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20 A B C NACIONAL VIERNES 11- 9- 87 ¿Cómo voy a apoyar a HB, payaso del militarismo de corte fascista? Yoyes denuncia en su diario la dictadura sangrienta de ETA Madrid. Luisa Palma ¿Cómo voy a apoyar a un HB convertido en payaso de un militarismo de corte fascista? ¿Cómo me voy a identificar con dirigentes que lo único que saben hacer es aplaudir los atentados de ETA y pedir más muertos? ¿Qué línea política es ésta? Se creen los puros, pero ¡qué pureza tan demoniaca! La reflexión pertenece al diario de María Dolores González Catarain, Yoyes asesinada por ETA hace ahora un año. La mataron con un disparo en una sien, sorprendiéndola por la espalda y delante de su propio hijo de corta edad. ETA destinó tres balas para acabar con un mito que la propia organización terrorista había alimentado. Tres balas sin piedad, emisarios de muerte de un terror que es capaz de devorar también a sus propios hijos, porque Yoyes había estado con ellos. No pudieron soportar que alguien que había sido de los suyos cuando soplaban otros. vientos hubiera acabado descubriendo su monstruosidad y, sobre todo, que se enfrentara a ella. Había acabado reconociendo a su verdadero enemigo: ETA. Y esa fue su sentencia de muerte. Las páginas de su diario han visto ahora la luz pública. En estas reflexiones, escritas en y para la intimidad, se descubre con crudeza y valentía el verdadero rostro de ETA el mayor de los horrores humanos lo describe Yoyes en una sola y rotunda frase, casi espantada de su descubrimiento: Se creen los puros, pero ¡qué pureza tan demoniaca! Yoyes abandonó la organización terrorista en 1979 y se exilió en México. Su regreso al País Vasco, su reinserción, se produce en octubre de 1985, un año antes de su asesinato. Durante todos esos años la organización terrorista hizo de su nombre un mito que trascendió sus propias filas hasta que, irónicamente, esta imagen, contra la que Yoyes se rebeló, cavó su tumba. Ella guardó silencio aunque se sentía atrapada y acosada: Yo he mantenido el silencio antes y ahora, pero no estoy convencida de que sea lo mejor Ellos siguen acosándome, atacándome, a pesar de todos los datos que tienen sobre mi vida, como negando realidades, y yo, alucinada, miro para un lado y otro sin saber a cuento de qué se me echa encima semejante piedra. De su diario recogemos aquí algunos fragmentos. de que ella vuelva. Estoy en una situación muy delicada, entre la espada y la pared; unos me acusan de ser dirigente, con lo que pueden matarme si piso Francia, y los otros (ETA) ponen el grito en el cielo, con lo que tiene de peligroso, como si se tratara de una traición. X trata de romper o al menos de quebrar la trampa. A esas alturas ella misma iba siendo consciente de que se jugaba la vida si volvía al País Vasco, pero todavía confiaba en alguien (en X, posiblemente Txomin) y quiso creer que le era posible cambiar de vida. Sus diferencias con ETA están recogidas en varios párrafos de su diario que ponen también de manifiesto la impotencia ante un acoso personal determinante. No me consideré héroe, no puedo considerarme antihéroe, tampoco fui terrorista sino militante política. El hecho de no serlo no me convierte en parte potenciante del sistema. Cuando estuve en México, nadie lo dijo, segui allí en apoyo de una lucha que ha degenerado en algo terrible, dictatorial y mítico, contrario a mis valores y sentires más profundos y constantes en mi trayectoria. ¿Cómo voy a apoyar a un HB convertido en payaso de un militarismo de Marta Dolores González Catarain intentó, con su reinserción, alejarse de la espiral de violencia ciega de ETA. En su diario recoge ei silencio cómplice y el miedo en el País Vasco corte fascista? ¿Cómo me voy a identificar con dirigentes que to único que saben hacer es aplaudir los atentados de ETA y pedir más muertos? ¿Qué línea política es ésta? Han tergiversado el contenido de la alternativa KAS confundiendo los medios con los fines, No elaboramos los diversos puntos de la alternativa para darles la interpretación que ahora les da ETA- HB, interpretación militarista en vez de