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VIERNES 25- 9- 87 OPINIÓN ZIGZAG ABC 17 Escenas políticas Juzgados El ciego tanzano Cuando tantas catástrofes asolan el fin de siglo, una noticia conmovedora salta como una chispa de consuelo: el oftalmólogo asturiano Luis Fernández Vega participaba en Tanzania en un safari; a mil kilómetros de Kilimanjaro, en plena selva, un muchacho de diecisiete años, descalzo, se tropieza con la expedición de caza; le invitan a subir al jeep para trasladarle a su campamento y el muchacho hace aspavientos en el aire porque no atina a localizar la caravana; ciego de nacimiento caminaba hasta cuarenta kilómetros diarios para llevarse algo de comer a la boca. Huérfano de padre y madre, se decide su traslado a Oviedo y se le practica una operación con éxito en los dos ojos: No sabía que la vida era tan bonita han sido sus primeras palabras. Recitales Se anuncia un recital de Nuria Espert sobre textos del Siglo de Oro. Debemos felicitamos por la excelencia de la actriz y por el período del que han sido elegidas las obras. Es además un espectáculo infrecuente. En el veinte y en el treinta, en cambio, los recitales eran mucho más habituales. Había un tipo de actor especializado en ellos. Recordemos los nombres de González Marín o de Berta Singerman. El excesivo histrionismo de los rapsodas y la aparición de un estilo teatral mucho más contenido, determinaron el declive del género. Pero sigue siendo una gran atracción el ver a una actriz de primera fila declamar a nuestros autores clásicos. Nuria Espert no es una recién llegada a estos menesteres, que viene practicando desde hace años. Recordamos en especial su memorable recitación del monólogo de Melibea, de La Celestina. La penuria de la Administración de Justicia queda de manifiesto cuando se leen algunos documentos; por ejemplo, la circular número 39 87 del Colegio de Procuradores de los Tribunales de Barcelona. El Colegio ha manifestado ante la Audiencia Territorial su honda preocupación por el hecho de que las diligencias de embargo se señalan ya para el mes de junio de 1988 y en algunos Juzgados ni siquiera lo verifican por carecer del dietario del próximo año El Colegio catalán cree que se vulneran así los artículos 24 y 117- 3 de la Constitución, además de contravenirse la ley orgánica del Poder Judicial. Los problemas de dotación, de medios técnicos y de personal de los Juzgados de Primera Instancia siguen siendo agobiantes. No hay régimen democrático con una Administración de Justicia parcialmente paralizada por la pobreza y la incuria. CHURCHILL, EN LA JUNTA ARA salir del atolladero, don José Luis Barreiro ha llamado en su ayuda nada menos que a Winston Churc h i l l O s e a sir Winston Leonard Spencer Churchill, porque Churchill era sir, como Pacordóñez. Para no cambiar de ideas, a veces hay que cambiar de partido. Don José Luis se agarra a los faldones de Churchill para justificar su brinco político. Total, que ya tenemos a Churchill en la Junta. Ahora sólo falta que el señor Barreiro, al tomar posesión de la Vicepresidencia de la Junta de Galicia, convoque a los gallegos y les prometa en su primer discurso sangre, sudor y lágrimas Don Antonio Hernández Mancha tendrá que tener mucho cuidado con este Churchili de las rías, porque ya se sabe que Churchill pasó primero del Partido Conservador al Partido Liberal, y luego pasó del Partido Liberal al Partido Conservador. ¿Sabe don José Barreiro por qué Churchill abandonó en esta última ocasión el Partido Liberal? Pues yo se lo diré: porque le reprochaba su debilidad ante el socialismo. A lo mejor, dentro de poco, no más allá de que se vea que los socialistas van a perder las próximas elecciones gallegas, don José Luis Barreiro intenta completar la peripecia de sir Winston y pasar de nuevo al Partido Conservador con el pretexto de que su nuevo partido, Coalición Galega, se comporta con mucha debilidad ante los socialistas. Quien hace un cesto, hace ciento. Y el señor Barreiro tiene demasiada vocación de gitano canastero. Tengo para mí que don José Luis Barreiro ha citado a Winston Churchill equivocadamente. No digo que esa frase que ha hecho suya el señor Barreiro pertenezca a otro personaje político. ¡Claro que no! Esa frase es de Churchill y está citada con toda corrección. En la intención del malogrado cura gallego estaba citar al Churchill que todos conocemos. Pero creo que con mucha más propiedad podría haberse comparado este Barreiro con otro Churchill. P No hay tal asombro Hace unos días, el vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra, aseguraba que la progresión económica en España era admirada por Europa. Poco le ha faltado a Joaquín Leguina para rebatirlo, con los pies bastante más cerca de la realidad: No somos ningún asombro y culpó a la ofensiva sindical de que España no haya alcanzado los niveles de bienestar de otras democracias europeas. Es bueno, al menos, y dejando a un lado las conocidas disputas de partido, que algunos dirigentes socialistas descabalguen de ese triunfalismo y no quieran hacer comulgar a la sociedad con ruedas de admiración imaginaria. Europa se asombra de muy pocas cosas. OVIDIO Me explico. En el año del señor 1731, nació en Westminster un tal Charles Churchill. El joven Charles abrazó la carrera eclesiástica, exactamente como don José Luis Barreiro, aunque tuvo que dejarla pronto a causa de su conducta, escasamente ejemplar y poco edificante. Charles Churchill alcanzó notoriedad entre sus contemporáneos al publicar uña sátira inclemente contra los principales personajes de su época, uno de los cuales pudo llamarse Ferdinand Albert, o sea, casi Fernández Albor. Más tarde publicó otras obras de diverso carácter, cuyos títulos voy a copiar aquí, porque tal vez puedan ser nuevamente escritas por don José Luis Barreiro en los años venideros. Una de ellas se titula Profecía de hambre título suficientemente significativo, aunque en ella no se hace referencia concreta a la escasez en Galicia del lacón con grelos o del chorizo con cachelos. Otra de sus obras se titula El duelista y en ella podríamos encontrar algunos precedentes a esa manía del señor Barreiro de ensalzarse sucesivamente con el primer prójimo que se le pone por delante. Sigo dando títulos de Charles Churchill. El fantasma también salió de su pluma, y para completar el catálogo citaré El candidato (Ya sé que en este punto de mi artículo algunos lectores creerán que más que un alarde de erudición, lo estoy haciendo de fantasía y que ese personaje, Charles Churchill, no figura en la Historia de la Literatura inglesa, y sólo vive en mi imaginación. Pues ahí van los títulos en inglés y las fechas en que fueron publicados los libros que cito: The prophecy of famine The duellist The ghost y The candidat Los tres primeros fueron publicados en 1763 y el último en 1764. Para mí, que don José Luis Barreiro es como Churchill, pero Charles y no Winston. En este caso, no es un epígono; es una reencamación. Jaime CAMPMANY Si usted busca trabajo, ABC del Empleo puede ayudarle Todos los domingos, en las páginas de ABC, todas las oportunidades de trabajo y una amplia relación de ofertas formuladas por las más prestigiosas empresas de selección de personal. Todos los domingos.