquier caso, he aquí los protagonistas: Estados Unidos: Ben Crenshaw (2 actuaciones en Ryder Cup) Payne Stewart (debutante) Curtis Strange (2) Hal Sutton (1) La- Ballesteros, Rivero y Olazabal rry Mize (debutante) Lanny Wadkins (4) Dan Pohl (debutante) Tom Kite (4) Mark Calcavecchia (debutante) Andy Bean (1) Scott Simpson (debutante) y Larry Nelson (2) Europa: lan Woosnam (2) Nick Faldo (5) Howard Clark (3) Severiano Ballesteros (3) Gordon Brand Jr. (debutante) Sam Torrance (3) Bernhard Langer (3) José Rivero (1) Eamonn Darcy (3) José María Olazabal (debutante) Sandy Lyle (4) y Ken Brown (4) Los dieciocho hoyos, vistos por Jack Nicklaus Jack Nicklaus es la leyenda del golf. El mejor jugador de todos los tiempos, aún en activo, es el capitán del equipo estadounidense de Ryder Cup. Compagina la competición con el diseño de campos. El de Muirfield Village es de su concepción y lo analiza así: Hoyo 1 (par 4) Mide 407 metros, tiene un dogleg a la derecha, suele soplar el viento y tiene el green más amplio del recorrido. Un buen jugador debe dar dos excelentes golpes para la posibilidad de birdie Lo lógico es hacer par. Hoyo 2 (par 4) Tiene 413 metros en línea recta, con un green elevado y defendido por un arroyo y bunkers La clave está en el drive Hoyo 3 (par 4) De sólo 358 metros, tiene algunos árboles defendiendo el lado izquierdo y un estanque por delante del green Hoyo precioso para birdie si se consigue una buena salida. Hoyo 4 (par 3) Mide 186 metros. El green fue reducido en 1984 y está rodeado de múltiples bunkers Hoyo 5 (par 5) Tiene 485 metros y es muy espectacular, con un arroyo que cruza la calle a mitad del recorrido y un green muy ondulado que dificulta el putt Hoyo 6 (par 4) Mide 393 metros y es muy traidor, cuesta abajo, con un gran bunker por delante del green y con un arroyo al fondo. Dará muchos disgustos. Hoyo 7 (par 5) De 502 metros, tiene siete bunkers a ambos lados de la calle y tres más junto al green que tiene un barranco por la izquierda. Hoyo 8 (par 3) Tiene 172 metros, con el green abajo y un bosque a su espalda. Hoyo 9 (par 4) Mide 375 metros. El drive es la clave. Si es muy largo y por la derecha, los árboles bloquean el segundo golpe; por la izquierda, un calvario. El green tiene agua y bunkers por delante y otros obstáculos por detrás. Hoyo 10 (par 4) De 403 metros. Drive sobre un lago y dificultad máxima en los vientos, habitualmente cruzados. Hoyo 11 (par 5) Tiene 492 metros, de recuperación, con posibilidad de eagle si se salva un arroyo y un foso profundo que esperan por delante del green Hoyo 12 (par 3) De 142 metros. Parecido al hoyo 12 de Augusta, aunque con agua desde tee a green con bunkers al final del tapiz. Hoyo 13 (par 4) Tiene 404 metros, con dogleg a la izquierda, zona poblada de árboles. Antes había un gigantesco árbol en medio del camino que lo destruyó por error una máquina excavadora. Hoyo 14 (par 4) Tiene 331 metros, con un arroyo a dos tercios del camino que obliga a pensar dos veces qué palo hay que jugar. Hoyo 15 (par 5) 448 metros. Atraviesa un bosque. Green pequeño con un enorme bunker desde el frente hasta la derecha. Hoyo 16 (par 3) Tiene 186 metros y va entre dos hileras de maizales. Bunkers a la entrada y salida del green Hoyo 17 (par 4) De 393 metros. No es difícil si se va por el centro de la calle. Hoyo 18 (par 4) Tiene 400 metros. Dos árboles altos y un gran barranco dificultan ia salida. Un riachuleo por la izquierda del fairway El green es un anfiteatro.