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VIERNES 11- 9- 87- SOCIEDAD -ABC, póg. 47 La lucha contra el tráfico de drogas, dificultada por diferencias legislativas El sistema penal español, calificado de muy tolerante San Sebastián El director del Instituto Max- Planck de Friburgo (RFA) Günter Kaiser, especialista en Criminología y Derecho Penal, manifestó en una conferencia pronunciada en el II Congreso Mundial Vasco que se celebra en San Sebastián que las dificultades para la unificación de la legislación contra el tráfico de estupefacientes se deben fundamentalmente a las diferencias que existen entre los países en cuanto a la clasificación de los narcóticos. El profesor alemán hizo continuas referencias a la última Convención Internacional sobre Estupefacientes, celebrada por las Naciones Unidas en Viena en el mes de junio, de la que sacó como positivo el deseo de los países participantes de comenzar una lucha común contra la droga, aunque encontró numerosos problemas para su plasmación práctica. Kaiser, que intervino en el simposio sobre Drogodependencias del II Congreso Mundial Vasco con un estudio comparado de las legislaciones en materia de narcotráfico, aseguró que, en el caso español, la débil legislación en materia de estupefacientes debería unificarse a nivel internacional con un sistema penal uniforme, como propone el Convenio de las Naciones Unidas Como ejemplo de las dificultades e insuficiencias de la práctica totalidad de los países en la legislación sobre drogas, Kaiser citó el caso del alcohol, al que calificó de droga dura que es legal y se promociona en casi todo el mundo. El director del Instituto MaxPlanck de Friburgo calificó el sistema penal español de muy tolerante y apostó por la unificación internacional del mismo, porque mientras en un país el consumo de ciertas drogas está duramente penado, en otros Estados está tolerado e incluso legalizado La falta de armonización en las legislaciones penales conlleva una gran confusión social y favorece a las grandes organizaciones que se hallan detrás del comercio de la droga, que pueden traficar en ios países donde la legislación es más blanda. Estamos cayendo en una grave contradicción- aseguró- ya que el endurecimiento de las penas por delitos de drogas aumenta el lucro de los traficantes, porque al hacerse más ilícito y peligroso, encarece el coste de la droga a los consumidores. Aunque reconoció que la cifra del cinco al diez por ciento de incautaciones de drogas ilegales es una estimación no verificada que manejan las Naciones Unidas, insistió en que, en cualquier caso, la mayor parte del producto llega al mercado, lo que dificulta la labor judicial para conocer los beneficios de los traficantes de estupefacientes y poder dificultar sus negocios. La estabilización del número de consumidores de ciertas drogas es- según Kaiseruna buena prueba de la eficacia de la intervención policial, e indicó la necesidad de actuar en la prevención de los consumidores no habituales mediante la información en las escuelas y a través de los medios de comunicación. Para apoyar estas medidas, el director del Instituto de Derecho Penal Internacional Comparado y Criminología Max- Planck destacó la necesidad de distinguir entre traficantes y consumidores, ofreciendo a estos últimos alternativas terapéuticas. El New York Times afirma que en España hay racismo Nueva York. José María Carrascal El New York Times salió ayer con una información que se las trae: Los africanos dicen que España muestra actitudes racistas rezan los titulares. La firma el periodista Paul Delaney, que se ha ido a Cataluña a entrevistar a líderes de la comunidad negra que allí trabaja, autoridades, párrocos, coordinadores sindicales y sociólogos, para estudiar el asunto. La impresión que saca es que, en efecto, en España hay racismo, aunque limitado. Las cifras que maneja son sólo estimadas, pues nadie sabe con exactitud cuántos emigrantes ilegales hay en España, calculándose en cuatrocientos mil. La mayoría de ellos son norteafhcanos, aunque abundan también los hispanoamericanos. Los negros se calculan en ciento cincuenta y un mil. La