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VIERNES 25- 9- 87 SÍNODO DÉLOS LAICOS A C 55 que no quiere seguir siendo ramente propias. Conviene no olvidar que los discípulos de Cristo fueron hombres, pero unas cuantas mujeres fueron sus amigas, que sin duda le dieron algo muy valioso y que recibieron de El acaso más que nadie. No parece un destino desdeñable. Julián MARÍAS Jesús no marginó Me gustaría partir de una constatación evangélica: Jesús rompe con la tradición del pueblo de Israel que marginaba a la mujer. El las acoge en el grupo de sus seguidoras, habla con ellas de temas que estaban prohibidos tratar por el hecho de ser mujeres. Además, constatar que fueron las primeras en recibir el mensaje de la Resurrección. Su papel tendría que ser, según el Evangelio, de igualdad, de no discriminación en la toma de decisiones, teniendo en cuenta sus vivencias como mujer, dándole acceso a toda la vida y tareas de la Iglesia, no sólo en papeles secundarios. María Dolores BAREA, presidenta de la FRATER No al unisex En primer lugar que se reconozca- de hecho la igualdad de dignidad y de capacidad entre la mujer ye) hombre como persona y como miembro responsable de la Iglesia. Es decir, que no se hagan otras discriminaciones que las que se deriven estrictamente del orden sacerdotal, pues nosotras aceptamos sin reserva el criterio actuaJ de la Iglesia sobre este sacramento. En todo lo demás, sin caer en nada que pueda parecerse ai unisex tender cada vez más a una igualdad de derechos y deberes en la Iglesia, sin otra contemplación que las diferencias propias de la mujer como tal. Javier DE FRUTOS, presidente de Legión de María administrar los sacramentos. Sin embargo, no veo ningún inconveniente teológico para que la mujer no pueda ser sacerdote. Depende sólo de la decisión de la Santa Sede, cuando ella lo crea oportuno. También es verdad que hay quien hace unos planteamientos reivindicatiyos que no responden ni al Concilio ni al Evangelio. Creo que no hay que obcecarse en el problema del sacerdocio femenino. María OSÍ 1 Z Dignidad y protagonismo De entrada es el papel que el Concilio ha reconocido a cualquier laico. Esto se concreta en dos cosas: -Actuar dignamente como mujeres creyentes en medio del mundo, que significa: á) Seguir dando pasos con el resto de las mujeres, creyentes o no, en la recuperación de su protagonismo y dignidad en la sociedad actual. No hay que obcecarse El papel de la mujer en la Iglesia es tan importante como el del hombre. En este momento, muchas mujeres realizan las actividades pastorales y las labores evangélicas igual que los hombres y con gran eficiencia. Lo único que no pueden hacer es b) Construir el Reino entre las mujeres, con lo que esto implica de llamada y camino de liberación de las esclavitudes actuales. -A s u m i r su protagonismo como parte del Pueblo de Dios en la construcción de una Iglesia más Evangélica lina dimensión de esto es su aportación a los ministerios que en la Iglesia se dan, sean laicales o no. Fernando VIDAL;