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ABClIs Estamos en tiempos de pescar con la mosca y el saltamontes chas. En lo que siempre ponía especial atención era, cuando se trataba de ejemplares de gran tamaño, quitarles las serretas a fin de facilitar a los peces su ingestión. De él aprendo la técnica de la paciencia y la espera Me explicaré. Resulta que habiendo salido un día a pescar juntos, mientras él llevaba pescadas cuatro buenas truchas que superaban la talla cuartonera yo me mantenía bolo a pesar de haber tenido más de media docena de picadas, algunas de ellas sumamente claras. Carreira, que había observado mi manera de hacer, tuvo a bien darme consejo, que según un elemental principio cristiano debe darse a quien lo ha menester. Y yo bien que lo había tal menester, pues según me explicó el galleguito ou terror do peixes era mucho lo que me precipitaba en dar el cachete o tirón, que las truchas, cuando se pescan con el saltón en superficie lo primero que hacen es sumergirlo bajo las aguas para seguidamente comérselo. Y uno, que por entones no estaba muy avezado en estas lides, en cuanto veía que la trucha se iba por el cebo daba el tirón cual si se tratara de pescar a la mosca. Y la cosa, según me dijo Carreira, es bien distinta. Aquí, con el saltón, lo suyo es dejar que la trucha lo sumerja para después, cuando se supone o se detecta que se lo ha tragado, dar el oportuno cachete, pues a veces no basta con presumir o saber que tiene el cebo en la boca, pues son muchas las veces que por precipitarse se le roba la carnada al pez incluso de entre sus dientes. Una cosa que no he sabido perdonar a Carreira es su costumbre de pluralizar sus fallos y los éxitos ajenos y singularizar sus aciertos y los desaciertos ajenos. Si se le escapaba un pez, decía se nos fue pero si era otro el que hacia captura, no dudaba en asegurar que hemos cogido una buena pieza Claro que cuando era él quien trababa un buen ejemplar no había quien le hiciera compartir la proeza. Para Manolo, que tal es su nombre, todos los méritos eran individuales y a nada que te descuidaras ya estaba gritando eso de quien sabe Y viene todo esto a cuento porque en el transcurso de una de las muchas jornadas de pesca con él compartidas me tenía harto de oírle decir cada vez que cobraba una pieza eso de: Ya tengo otra o aquello de he he- D ECÍA mi amigo y compadre Rafa Ibáñez que durante el período comprendido entre la Virgen de agosto y la de septiembre, esta última conocida vulgarmente como La Melonera los pescadores ven compensada la falta de picadas de los peces por las de los mosquitos. Claro que esto, al margen ironías, también tiene su lado bueno, pues la abundancia de insectos alados en las inmediaciones de las aguas donde se pretende pescar posibilita hacer buenas pescatas sirviéndose como cebo bien de los propios insectos, bien de su imagen fingida. Y Rafa Ibáñez es un maestro en estas artes de pesca. Pero no es solamente el mosquito a lo que entran estos días las truchas- atención a los ríos y embalses en los que todavía puede pescarse la especie- e incluso la boga, pues las ilustres pintonas también toman con avidez la cochinilla, el grillo y sobre todo el saltón o saltamontes. Y si no, que lo diga ese veterano zorro de los ríos gallegos que es Carreira Mouzo. Cuando las meigas no se lo impiden se hace con el cupo de capturas en menos tiempo del que emplea para comerse un lacón con grelos o medio kilo de pulpo. La verdad es que resulta una gozada verle ensartar los saltamontes por la espaldina y lanzarlos al agua haciéndoles mover los élitros a fin de provocar la atención de las tru- cho pieza en tanto que al dejarse ir una picada me sopetó: Hemos fallado. Se nos ha ido En aquella ocasión, ya entrada la tarde y Hevado de su natural afán por demostrar que era el mejor, se metió con sus botas de peto en medio de la corriente. Dio un mal paso o tal vez resbaló en la ova, por aquellos lares muy abundante. El caso es que se pegó una de esas costaladas que los taurinos, cuando es un picador el que se la pega, llaman de latiguillo ¿Verdad, amigo Zabala? El bueno de Carreira se levantó maltrecho y exclamó: Nos hemos escarallado Uno, que dicho sea de paso no es santo, no pudo por menos de sonreír y desear que todos sus escarallamientos fueran para sí como ése. José Antonio DONAIRE La r u t a de la semana Cultera: Pesca marítima y fluvial Distancia: Cuarenta y cinco kilómetros desde Valencia. Desde Madrid, pasando por la capital del Turia, unos cuatrocientos diez. Especies predominantes: Morena, congrio y algo de mero en zonas rocosas; herrera y dorada en zonas de arena; lisa en zonas portuarias. Técnicas de pesca: Lance pesado desde las plataformas arenosas y veleta colgada en el caso de las portuarias. Desde las rocas y desdé embarcación debe practicarse la pesca al curricán. Cebos: Carnazas de sardina y boquerón, así como moluscos. Estos últimos son los más indicados para la pesca de la dorada, con especial mención al famoso ermitaño Ruta: Desde Valencia, salida por la N- 332, que pasa por Solana y Sueca, ciudad ésta que dista de la capital treinta y cuatro kilómetros. También puede llegarse a través de la comarcal que bordea el mar y hace hilo entre la costa y la Albufera, con paso por El Perelló. Régimen legal de pesca Desde el pasado día 1 ha entrado en veda, con carácter general, la trucha. Durante el presente mes podrá pescarse en aguas de alta montaña y en aquellas otras que tengan tal consideración, así como en los llamados cotos de pesca intensiva sujetos a régimen especial. Salmón, alosa, saboga o sábalo, esturión, hucho y cangrejo autóctono son las otras especies que se encuentran en veda absoluta, en tanto que se hallan en periodo hábil carpa, carpín, tenca, pez sol o perca sol, lucio, black- bass gobio, lamprehuela, cacho o cachuelo y bermejuela, así como el denominado cangrejo rojo o cangrejo de la marisma. Angulaanguila y lamprea se mantienen bajo reglamentación especial. La pesca con red, arte que nada tiene que ver con la pesca deportiva, podrá practicarse en tramos fluviales cuya anchura de margen a margen opuesta sea superior a los diez metros, siempre que en sus aguas no tengan habitat los salmónidos y que no venga expresamente determinada la prohibición de la misma. Se mantiene como norma de obligado cumplimiento considerar como horas hábiles de pesca las comprendidas entre una antes de la salida del Sol y una después de la puesta. En la pesca con caña cada pescador deberá guardar una distancia mínima de diez metros entre su puesto de pesca y el próximo más inmediato VIERNES 11- 9- 87 106 A BC