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74 A B C CAMPEÓN LUNES 21- 9- 87 Hugo Sánchez: Desde que puse el grito en el cielo, todo ha cambiado para mí Tengo la ilusión de terminar mi carrera en el Real Madrid Madrid. Ignacio Tprrijos Hace unos meses, el mexicano Hugo Sánchez, volatinero del área, pretendió una migración increíble: quiso levantar el vuelo cuando estaba posado en el Real Madrid, nido sublime del fútbol. Durante días pareció aletear como una de esas aves americanas de las cuales se dice que en un sitio pegan los gritos y en otra ponen los huevos. Pero no: después de haber gritado en Madrid, renunció a que sus goles se reprodujeran en Italia. Sentado al aire libre, cerca del estadio Santiago Bernabéu, Hugo se ha puesto unas enormes gafas de sol que disimulan su identidad y velan su expresión. Todo parece también peligroso a orillas del fútbol. Hugo juega seguro, blindado; y esos grandes cristales oscuros son las espinilleras del alma. Evitan que sus ojos acusen los golpes, le protegen contra alguna entrada molesta: ¿Puede aclarar definitivamente por qué al final decidió no levantar el vuelo? -Prefiero no remover ese asunto, por favor. Le di carpetazo. No hay nada que añadir. ¿Ni siquiera un resumen... -Bueno, eso que se dice es verdad: uno debe sentirse contento por estar en el mejor club del mundo. ¿No es excesiva su necesidad de reconocimiento, ese afán de sentir la gloria? -Tuve que reaccionar para que se me valorase según yo creía justo por mis méritos, nada más. Y desde que puse el grito en el cielo, todo ha cambiado para mí. -Cuando usted habla de su deseo ser el mejor, ¿quiere decir mejor que los demás o lo mejor que usted pueda llegar a ser? -S e trata de un compromiso conmigo mismo. Nunca espero que los demás me hagan ver cómo- estoy con censuras o piropos. Lo sé yo. Busco una satisfacción interior. ¿Y no se contradice eso con el impulso de irse por falta de reconocimiento ajeno? -Una cosa es sentirse satisfecho, y otra, observar alrededor. Mi profesión es de artistas y nos debemos al aplauso de los demás. ¿Cuál es ahora su meta deportiva? -Cuando llegué, tenía el objetivo de alcanzar mi máxima capacidad en el mejor equipo del mundo. Eso ya lo he conseguido. Ahora se trata de mantenerla algunas temporadas en el Bernabéu. Tengo la ilusión de terminar mi carrera deportiva en el Real Madrid. ¿Ha conseguido en el campo el respeto por el que siempre dice haber luchado? -Algunos rivales han resaltado más lo negativo que lo positivo. Pero la mayoría no ha tenido la bajeza profesional de ésos, aunque ahora está de moda no respetar nada, ni siquiera el derecho a equivocarse. Yo he tenido infinidad de mareajes severos y malintencionados, pero nunca he señalado a nadie. -De algún modo se habrá desahogado... -Claro que sí: con goles. Y con el tiempo. El tiempo pone a cada uno en su sitio. Hugo Sánchez, ausente en el primer partido del Madrid contra el Ñapóles, asegura que ha alcanzado su mejor nivel en el mejor equipo del mundo. Su imagen es aérea, también, por las volteretas para celebrar el gol. Hace poco rectificó su propio recuerdo sobre el origen de ese salto festivo en el césped: Creía que había sido en el Atlético, pero no. En México pasaron un documental y vi que ya lo hacía allí, aunque sólo esporádicamente. La primera vez fue jugando con Los Pumas, creo que para celebrar un gol de tijera, precisamente, contra Los Tigres de la Universidad de Nuevo León. Fue algo instintivo. El instinto le mueve también a hablar de Butragueño, sin necesidad de pregunta alguna: ¡Pero cómo podían decir aquellas cosas! ¡Si somos superamigos... Sólo hay que vernos jugar juntos para darse cuenta. Además, yo siempre he comprendido que éi es una estrella especial. Es normal: tiene una gran inspiración y es de aquí, de Madrid... Yo le admiro como el que más y entiendo lo que siente el público por él. He vivido una experiencia parecida, a la inversa, cuando jugaba