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MIÉRCOLES 23- 9- 87 OPINIÓN ZIGZAG A B C 17 -Escenas políticas Claridad y rigor Modernidad Madrid no tiene en muchos aspectos nada que envidiar a otras capitales. Sus escaparates se asoman a Europa; sus avenidas a la conquista de negocios internacionales; sus fundaciones a la escalada del arte en todas sus dimensiones. ¿Por qué entonces es casi imposible encontrar una cabina telefónica en funcionamiento? ¿Por qué esos mutilados en las esquinas? ¿Por qué esas obras mal planificadas, esos boquetes al averno? ¿Por qué esa degradación del Retiro? ¿Por qué no se cuidan nuestros jardines municipales? ¿Por qué los transportes públicos funcionan sin cumplir un calendario de t u r n o s y h o r a r i o s? Si los servicios públicos del Estado no se acompasan con ese presente, la modernidad se convierte en una mera palabra, en un recurso para los discursos, en un mal lugar común. Gitanos en Madrid La Audiencia Territorial de Madrid ha considerado, en una sentencia, que el Ayuntamiento ha discriminado en razón a la naturaleza gitana a todo un barrio de chabolas. La denuncia, presentada por la asociación Presencia Gitana, se produjo cuando funcionarios municipales aislaron un grupo de viviendas de gitanos en la carretera del cementerio de La Almudena a Vicálvaro, dejando tan sólo una entrada bajo vigilancia de la Policía Municipal. Que se produzcan situaciones de racismo es lamentable; que estas sean provocadas por una institución oficial, como es el Ayuntamiento de Madrid, es más que condenable; pero que la Corporación quiera además- s i no lo impide la oposición- recurrir al Tribunal Supremo el auto de la Audiencia para mantener este ghetto es inexcusable. El transparente artículo de Ramón Serrano Suñer destinado a Reinventar la democracia contiene una serie de citas que agradecerán los no estudiosos de estos asuntos. Las referencias a Kelsen, a Madariaga, a D Ors, a Octavio Paz, a Vargas Llosa, y el recuerdo de que personalidades como Croce, De Nicola, De Gasperi, Orlando, Giolitti, etcétera, votaron a Mussolini cuando se presentó ante el Parlamento liberal son datos científicos y muy constructivos. El razonamiento lleva a dos conclusion e s que los d e f e c t o s no dispensan de un acatamiento a la democracia pero que es necesario reformarla para fortalecerla. Serrano Suñer rechaza certeramente, por inadmisible, la deificación de la democracia y previene contra esa actitud, (no faltará quien la atribuya al propio artículo) que consiste en calificar de enemigos a los que señalen los defectos de las realizaciones de cualquier régimen político imperante Esta postura no es otra cosa que temor injustificado, intolerancia y hasta fanatismo; o sea, contradecir la democracia con pretexto de exaltarla. ILONA Y EDUARDO OMEO y Julieta. París y Helena. Diego e Isabel. Abelardo y Eloísa. Don Juan y doña Inés. Don Quijote y Dulcinea. Hécuba y Príamo. Alfonso y María Jesús. Y ahora, liona y Eduardo. O sea, Punset y Ckxiolina, juntos dichosamente, felizmente cercanos en el Parlamento Europeo. Para ellos, pareja universal ya, y famosa, he compuesto esta letrilla, que es casi un epitalamio. Sólo casi. Lo demás, que lo pongan ellos. Estrasburgo no imagina qué cosa hará don Eduardo que le plazca a Cicciolina. Era del duque deseo, por quedar bien con Lloret mandar a Eduardo Punset al Parlamento Europeo. El duque no entró en torneo con Fraga ni con Moran y halló en este catalán, tan suave y blando de trato, el ideal candidato a pesar del qué dirán. Entró en Europa, gallardo, y al mirarle la chalina, Estrasburgo no adivina qué cosa hará don Eduardo que le plazca a Cicciolina. Como es tan escaso el cupo de diputados ducales, no llegan a los cabales para componer un grupo. Tan pronto como esto supo el duque, que no se amona, pensó en seguida en liona, y así. como de retruque, compuso su grupo el duque: Punset y la pechugona. Mas si, tierno como un nardo, Punset no se encalabrina, Estrasburgo no imagina qué cosa hará don Eduardo que le plazca a Cicciolina. No hace falta ser Licurgo para caer en la cuenta de por qué Punset se sienta junto a liona en Estrasburgo. Si en el fundamento expurgo, pronto sacaré la trama que da pie para este drama de misteriosos apaños: la política hace extraños compañeritos de cama. Si liona no hiere el dardo, ni le clava jabalina, Estrasburgo no adivina qué cosa hará don Eduardo que le plazca a Cicciolina. R UEFA y La Almudena La petición del presidente del Real Madrid a la UEFA en el sentido de que la recaudación por la retransmisión del partido entre su equipo y el Ñapóles se destine a la terminación de la catedral madrileña, debe ser elogiada. De confirmarse, La Almudena recibiría un nuevo empujón que, como ha declarado Alvaro Lacalle Leloup, presidente del comité promotor, significará una buena inyección para seguir adelante La Almudena, no lo olvidemos, es de todos. OVIDIO Válgame Dios, quién dijera antes de la votación que iba a estar este bombón con Carmen Diez de Rivera. Tan copiosa es la primera y tan breve la segunda que no habrá quien las confunda juntas en el mismo predio, y además Punset en medio con la gaita moribunda. Si no le florece el cardo ni medra su clavellina, Estrasburgo no adivina qué cosa hará don Eduardo que le plazca a Cicciolina. Aquí y en toda la Europa, siempre tiraron dos tetas mucho más que dos carretas y mejor si van sin ropa. Punset con ellas se topa y en ellas hace su nido, mas si luego mal guarnido se quedara en la estacada, la celtibérica espada esta vez no habrá vencido. Si ei pobre pega el petardo y el discurso no termina, Estrasburgo no imagina qué cosa hará don Eduardo que le plazca a Cicciolina. Fuera mucho más normal, entre pechos así grandes, poner una pica en Flandes más que un pico liberal. Esta decisión ducal a todos nos tiene secos, que hay que tapar bien los huecos y escalar todas las cumbres, según las buenas costumbres 7 que tenemos los batuecos. Mas si se queda al resguardo tocando la mandolina, Estrasburgo no adivina qué cosa hará don Eduardo que le plazca a Cicciolina. A Europa la raptó un toro, y sería mengua hispana andarse con la italiana sólo desde el caño al coro. 7 Cicciolina es un tesoro; sus domingas, dos alhajas, y no admite zarandajas -con esto, fin del artículo- mientras quedas en ridículo tomándola a humo de pajas. Si más pichón que leopardo, todo se le va en pamplina, Estrasburgo, no imagina qué cosa hará don Eduardo que le plazca a Cicciolina. Jaime CAMPMANY