Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
60 ABC CIENCIA Y FUTURO MIÉRCOLES- 23- 9- 87 La fiebre por la seguridi La industria de la seguridad está alcanzando en los últimos años un inusitado auge, propiciado por la cada vez mayor preparación y especialización de la delincuencia y la obligada réplica por parte de sus hipotéticas víctimas, tanto en el hogar particular como en el comercio, las empresas, industrias o los lugares públicos. En Estados Unidos, pionera de esta inClaro exponente de la vitalidad de la industria de la seguridad estadounidense es la proliferación de exposiciones de éste tipo de material: California (marzo) Florida (abril) Illinois (junio) y la más reciente, el Salón Internacional de la Seguridad, celebrado a finales de agosto en el Javits Convention Center, de Nueva York, donde veintidós empresas punteras del sector presentaron veintiocho nuevos productos. Este boom aunque a menor escala, se está viviendo en todos los países del mundo, y entre ellos España, que celebra su Salón Internacional de la Seguridad (SICUR) en Madrid. dustria desde hace ciento treinta y cinco años, y que actualmente sólo tiene perfe tamente protegidos contra los ladrones el 8,6 por 100 de sus hogares, se está viviendo desde hace unos años la fiebre de la seguridad y el sector tiene un crecimiento anual de 20 por 100, que lo sitúa en uno de los de mejores perspectivas económicas a corto y a largo plazo. automáticamente en funcionamiento dos minutos después, para dar tiempo a desalojar el área a vigilar y evitar así que los propios habitantes de la vivienda hagan sonar las alarmas involuntariamente. Las centrales disponen de zonas seleccionares y memorizables y numerosos controles de programación de uso. Una central para instalaciones de tipo medio- grande puede estar dotada de unos catorce leéds de información externa, además de cinco pulsadores exteriores, más uno interno para el usuario, y esta gama de prestaciones puede verse muy aumentada con la inclusión en el sistema de un ordenador con una amplia programación. presa más asequible. Ya incluso antes de intentar entrar, un prograrrtador enchufable acciona las luces y conecta la radio, la TV o un magnetofón con conversaciones grabadas para poner en duda al ladrón sobre si la casa está o no deshabitada, aunque sus propietarios lleven algún tiempo fuera de ella y el delincuente la vigile. Se ha demostrado que el método intimidatorio más seguro contra un delincuente es el circuito cerrado de TV, seguido de las alarmas pasivas o activas. En el primer caso, la alarma es sólo un sistema sonoro y luminoso destinado a alertar al usuario o a la Policía. En el segundo, el sistema conectado a la alarma es autosuficiente y puede tomar otras iniciativas. Funcionan totalmente independientes, y en caso de que el ladrón corte el cable a toda la red eléctrica general, sigue funcionando (en el Salón Internacional de Seguridad de Nueva York se ha dado el último paso en este sentido al demostrarse lo obsoleto que han quedado estos sistemas, ya reemplazados por las alarmas sin hilo) Si el ladrón ha conseguido salvar los obstáculos que impedían su acceso a la vivienda, puede encontrarse dentro otras sorpresas. La casa bien protegida tiene en su interior una serie de dispositivos que están permanentemente en funcionamiento, con impulsos de corriente de doce voltios, pero que solamente serán activados cuando el dueño de la casa conecte la central desde la que son controlados y que se pone Los sistemas de alarn (ALARMAS ELECTRÓNICAS PERSC El hogar- castillo Los sistemas de alarma electrónicos se pueden clasificar en activos o pasivos, según puedan o no, respectivamente, poner en marcha dispositivos que contrarresten la amenaza que los ha disparado. Indistintamente, y dentro de estos dos apartados, en sistemas de seguridad exterior, para vigilar y proteger el hogar, el comercio o la empresa de la presencia de intrusos, y en sistemas de seguridad interior, como autoprotección contra accidentes. Muchos procedimientos de control que hasta hace poco tiempo privativos de los centros militares, Ministerios, Embajadas o grandes empresas multinacionales, son ya asequibles para el sector privado e, incluso, para el gran público al abaratarse sus costes (un buen equipo de seguridad para un hogar puede obtenerse a partir de cincuenta o sesenta mil pesetas) y los fabricantes están desplegando una gran imaginación a la hora de diseñar sus productos de cara a un mercado tan diverso y cada vez más necesitado de sus prestaciones. La seguridad comienza desde el mismo acceso a la vivienda, al sustituirse la tradicional cerradura por otra de seguridad o un sistema de control de acceso digital, con una clave que tiene que marcar cada miembro de la familia para poder entrar. Desde el primer momento, cuantas más complicaciones se presentan al delincuente, más fácil resultará que éste opte por buscarse una Eficacia electrónica Los dispositivos de alerta son muy variados, aparte de las sirenas autoalimentadas y los flash de bajo consumo con lámparas halógenas destellantes, en la red se intercala un avisador telefónico programable por teclado para cinco números telefónicos, que pueden ser de otro domicilio de la misma familia (por ejemplo, la casa de campo en los fines de semana) o de los domicilios de parientes o amigos, que así son avisados del robo. Los detectores que ponen en marcha las alarmas pueden ser también muy diversos: detectores infrarrojos con distintos alcances (hasta unos cincuenta metros) más o menos ángulo de detección y varias zonas simultáneas de actua- En Estados Unidos sólo están protegidas perfectamente el 8,6 por 100 de todas las viviendas. Los fabricantes despliegan gran imaginación a la hora de diseñar sus productos para un mercado en auge. El método intimidatorio más efectivo contra los ladrones es el circuito cerrado de televisión. ción, que descubren la variación de temperatura en un local provocada por la radiación calorífica procedente del cuerpo de un intruso; detectores microfónicos que activan las alarmas por ruidos por encima del nivel de sensibilidad a que han sido ajustados previamente y detectores perisensores que detectan las variaciones ambientales de presión hasta unos sesenta metros, por la apertura o cierre de una puerta e incluso por el acercamiento hacia ellos del cuerpo de un ladrón. El siguiente obstáculo que se opone a la acción del delincuente lo constituye la presencia de barreras de radiaciones infrarrojas que son tendidas en distancias comprendidas entre diez y 50 metros en interior y hasta trescientos en sistemas de vigilancia en el exterior de la vivienda. El sistema infrarrojo puede combinarse, además, con canales de microondas para aumentar su eficacia. Otros dispositivos pueden aumentar el nivel de seguridad y así, en caso de atraco, el dueño de un sistema de seguridad está en condiciones de disponer de un telemando