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E D I TA D O PO R PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 23 SEPTIEMBRE 1987 ABC COCAÍNA psíquica. Quien la usa para estar ocurrente o brillante, tenderá a repetir la inhalación en cuanto precise maquillar sus carencias. Quien se aproxima al sexo con ella, juega con fuego. Se arriesga a desear repetir y repetir esas experiencias, buscando sensaciones agigantadas y paraísos artificiales. Según Baudelaire: En todo esto hay muchas cosas que atañen a los médicos. Pero yo quiero hacer un libro no de fisiología pura, sino sobre todo de moral. Quiero probar que los buscadores de paraísos hacen su infierno, lo preparan, lo ahondan con un éxito cuya previsión quizá los aterraría. Los errores cometidos por personajes que suelen inhalar nieve antes de enfrentarse con problemas de envergadura han merecido la atención de las grandes transnacionales, poco aficionadas a perder dinero por las cocaine decisions de alguno de sus directores. Y se han puesto de moda los análisis de orina por sorpresa para dar con los coqueras infiltrados en sus organigramas. Recientemente ha estallado un escándalo en Wall Street: se ha destapado que el polvillo blanco corre por las entretelas de la catedral de las finanzas de este mundo. La noticia ha inducido taquicardias también entre los inversores, otro efecto secundario del alcaloide. Pero los males no acaban ahí. La distribución de la coca entraña tal grado de violencia en sí misma que en Estados Unidos ya se habla de cow- boys de la cocaína para referirse a los soldados del narcotráfico. Hombres que, como en los filmes de vaqueros, hacen fuego con facilidad. El modus operandi ha sido exportado ya. El verano pasado, en la ciudad de Londres, se abrió un tiroteo que produjo varios muertos. Dos organizaciones de traficantes se disputaron de ese modo el monopolio del suministro de cocaína a la metrópoli. Hace pocos días, en Brasil, se produjo una auténtica guerra entre bandas rivales. REDACCIÓN ADMINISTRACIÓN TALLERES- SERRANO, 61 2 8 0 0 6- M A D R ID FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA B AUDELAIRE dijo en el exordio de las conferencias dadas en 1864 en Bruselas: Señores, me parecería ocioso hacer un tratado completo de los excitantes, cuya característica general es engendrar un debilitamiento proporcionado a la excitación y un castigo tan cruel como vivo ha sido el goce. Hago mías sus palabras. Desde la madame Verdurin de En busca del tiempo perdido hasta el mismísimo doctor Freud, con su evidente inclinación al consumo del alcaloide, pasando por Robert Louis Stevenson, nos hallamos ante precursores del mayor de los negocios del siglo XX, la cocaína. Uno de los vectores que han contribuido al boom de esa droga ha sido, sin duda, su lanzamiento en cascada. Pero la cascada necesita altura. ¿Puede pedirse mejor punto de partida que las zonas elevadas de la pirámide social? Si hasta la propia madame Verdurin, por la infalible vía del matrimonio, llega a ser princesa de Guermantes. Admirable olfato el de Marcel Proust. ¿Quién lo duda? El champaña de la droga se beneficia de una especie de aureola de cosa de élites y del efecto de querer emular a algunos personajes encumbrados. Los emuladores de escalones inferiores, además de meterse en tren tan peligroso suelen encontrarse con nieve ya largamente adulterada. También hay clases para eso. El fenómeno de la coca es un poliedro de muchas facetas. Está el hecho objetivo del daño que causa en el cuerpo humano. La adicción psíquica que produce. Las decisiones erróneas que se toman en plena lucidez cocaínica La violencia que lleva consigo su distribución. La importancia que está adquiriendo España en el mapamundi de sus rutas y el desmesurado negocio que hay detrás. ¿Qué ocurre cuando se esnifa el polvillo blanco? Hay quien cree que sus efectos no van más allá de la perforación del cartílago nasal. Craso error. La. velocidad- de eliminación de la cocaína es mucho más lenta que la de su absorción a través de la mucosa nasal. De ahí su acumulación en el organismo, la aceleración de latidos, las arritmias cardiacas y consecuencias de alto bordo. Si se avanza por la espiral de la repetición, puede llegarse a alucinaciones visuales y táctiles. El coro de propagandistas de la coca asegura: No da mono, no produce adicción física. Pero suele callarse que sí la produce EDICIÓN INTERNACIONAL Para hacer llegar sus mensajes comerciales a todo el mundo. ¿Cuánto tardarán en aparecer tales organizaciones mayoristas en nuestras ciudades? Pero vayamos al papel que está jugando España en el entramado de la distribución del alcaloide. Ya andamos a la cabeza de Europa en tráfico de cocaína y corremos el riesgo de convertirnos en plataforma para la introducción de tan peculiar producto en el resto de la Comunidad. Para nuestra desgracia, estamos en el mismísimo ombligo de las redes por las que circula la droga desde Bogotá- importante centro emisor- Lima, Río de Janeiro, Caracas y San Juan de Puerto Rico. Las cantidades decomisadas dan idea de su progresión: 47 kilos en 1981; 669 el último año. En la inmensa mayoría de los casos han caído sólo traficantes de poca monta. Pero detrás están los grandes. Los que se mueven protegidos por pantallas y testaferros. Los que andan amasando fortunas que parecen de ficción. En California está apareciendo una nueva generación de drogas de diseñador con las que puede multiplicarse el efecto de la coca tradicional sin que los análisis lleguen a detectarlas en el cuerpo humano. El último grito de científicos y laboratorios. No resulta extraño que los sociólogos hayan manifestado ya su preocupación ante el avance del consumo de tales sustancias y sus consecuencias en el tejido social. Una cifra quizá pueda dar idea de la magnitud del asunto: el consumo de cocaína en Estados Unidos representa, en dinero, casi la cuarta parte del presupuesto nacional español. La operación de introducir el polvillo blanco en Florida es tan sumamente rentable que los traficantes aceptan el riesgo calculado de perder bimotores en el empeño. Si el piloto es detectado por las autoridades, tras lanzar al vacío el contenedor lleno de droga saltará en paracaídas y dejará que el aparato se estrelle. La cocaína, que caerá sobre zonas señalizadas con linternas infrarrojas, valdrá veinte veces el precio de la avioneta. En est caso e bimotor hace- la fundón de producto de usar y tirar, como si se tratase de un pañuelo de papel. La carga suele llevar una emisora de radio que señalará su posición a la infantería del narcotráfico. La aventura de intentar hacerse rico en un solo viaje atrae a trotamundos, entre los que no faltan titulados de postín. Se puede argüir: América es América, y España, España. Sí, pero ahora mismo la ola ya está en nuestras costas. Pedro CASALS