mayor parte se establecen en torno a Mataró, donde trabajan en el campo, y a donde han llegado, traídos uno por otro, de Gambia y Senegal principalmente. Estos emigrantes escapan de la pobreza de sus países nativos, pero encuentran allí, un poco como los mejicanos ilegales en Estados Unidos, discriminación y explotación. Más grave aún es que aseguran encontrar también racismo. Los españoles son auténticos racistas- dice a Delaney, Momodou Cham, líder de la organización que han fundado- Y Jas autoridades más que la gente corriente. Es una opinión que no comparte el alcalde de Barcelona, Pascual Maragall, quien asegura que aunque se han dado incidentes raciales, no han sido sistemáticos y que el propio número de los negros, relativamente pequeño, hace que no se pueda comparar a los problemas de este tipo que tienen los Estados Unidos, Francia e Inglaterra. A mayor abundamiento, cree que se trata más de una diferencia cultural que racial. El párroco de la iglesia de San Pablo, Ignacio Marqués, que reúne a bastantes de estos emigrantes, no encuentra real racismo, pero sí racismo inconsciente aparte de haber visto pintadas como Africanos go home y KKK aparte de oír de sus feligreses reproches por el tiempo que dedica a los africanos, en vez de a ellos. Pero eso son más celos que racismo añade. Más difícil de rebatir es la acusación de que son explotados, con salarios de miseria. Aunque Josep Riera, el coordinador del Sindicato de Obreros Agrícolas, asegura que tratan de mejorar las condiciones de los trabajadores negros, reconoce que la cuestión de los salarios es difícil. Los estudiantes norteamericanos negros en España dicen al corresponsal del New York Times que han notado racismo, aunque no tan profundo como en su país. Y por último, Amando de Miguel, a quien el periodista acude como sociólogo, le confirma que en España hay racismo, pero el temperamento español- añade- empuja a ignorar el problema y a meter la cabeza en la arena como el avestruz. Pero si se plantea la pregunta clave en este asunto: ¿Dejaría a su hija casarse con un negro? La respuesta es clara incluso para los que niegan el racismo En fin, esto es lo que por aquí se escribe. La última opinión tienen que aportarla ustedes. Carmen Romero volverá a dar clase en el instituto Calderón de la Barca, de Carabanchel Santander. Javier Badia, enviado especial Carmen Romero volverá a dar clase en el instituto Calderón de la Barca, del madrileño barrio de Carabanchel, a partir de este curso. La mujer del presidente del Gobierno, que asistió ayer, como alumna a un seminario sobre la mujer de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, se considera una profesora exactamente igual que los demás Carmen Romero llegó ayer por vía aérea a Santander para asistir al seminario que sobre La mujer y la igualdad de oportunidades en el trabajo dirige en la UIMP Matilde Fernández, de la Ejecutiva del PSOE y responsable del departamento de la Mujer en el Partido Socialista. Tenía previsto regresar hoy en avión a Madrid. Carmen Romero declaró a los medios informativos en una rueda de Prensa informal que, en su trabajo como profesora de instituto, ha disfrutado de tres meses de descanso, que son los que corresponden, sin sueldo, a todos los funcionarios cada dos años. La esposa de Felipe González asistió por la mañana y por la tarde, desde la primera fila de butacas del Paraninfo de la UIMP, al seminario sobre la mujer. Al mediodía, almorzó en el comedor de Infantes, del palacio de la Magdalena, con el rector, Santiago Roldan, y otros responsables dé la Universidad. Preguntada sobre su papel como esposa del presidente del Gobierno, señaló que se trataba de un asunto que depende de la personalidad de cada mujer. Sobre la condición de la mujer, y en relación con el seminario al que ha asistido, declaró que la situación legal de la mujer española es comparable a la europea. Sólo falta ponerlo en práctica. Y sobre la importancia de la presencia de la mujer en la vida pública, y más concretamente en el Gobierno, indicó que no pierdo la esperanza de que haya mujeres ministras aunque añadió que ser ministra no revalida a una persona