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VIERNES 25- 9- 87- OPINION -ABC, pógÜS EN FAVOR DEL ESPECTÁCULO A decisión del Gobierno de elevar el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) para el cine y el teatro, representa un golpe bajo contra estos sectores neurálgicos de la cultura. La Administración ha decidido aplicar al pie de la letra la norma comunitaria según la cual los espectáculos no se incluyen en el tipo de impuesto reducido, aplicado a servicios de absoluta necesidad sino que se consideran del tipo ordinario. En definitiva, ha primado la valoración del aspecto industrial sobre el cultural. Para un sector del Gobierno, cine, música y teatro son industrias y como tales deben ser tratados. Si la medida, que forma parte del proyecto de los Presupuestos Generales del Estado, llega a consumarse las consecuencias serán inmediatas y graves. En el caso del teatro, supondrá su práctica nacionalización por vía indirecta. Sólo el teatro subvencionado podrá hacer frente a la escalada de precios: 400 millones más en el sector privado. Buena parte de la política del Instituto de las Artes Escénicas, que se había traducido en una leal colaboración entre la Administración y la empresa privada, se vendrá abajo estrepitosamente. La vida teatral había ido recuperando el pulso en los últimos años: ¿alguien en la Administración ha decidido que es mejor dejarla exangüe para que no haya voces disidentes en la escena que puedan criticar al poder? Si es así, el teatro libre pasará definitivamente a las manos de los rapsodas de la nueva situación. El teatro privado sobrevivirá, si lo consigue, en espectáculos de absoluta intrascendencia. Para el cine, la reordenación del IVA puede constituir él tiro de gracia definitivo. La subida representa 2.OOO millones de pesetas, igual que los beneficios del sector. Desde que se implantó el IVA han debido cerrar más de 800 salas y se han perdido 31 millones de espectadores. Con la duplicación del gravamen pueden preverse fácilmente las consecuencias. Acosado por el vídeo, hostigado por la televisión, y ahora amartillado por ese IVA del que nadie se acuerda según declaraba el pasado año el señor ministro de Hacienda, el L cine caminará hacia su extinción como fenómeno de masas. Sobrevivirán unas cuantas salas en el centro de las ciudades y las demás desaparecerán en poco tiempo. La atrocidad que esto representa se comenta por sí sola. Bastaría para descalificar cualquier política cultural. Que se tomen decisiones de esta naturaleza induce como poco a la perplejidad. Y esto ocurre con una Administración que subvenciona la producción de obras teatrales y cinematográficas. ¿Se trata de una decisión contradictoria con esas ayudas o, por el contrario, obedece al propósito claro de nacionalizar el teatro y reservar el cine para unos cuantos privilegiados, pues al resto de la población, se piensa, le basta con la programación oficial de TVE? Quisiéramos creer lo primero. Este Gobierno haenarbolado la bandera de la cultura como su mejor señal de identidad. Tanto, que a veces se ha podido pensar si no era un mero ardid propagandístico. Si el señor Solana se apunta en su haber la destrucción del cine y la nacionalización del teatro, habrá motivos para pensar que, en efecto, del ardid se trataba. Los directores generales de cinematografía y teatro habían manifestado públicamente su oposición a la medida. Es de esperar que el señor Solana reaccione e impida que se consume el abuso. El Gobierno fue sensible a la petición del IVA Cero para los escritores. ¿Por qué no puede serlo ahora y no gravar más el cine y el teatro? L proceso consumado en Galicia es uno de los capítulos más preocupantes de nuestra vida política. Una Junta de orientación centro- conservadora, presidida por el doctor Fernández Albor, ha sido sustituida por una nueva dirección de signo contrario, sin que haya mediado una elección democrática que avale ese cambio. El comportamiento del PSOE ha avergonzado de tal modo a sus propias bases que hemos visto cómo el presidente del Gobierno hubo de dedicar anteanoche casi veinte minutos de su entrevista televisada a lavar sus responsabilidades sobre el oscuro episodio. La ocasión era inmejorable para los dirigentes de AP. Ningún momento tan justo para probar la inconsecuencia del Partido Socialista, lo superficial de su convicción democrática, su avidez de poder. Afortunadamente, la dirección de AP ha a n u n c i a d o que no se adoptarán represalias contra las alcaldías, diputaciones o Gobiernos autonómicos controlados por los socialistas, mientras que la situación objetiva de cada región o ciudad no lo demande así. Hay que celebrar, frente a la ligereza inicial de algunos, esta posición pragmática y razonable de Hernández Mancha y Ruiz Gallardón. Era necesario marcar las diferencias. El ciudadano que votó en las elecciones de noviembre de 1985 tiene la sensación de que se ha jugado con sus votos: muchos piensan que los políticos administran el poder como cosa pxopia y lo reparten a su antojo. E ELECCIONES PARA GALICIA Es una sensación general nociva para el asentamiento de la democracia. El Partido Socialista y sus aliados de ocasión no calculan el daño hecho a un sistema que se funda, en último término, en el juego limpio de las urnas y el respeto a la voluntad popular. Con su definitiva decisión, AP ha rendido un gran servicio a la democracia, demostrando que la solidez de las instituciones está por encima de las apetencias partidistas. Utilizar el mismo método de los socialistas era colocarse a su no respetable nivel. El señor González Laxe no tiene más que una vía razonable para salir de este atolladero si quiere hacerlo con un mínimo de dignidad política: es necesario que envíe cuanto antes al Parlamento autonómico el texto que permita su disolución anticipada para convocar después elecciones en Galicia en el plazo más breve posible. No hay, en el sistema democrático, otro modo de legitimación del poder. Sólo los votantes pueden decidir en un régimen democrático la orientación de todo Gobierno, nacional o regional. Una vez más se comprueba como el llamado juego de las bisagras pueden dar al traste con las normas básicas de la democracia. La alta burocracia de un partido- en connivencia con otro partido adversario- no puede sustituir el libre veredicto de las urnas. El sistema de listas cerradas se revela así en todas sus deficiencias y peligros. La rigidez del sistema electoral español y el artificio de la regla proporcional beneficia la arbitrariedad de los partidos y perjudica los intereses de los electores. La nueva Junta gallega carecerá de respetabilidad, en fin, si no aborda de modo inmediato las irregularidades que se hayan podido cometer en el tenebroso asunto de las concesiones de juego. Si esas acusaciones no se aclaran de inmediato, el ciudadano dudará para siempre de la respetabilidad de los políticos. No vale aquí el socorrido recurso al más vale no remover lo ocurrido La propia Junta o el Parlamento ¿allego deberán nombrar mañana mismo una comisión investigadora con un plazo preestablecido para ofrecer conclusiones. Presidente- Editor GUILLERMO LUCA DE TENA Director LUIS MARÍA ANSON Director de ABC de Sevilla Francisco Giménez- Alemán Subdirector: Antomo Burgos ABC Subdirectores Darío Valcárce) Joaquín Vila José Javaloyes. Manuel Adrio. Joaquín Amado Jefes de Redacción: J A GuraJin (Continuidad; J. 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