política. En Euskadi- escribe a su vuelta- se está perdiendo en la mente de bastantes personas el aspecto universal del ser humano en aras de un ensalzamiento desmesurado del aspecto particular propio de identidad nacional en sus palabras ¿Qué saldrá de todo esto? Hay claramente un receso hacia posturas reaccionarias, fanáticas, intolerantes, que dominan al resto de visiones del derecho a la diferencia se ha pasado al deber de uniformidad Un fantasma con mi nombre Al volver se da cuenta de las dimensiones de su propia realidad, no se identifica con lo que dicen de ella, y escribe: Vine el 11 de octubre a San Sebastián, ¡demasiado familiar! demasiado extraño. Una semana después reventó la noticia en los periódicos, en la radio, empezó el acoso. Intereses a tos que el ser humano como tal les importa un comino brotaron por doquier. Me han quitado el nombre, Yoyes es una ficción, una inven- ción, no me identifico con ninguna de las que barajan desde distintas posiciones políticas y mucho menos con las que han venido barajando desde hace años, antes y sobre todo durante mi estancia en México. En mi pueblo he visto una pintada que dice Yoyes, chivata y otra Yoyes, traidora me imagino que habrá más... Es como si todos se hubieran puesto de acuerdo para matarme estarán satisfechos los dos lados porque se dan mutuamente la razón y, sin embargo, ¡todo es mentira! Quisiera gritarlo, gritar... Fui militante de ETA, dimití porque estaba cansada y en desacuerdo con la nueva línea que se perfilaba, hace de esto más de seis años Hay un fantasma con mi nombre que anda rondando por ahí, un fantasma que se vino gestando desde hace años, desde que empezaron a hablar de mí sin conocerme, y que en los últimos seis años ha continuado vivo, aunque yo he tratado o he creído que moría. No, no y no, ¡yo existo! yo siento como todo el mundo! es una injusticia monstruosa la que hacen conmigo, ¡tengo un hijo! quiero vivir, ¡lo tuve porque quería vivir! Muchos son los culpables de esta injusticia, demasiados. Hay otros que no, pero son impotentes ante ella. Mucho miedo en la gente ante todo, ante su propia libertad... ¡Cuánta mierda! Un sueño real Madrid. L. P. Yoyes escribió en su diario una escena que atribuye a un sueño, pero pudo muy bien ocurrir en la realidad. Sueño. Tengo cita con la dirección de ETA. No sé, hay mujeres y son muchos, quieren, dando por supuesto que tienen derecho a decidir sobre mi vida, que me integre o me vuelva a México. Mi planteamiento es que no tienen derecho alguno a decidir sobre mi, el que va conmigo me ayuda y X también, éste desde un punto de vista así: ¿Qué mal puede hacer? dejarle en paz que no pasa nada No me dejan hablar e insisten en seguir hablando como si tuvieran ese poder. Digo que, en vista de que no me toman en cuenta ni para dejarme hablar yo voy a seguir haciendo mi vida y me voy a regresar a Donostia porque no tengo otra opción. Alguien me dice que no puedo arriesgarme así porque tengo un hijo (para esto sí sale a relucir, claro) le contesto que de quién debo tener miedo, porque no creo que sea de la poli, ¿es que tú vas a ir a matarme? Ta, saltando en su asiento dice: Pues serás tú bajo tu responsabilidad personal, no de la organización ¿Cómo creíste en amigos que hoy te amenazan? Hoy son tus enemigos. Entre la espada y la pared Escribe en México (agosto del 84) dos años antes de su muerte: Lo que me ha enfermado han sido unas conversaciones sobre la gente de Euskadi Norte. Comprobar que ellos no han terminado de asumir que rompí con la organización y sentirme al mismo tiempo tan lejos de sus posturas me crea un conflicto de la chingada La cosa es que mi futuro casi inmediato está en juego en toda esa mierda porque ahora que he terminado la carrera yo querría irme a Francia como tantas veces he dicho, y para eso conviene tener las cosas claras tanto con la poli como con ETA sobre mi alejamiento total del mundo político, en el que estuve desde hace un montón de tiempo, pero parece que los últimos no quieren aceptarlo, como si fuera un marida al que la mujer ha dejado, pero que mientras no todo el mundo lo sabe mantiene la esperanza