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EDITADO PRENSA POR REDACCIÓN ADMINISTRACIÓN TALLERES- SERRANO, 61 28006- MADRID ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 11 SEPTIEMBRE 1987 FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA A más grave defic i e n c i a de la política española no es meramente política, aunque sus consecuencias ciertamente lo son. Si somos sinceros, confesaremos que no esperamos nada interesante de los partidos que ocupan el escenario. De algunos tememos unas cosas u otras: incompetencia, afán excesivo de poder- que puede coexistir con la debilidad- deseo de controlarlo todo, frivolidad y superficialidad, pasividad, demagogia. A veces ponemos alguna esperanza en una oferta política; pero si analizamos su contenido encontramos que casi siempre se reduce a menos temor, a alguna confianza en que cometa menos errores, que deje un margen mayor de libertad e iniciativa. Es algo estimable, pero demasiado poco. Con eso no basta. Ni siquiera se puede confiar en la rectificación de lo que parece inconveniente. Se enumeran- casi siempre con razón- los errores de la actual fase política, se señalan las pérdidas que la sociedad española ha experimentado en los últimos años; ningún partido ha declarado que, si alcanza el poder, va a enmendar y corregir eso que parece tan mal. La excesiva presión fiscal, la intervención de la política en la Justicia, la legislación sobre el aborto, las jubilaciones anticipadas- c o n injusticia y grave daño para innumerables individuos, con perjuicio todavía mayor para la calidad de la vida nacional- ia ¡limitación de los asuntos sobre los que se cree poder legislar, con esencial mengua de la libertad y de la misma realidad de España en su conjunto. Casi todos los partidos- p o r unos motivos o por otros, desde diferentes posiciones- declaran con frecuencia que todo eso está mal. Que yo sepa, ninguno ha prometido la rectificación de esos errores si llega al poder- c o n lo cual es muy difícil que llegue, porque los ciudadanos ven que su triunfo no traería una mejoría apreciable- He hablado de partidos, no de políticos, porque creo que hay algunos inteligentes y con capacidad de proponer algo interesante. Lo malo es que incluso estos- q u e son en verdad muy pocos- se quedan en la capacidad y no pasan al acto, que es esencial en la política. ¿Por qué? Quizá timidez, inseguridad, influencia de los partidos como tales, con su organización, que casi siempre significa mediocridad, espíritu alicorto. En algunos casos puede haber influencias individuales, personales, dentro o fuera del partido, que se encargan de mutilar o desviar lo que podría ser una iniciativa imaginativa e interesante. Veo pasar por el escenario público asuntos graves, importantes, inquietantes unos, promisores otros, sobre los cuales se podría esperar que los políticos dijeran algo orientador, interesante, esperanzador. En el mejor de los casos, callan. Dejan pasar todas las ocasiones de despertar al país, de darle coherencia, de hacer que salga de la pasividad y el desencanto y se oriente hacia algo que valga la pena. Si se tiene la paciencia de repasar las L LA EXPECTACIÓN haciendo y aglutinando en una nueva forma política y social, la nación moderna- era daré di se grande spettazione, dar gran excuestiones sobre las cuales he escrito en pectación de sí, y que por eso fue siempre los últimos meses- e n los últimos años- gran iniciador de empresas: fu sempre anise verá que en gran proporción se trata de moso datore di principa. Ya que los polítiasuntos en los cuales se juega el porvenir cos no leen a Maquiavelo, ¿por qué no leede la vida colectiva de nuestro país; quiero rán por lo menos España invertebrada? decir que tienen una vertiente política. He Dar grande expectación: esto es lo que tratado de esas cuestiones intentando enreclama la política, lo que puede poner en tenderlas y decir una palabra orientadora: marcha un país, movilizarlo constructivaes lo que puede hacer un escritor con vo- mente, darle una nueva moral. La función cación de pensamiento, y no creo que sea de los políticos es proponer algo incitante, enteramente inútil; pero no basta. interesante, justificado- s i no, se trata de demagogia- es la función que tienen los Falta, en efecto, ¡a vertiente política, que programas. Si se leen los de casi todos los es asunto de los que se dedican a esa actipartidos, se ve que son largos catálogos vidad, y en nuestra forma de organización, ilegibles de trivialidades y buenos deseos de los partidos. Como tengo muchos años- a veces, resueltamente malos- que prey buena memoria, recuerdo lo que pasó tenden regularlo todo, pero no hacen brillar durante la República entre los dos famosos ante los ojos de los ciudadanos algo capaz bienios en el primero se cometieron inde ilusionarlos. Esto es lo que sucedió en numerables errores, acompañados de algulos primeros años de la Monarquía, en los nos aciertos- limitados casi exclusivamenque se llamaron de la transición y gracias a ello se produjo la admirable movilizate al campo de la educación y la enseñanción de España hacia la libertad y la demoz a- si se quiere refrescarlos, léanse los cracia; y sobre todo, no lo olvidemos, hacia artículos de Unamuno y de Ortega; muy la convivencia. especialmente, el de este último, ¡Viva la República! publicado en El Sol el 3 de diDesde entonces no ha habido ninguna ciembre de 1933. El descontento de la opiverdadera expectación; y si se ha producido en algún momento, se ha visto pronto nión era muy grande, y las elecciones de defraudada al ver que los programas no noviembre de ese año dieron una gran vicse cumplían en modo alguno, en ocasiones toria a la oposición. Pero si se repasa la simplemente se invertían. propaganda electoral de las llamadas deCuando se presta atención a lo que direchas lo que censuraban del bienio anterior, se ve que después del triunfo no rec- cen los políticos, especialmente cuando hablan como hombres de partido o en nomtificaron nada de lo que tan mal les parebre de éstos, se tiene la impresión de que cía, y sólo se ocuparon de modificar no se puede hacer nada interesante. A lo algunas cosas buenas que se habían hesumo, trampear, vegetar, no estropear decho, como mejorar los salarios de obreros masiado las cosas, seguir mortecinamente y campesinos y dar impulso a instituciones las orientaciones de unos u otros países, en los que tampoco se señala nada que culturales. Yo era muy joven, pero esto me sea capaz de inspirar entusiasmo. Pienso inspiró una dosis de sano escepticismo acerca de lo que dicen los partidos y lo que estrictamente lo contrario. No ahora, sino en 1966, en unas Meditaciones sobre la verdaderamente les interesa. sociedad española que he reproducido en En España invertebrada, hace ahora seel libro antológico Ser español, señalé algusenta y seis años, citó Ortega una carta de nas empresas posibles- n o utópicas- que Maquiavelo al embajador florentino Franme parecían simplemente apasionantes. Una modesta fracción de ellas se inició cesco Vettori, sobre Fernando el Católico; en ella dice que lo que buscaba el Rey de desde 1976, y tuve la esperanza de que aquello era sólo el comienzo, que se iba a España- d e la España que se estaba seguir adelante. Por razones- o sinrazones- que no se han aclarado enteramente, no ha sido así. Y tengo que añadir que entonces, hace veintiún años, no contaba expresamente con un factor que podría servir de apoyo a esa gran expectación de la que depende que nuestro futuro esté abierto, es decir, que tengamos porvenir: la Corona, que puede dar, que está dando, fundamento y expresión a los fragmentos de expectación social e histórica que todavía existen, que podrían servir para encender nuevamente la ilusión. Julián MARÍAS de la Real Academia Española Comunica la apertura de su tienda- comedor en Madrid CAPITÁN HAYA, 23 Teléfono 455 46 90