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54 ABC SÍNODO DE LOS LAICOS VIERNES 25- 9- 87 Mujeres en la Iglesia, una mayoría Después de años de lucha, la mujer ha ido ocupando, cada vez más, el papel que merece en la sociedad. Este fenómeno se vive también en el interior de la Iglesia católica y de otras confesiones cristianas. Para muchos todo se resolvería con la admisión de la mujer al sacerdocio. Otros afirman que eso es una simplificación Madrid. Santiago Martín del problema. El próximo Sínodo de los laicos tendrá que abordar esta cuestión y buscar una solución que destierre la impresión de discriminación que se extiende rápidamente entre las mujeres católicas. He aquí lo que opinan algunos seglares españoles destacados por su miiitancia o su compromiso cristiano. sia de Cristo no existirán diferencias por razón de nacionalidad, raza, situación social o sexo. Y todos pueden representar a Cristo con igual dignidad. ¿Quién se atreverá a afirmar, por ejemplo, que la imagen de Cristo que transmite Teresa de Calcuta, es inferior por transmitirla una mujer... La cuestión reside en cuando seremos capaces de anticipar este futuro cierto- determinado por Dios mismo- al momento histórico presente. No creo que lo haga el Sínodo. Alberto RODRÍGUEZ, Presidente de Justicia y Paz María que fue no sólo una mujer que dijo he aquí la esclava del Señor y aceptó la voluntad de Dios, sino que el evangelio nos la presenta como una que tomó parte activa concreta (las bodas de Cana, la visitación a Isabei, el canto del magníficat, manifiesto revolucionario cristiano) Toda mujer cristiana está en una situación privilegiada, ya que los altos ministerios en la historia de la Iglesia se han confundido con el ejercicio del poder. La mujer, como María, puede ayudar a no confundirlos, subrayando de manera clara y contundente el primado de la caridad como la única ambición fundamental que tendría que tener todo cristiano, también aquel que ejerce el ministerio. Me parece que esta es la función principal de la mujer en el momento actual, porque es de recordarnos a todos, con su propio ser, que lo que vale más y antes de cualquier otra cosa es la caridad. Julio CACCIALANZA, responsable de los Focolarinos Compromiso sin sexo No ha sido positivo que el papel de la mujer en la Iglesia haya sido relegado siempre a un segundo término. El papel que las mujeres podemos tener en la Iglesia ya nos viene orientado desde el testimonio y vivencia que Jesús tiene con las mujeres de su tiempo, provocando en ellas un cambio en su vida e impulsando su protagonismo. Por lo tanto, ese debe ser nuestro punto de referencia. Soy una de las personas que me creo que el compromiso entre y para los pobres no tiene sexo, y el papel y grado de compromiso activo de las mujeres debe ser en corresponsabilidad con los hombres, desde las peculiaridades que unas y otros deben aportar y qué enriquece más esa tarea de la evangelización. María José GARCÍA, presidenta de la JOC evangelizar. Todos, hombre y mujer, tenemos que construir en común el Reino de Cristo. La mujer debe servir a la Iglesia según su vocación y aptitudes. Cuando la mujer hace problema de su condición femenina, malo, porque está recortando su libertad; cuando la Iglesia se plantea como una cuestión peculiar el tema de la mujer, malo, porque está confundiendo las cosas. Por eso, este Sínodo debe enfrentarse a este problema con valor y sinceridad. Carmen DE ALVEAR, Presidenta de la CONCAPA Momento de María Creo indiscutiblemente que a la mujer le corresponde el mismo papel que en la vida normal, porque no debe haber ninguna discriminación por razón de sexo, lo cual es muy distinto de la función que le corresponde en la administración de la Iglesia, entendiendo administración en sentido amplio. En la historia de nuestra fe ha habido momentos para Débora y momentos para María. Y creo que éste es un momento de María. Federico SAINZ DE ROBLES Función decisiva Doble limitación A mí, la pregunta me molesta de entrada. No entiendo cómo hoy todavía nos podemos plantear este tema y de esta manera. Es cierto que la mujer vive en la Iglesia una doble limitación: una, la propia de cualquier laico; otra, la de tener limitadas sus aspiraciones a determinados ministerios y servicios. Yo abogo para que la mujer pueda tener dentro de la Iglesia un desarrollo pleno en relación con su vocación, carisma y capacidad de servicio como individuo. Fernando DURAN, presidente de Cursillos Primacía del amor Partimos de una base: en el Génesis se dice que hombre y mujer los creó La Humanidad es esa: hombres y mujeres. Resulta simpático que se pregunte sobre el papel de la mujer y no del hombre. EL planteamiento es un desenfoque a lo largo de la historia porque la. humanidad está compuesta por ambos. Pensamos que es un tema demasiado amplio. Diríamos, a modo de testimonio, que en nuestro movimiento se valora con importancia el papel de la mujer, puesto que nuestro movimiento nace de un grupo de mujeres y, además, es de los pocos que, aun siendo formado por seglares, sacerdotes, religiosos y religiosas, por estatutos, el presidente es una mujer y lo tiene que seguir siendo. El prototipo de la mujer lo da No al sacerdocio femenino Según el Concilio, debe haber una igual responsabilidad entre hombre y mujer, igual trabajo. En la cuestión sacramental, no vemos la necesidad de que la mujer sea sacerdote. Rafael MORENO, presidente de C. Salesianos Valor y sinceridad El mismo que el del varón pero desde su propia identidad. La misión de la Iglesia es una: Desconfianza en el Sínodo Teológica y bíblicamente la solución del problema está muy clara. Como San Pablo dice en su carta a los Gálatas, en la Igle- Hablar del papel o la función de los laicos o de las mujeres en la Iglesia es algo ambiguo. Los laicos son casi la totalidad de la Iglesia; las mujeres, la mitad. Si se piensa en la realidad de la Iglesia, esa función es decisiva, primaria, de insuperable importancia. Para que la cuestión tenga algún sentido, tiene que referirse a la actividad específica o la expresión de unos o de otras. Desde este punto de vista se me ocurre, en cuanto a las mujeres, que lo primero es realizar la forma cristiana de esa variedad de la vida humana, es decir, tener presente esa peculiaridad irreductible, tratar de que el cristianismo sea la plenitud del ser mujer, no una limitación o un descenso o una confusión en la vaguedad de lo que se llama ser humano Y esto quiere decir, si se trata de actividades, buscar las verdáde-