conmigo, en México, el brasileño Cavinho. Todos estamos hechos del mismo barro, pero en distinto molde dice un proverbio mexicano. Quizás Hugo está pensando en ello cuando se acerca un madridista que, mientras su ídolo le firma un autógrafo, le comenta: ¡Qué gol tan bonito, el último que marcaste contra el Sporting! Aunque el pase fue de Butragueño... Hugo sonríe. Al fin y al cabo, es un halago común para los dos superamigos Pero a uno le tienta imaginar que detrás de las gafas de sol ha latido una legítima y cordial rebelión, ún deseo reprimido de decir: Fíjate alguna vez en que yo también doy pases de gol... Tijeras y volteretas Hugo Sánchez ha ganado ya tres galardones como máximo goleador de la Liga y todo induce a pensar que esta temporada logrará el cua to. Pero incluso un fuera de serie como él tiene algunos pequeños desafíos: Yo puedo mejorar todavía, por ejemplo, el remate de cabeza y el tiro con la derecha Este futbolista atinado, que se orienta con Dios, la familia, México y la profesión como puntos cardinales, guarda una íntima preferencia para sus goles de tijera: Se me quedó grabada la imagen de mi padre rematando así cuando era jugador, y lo copié de él Así ha marcado, aproximadamente, veinte goles. -E n el Real Madrid parece haber perfeccionado este tipo de remate. (Sonrisa) Perdón por la chulería, pero... lo traía perfeccionado desde México. Siempre lo practiqué. Pero en España los arbitros siempre me han pitado demasiadas faltas por juego peligroso cuando lo intentaba. Las haches del Pichichi Hugo Sánchez Márquez. México D. F. 11- 7- 1958. Hijo de Héctor Sánchez e Isabel Márquez. Cinco hermanos: Héctor, Horacio, Hilda, Herlinda y Haidé. Su padre quería que todos llevaran la H como primera letra del nombre. Hugo, casado con Emma, prolonga esa tradición. Tiene dos hijos: Hugo (tres años) y Hemma, con la H familiar (tres meses) Peso: 72 kilos. Estatura, 1 74. Su padre llegó a ser futbolista profesional. Se retiró por una lesión y se hizo mecánico. Sus hermanos Héctor y Horacio también han sido futbolistas. Hilda jugó al voleibol. Herlinda y Haidé, gimnastas. Herlinda participó en los Juegos de Montreal. El Universidad de México (Los Pumas) fue su primer equipo. Comenzó por las categorías inferiores. Tres años en la selección olímpica. Entre otros torneos jugó los Juegos Olímpicos de Montreal, en 1976. Se hizo profesional, en el mismo equipo, en 1976. Estuvo en él cinco años. Dos veces campeón de Liga. Una vez campeón de América. Máximo goleador una vez: 26 goles. Una vez segundo: 29 goles. Promedio en los cinco años: 20 goles. El Atlético de Madrid le fichó en 1981 y estuvo en él hasta julio de 1985. En esas Ligas marcó 8, 16, 12 y 18 goles. Ganó una Copa del Rey. El Real Madrid le fichó el 4 de julio de 1985, procedente del Universidad Autónoma de México, que hizo de puente para no ser comprado directamente al Atlético. Ha ganado dos Ligas y una Copa de la UEFA. Veintidós goles en la Liga 85- 86 y 34 en la 86- 87. Las tres últimas temporadas ha sido Pichichi (máximo goleador de la Liga) Un gol en la Copa de la UEFA 84- 85, con el Atlético; cinco en la Copa de la UEFA 85- 86, Real Madrid; tres an la Copa de Europa 86- 87 (Real Madrid) Ha jugado como internacional mexicano dos Copas del Mundo: Argentina- 78 y México- 86. En la fase previa de España- 82, México fue eliminado. Al margen del fútbol es odontólogo. Anunció su marcha del Real Madrid cuando aún no había terminado la temporada 86- 87 y le quedaban otros tres años de contrato, aduciendo que había logrado ya sus metas en el club blanco y quejoso de no recibir el reconocimiento público que según él merecía por sus actuaciones. Su destino en Italia, acogiéndose a un decreto por el cual podía rescindir su contrato pagando al Real Madrid una indemnización que fijaría un juez, parecía ser el ínter de Milán. El Madrid se mantuvo firme, dispuesto a ir a los tribunales, y él decidió permanecer en el club.