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18 A B C OPINIÓN Panorama LUNES- 21- 9- 87 Q UE entre Inglaterra y España ha habido siempre serias diferencias no necesita demostración alguna. La máxima, como es evidente, arranca del inicuo despojo de Gibraltar, a cuya consolidación, sin refrigerante alguno, tienden siempre, y todavía, con especiosos argumentos, los actuales dirigentes británicos. Trafalgar es una triste página de nuestra Historia. Ante la estatua de Nelson, en el corazón de Londr el coitadiño turista peninsular comentaba la extraña manía de estos ingleses de celebrar nuestras derrotas Surge ahora, al parecer, una polémica sin repercusiones preocupantes, pero llamada a provoca argas disputas. Trátase de saber si la Armada Invencible, que enfiló hace cuatrocientos años las costas de Dover, fue destruida por los hombres o por los elementos, como Felipe II decretó, tal vez como atenuación del terrible desastre. Eruditos de ambas naciones van a echar pulsos en ¡os próximos meses con el objeto de dilucidar tan empeñado, aunque lejano problema. Huelga decir, en el análisis de todos estos episodios, de qué parte, yo, españolito de a pie, he militado. Pero he aquí que la casualidad- bendita sea- me brinda la ocasión de pasarme al inglés Por una crónica de Jiménez Losantos me entero, primeramente, de que la Audiencia Provincial de San Sebastián ha absuelto a un procesado autor de lesiones al agente de Policía que lo detuvo y, en segundo término, de la remisión de la causa ai Juzgado para que se procese al tai policía por las tales lesiones. Bien: Ahora rne complace presentarles a Frank Turpin, ciudadano londinense. Frank Turpin es, a la vez que empleado en paro, partidario del West Ham, conocido equipo de fútbol. Al concluir el partido se encontraba nervioso, y, sin poder contenerse, mordió a un perro policía. Ya es de sobra sabido que el que un perro muerda a un hombre no es noticia y sí a la inversa, pero claro está que no es ese hecho, a pesar de su infrecuencia, lo que motiva estas líneas, sino que Frank Turpin ha sido condenado por un juez. Morder a un perro policía no es tanto como morder al policía mismo, desde luego. En ese caso, la pena habría sido muy seria, pero en Londres el que muerde a un perro policía tampoco puede irse de rositas. Frank Turpin, en consecuencia, deberá permanecer durante un mes bajo la custodia del juez. Sería muy curioso un careo entre ese juez y el ponente de la Audiencia de San Sebastián, un intercambio de sus puntos de vista y escuchar los argumentos de cada una de las partes en defensa de sus tesis. El juez, para el que hay una especie de transubstanciación de la autoridad policial a! perro, y el ponente que cree que es lícita la violencia con la que un delincuente trata de zafarse de quienes le detienen y culpables éstos por no servirse de la persuasión. Vuelvo a cuanto antecede: Gibraltar, Trafalgar, la Armada Invencible... ¡condenados ingleses! Pero ese juez de Londres, ¡qué admirable juez! Y ese país del que hablo, ¡qué admirable Inglaterra! Joaquín CALVO- SOTELO de la Real Academia Española Planetario NOCHE cuando dormía soñé, ¡bendita ilusión! que ni un chiringuito había en la plaza de Colón. Eso era ya pasadas las cuatro de la mañana. Hasta esa hora, yo, como el resto del vecindario, me había dedicado a masticar tortillas de aneurol acompañadas de no sé cuál de esas aguas calmantes milagrosas que todavía puede uno encontrar en las b o t i c a s Los f e m e n t i d o s chiringuitos aporreaban a toda pastilla el cerebro de los desdichados miles de madrileños que tienen la desgracia de vivir en las zonas que el señor Barranco y sus secuaces han decidido dedicar al que consideran disfrute popular. Con ojeras, la lengua sucia y la impresión de tener una minipimer molturándome las vértebras cervicales, me levanté ya muy avanzado el día! Como miles y miles de madrileños, gracias a que era domingo. Al levantar la persiana, el sonsonete gangoso de un amplificador pulverizaba el que hubiera podido ser civilizado rumor de la plaza. A la hora de comer, presa de náuseas y vértigos no me quedó, como a otros miles de miles de madrileños, más remedio que tumbarme sobre la cama y renunciar a la paella dominica! Había cometido la imprudencia de repasar los periódicos del día. Demasié para quien, como otros miles de madrileños, ha pasado tan mala noche. No me lo puedo creer: ahora sale Alfonso Guerra, de cuya acuidad mental jamás he dudado, con que hay que superar algunos conceptos tradicionales del socialismo que ya están obsoletos en el momento que otro socialista aparentemente más progre, Pablo Castellano, se rebela contra la idea modernizadora que pretende superar la O, antigua, clasista y damodée del viejo socialismo, con la intención interclasista que no es, precisamente un concepto tradicional salido de las barbazas, siempre imitadas, jamás igualadas, del trasnochado Karl Marx. Resulta, no me lo puedo creer, que el joven Aznar, nuevo presidente de la Comunidad castellano- leonesa, decide quitarles a los consejeros la tarjeta Visa Oro para rebajar lujos, comilonas y compras viajeras y que el PSOE, tan austero, esgrime sus cien años de honradez para protestar. Con Visa Oro- d i cen- vivíamos mejor y controlábamos más. No me lo puedo creer, pero resulta que en Galicia los coagas de Barreiro y los socialistas de Laxe, que ya contaban con tener la cabeza de Albor en la barjuleta del voto de censura, andan ahora en contradicciones y a lo peor, para ellos, se les queda la trampa no saducea; que eso, es poco, sino típicamente galaica, en agua de borrajas porque en la de grelos siempre remanecen trozos del apetecido lacón de los sillones xunteros. Lo que sí me puedo creer, como otros miles de madrileños es que hoy, gracias a nuestro benemérito programa de gobierno, es mucho mejor ser criminal que policía y si no que se lo pregunten a los asesinos libres, a Ruiz Mateos preso y a los guardias que pone en fila la jueza Huerta. ¡Basta, basta! Me dice Aiicia. Y me trae un consomé de aspirinas. Lorenzo LÓPEZ SANCHO ALFOMBRAS MOQUETAS ALFOMBRAS FABRICA ALCALÁ, 372 Tel. 4073150 105 MOQUETAS ORUSCO (PUEBLO) Tel. 8723145