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14 ABC OPINIÓN JUEVES 10- 9- 87 Panorama LA PIFIA L OS más encarnizados enemigos suelen ser los afines. Picasso decía que eviste un cordón umbilical que une a los contemporáneos, hecho de gestos, de frases dichas al oído, de fobias y filias, que no recoge la historia ni la sociología y que une a antagonistas coetáneos más que la afinidad ideológica con un antepasado. De la enemistad que quiero hablar es de la del lingüista y el literato, y me apresuro a decir que el calificativo de la relación es desmesuradamente exagerado, más que enemistad habría que hablar de competencia o celos, pues se trata de una relación con respecto a un tercero, un ménage á trois en que el objeto de los desvelos de uno y otro es el idioma. La actitud ante el idioma es en el lingüista respetuosa, analítica, conservadora; la del literato, aventurera, creadora, iconoclasta, incluso subversiva. La del primero es reflexiva, ponderada, erudita; la del segundo, espontánea, apasionada, violenta (el poema Las palabras de Octavio Paz, puede ser ilustrativo) Lo que para uno es una ciencia austera y difícil, que exige una entrega paciente y total, para el otro es una vocación que a veces se presenta intermitentemente, una relación con fidelidad y abandonos frecuentes. Mientras el lingüista trabaja tranquilo sobre un material seguro, disponible, el escritor está siempre en ascuas; las palabras pueden faltarle. Y no digamos cuando el escritor se mete a escribir en los periódicos y tropieza con nuevas dificultades inherentes a la profesión periodística: la premura del tiempo, la exigencia de actualidad y la lucha feroz con el espacio de la página que su blancura defiende Cada publicación periódica tiene marcadas el número de líneas, cada columna el número de matrices; la inspiración y la noticia, la reflexión y el suceso tienen que acomodarse en un espacio inflexible. Por eso, las erratas de composición o los lapsus o los errores que se cuelan en los artículos de periódico las acojo con cierta benevolencia, aunque sea a mi costa. En el primero de los artículos del eminente lingüista, Valentín García Yebra, Faltas de ortografía (30- 8- 87) citaba varias pifias ortográficas en artículos de Prensa recientes, uno de ellos, mío, y el error o errata, de que tan graciosa mente me dispensaba don Valentín, atribuyéndola sin dudar a negligencia de composición, era la palabra desaprobatorios que aparecía escrita con v Pues bien, yo, más reticente hacia mí misma que él, y a pesar de que la palabra en entredicho es de las que yo suelo usar miles de veces al año, al leer el comentario, corrí, a mi mesa en busca del borrador temiendo que la pifia, de la que de antemano me absolvían, fuera consecuencia de mi prisa o un desliz mecánico ¡esa peligrosa proximidad de la be y la uve en el teclado de la máquina! No lo era, y, en efecto, es imputable a la etapa de composición del periódico. En el mínimo incidente se manifiestan dos actitudes diferentes ante la falta de ortografía: la del escritor, que le es fácil imaginarse autor de cualquier error, y la del lingüista, que denuncia, enseña y trata de corregir. Marta PORTAL Planetario COMO ALEJANDRO Y EFESTION AS cosas se le han ido poniendo tan mal al PSOE que ya se especula abiertamente, incluso en la Prensa, sobre la conveniencia de que Alfonso Guerra deje la vicepresidencia del Gobierno y vuelva al partido para arreglarlas. En el fondo de esta idea, que se ignora en la calle quién ha lanzado, yace, sencillamente, la destitución disimulada de Felipe González como secretario general del socialismo. Lo mismo que Alejandro Magno llevó a los griegos desde el Helesponto a Babilonia, Felipe González ha llevado a los socialistas desde Suresnes a la bodeguilla, y Alfonso Guerra, el melómano de Mahler, el lector de Machado y Lope de Vega, ha hecho a su lado el papel de Efestión, al que cualquiera de las innúmeras viudas atribuladas con que aquí contamos hubiera podido confundirle, como lo hizo con los dos héroes helénicos la viuda de Darío. Todavía hoy, Felipe podría decir, en caso de confusión, como dijo Alejandro. No importa. Alfonso es también Felipe. Pero los paralelos históricos, o hay que forzarlos o duran poco. Ha llegado un momento en el que los socialistas de a pie, equivalente de los macedonios que marchaban en pos del héroe, ya distinguen no sólo entre Felipe y Alfonso. También entre Felipe y Nicolás. A medida que se acerca la fecha del congreso socialista, la grandeza, en declive, de las victorias electorales se van compensando con la inevitabilidad de los fracasos. Ya no tiene arreglo lo del paro, aunque se haga ilu- L sionismo con las estadísticas. Ya huele demasiado a podrido el nuevo uso de nombrar asesores a los ex alcaldes fracasados, con disconformes emolumentos. Ya se ve que tras la afirmación programática de OTAN, NO, BASES FUERA existían sutiles connivencias con Reagan para hacer, como se hizo, lo contrario. Ya todos ven que pese a los triunfalismos estilo franquista, la guerra con la ETA se está perdiendo desde el momento en que Madrid envía a sus superpolicías a negociar, de igual a igual, con los multiasesinos del terrorismo etarra. Ocultar que el reinsercionismo es el disimulo de una capitulación, resulta imposible, lo mismo que no se puede seguir tapando, por tierra que se le eche encima, la serie de enormes negocios que se mueven detrás de las reprivatizaciones, de las reflotaciones, siempre manejadas por filibusteros de las finanzas internacionales. Benegas, disminuido por su disminutivo euskera, es demasido buen chico para tapar la descomposición interna del PSOE. Solchaga, demasiado buen economista para plegarse a la demagogia de Redondo, incapaz de soportar la presión de Camacho que empuja y empuja desde el flanco comunista. Si Castellanos increpa, Leguina disiente y Múgica pone punto en boca, empieza a notarse que ios llamados califas sociatas, equivalente a los barones ucedeos que derribaron a Suárez. Se ha pensado que el botín une. Ya se vislumbra que el botín, como pasaba en las novelas de Salgari, separa. Hamlet encontraría hoy, si le dejaran entrar en las oficinas de Fe- rraz, el mismo olor descompuesto que percibía en Helsinor. Está por ver si Alfonso Guerra dispone del spray necesario para disiparlo y si al apretar el botón, los primeros efectos no recaen en Felipe. De aquí a enero veremos lo que veremos. Lorenzo LÓPEZ SANCHO ATENCIÓN COLEGIOS Y EMPRESAS EMPRESA DE RESTAURANTES PARA COLECTIVIDADES CON: COCINA CENTRAL (Recientemente inaugurada) Ofrece sus servicios de comidas transportadas p realizadas en el propio centro INFORMES: Teléfono 276 21 10- 19