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147 ABC OPINIÓN MARTES 8- 9- 87 Panorama AMBIENTE DE HOGAR L entrar en la ciudad vieja de Jerusalén por la puerta de San Esteban comienza la Vía Dolorosa, que terminará en la basílica del Santo Sepulcro. Al inicio de la calle, a la derecha, se halla una arcada de medio punto que suele estar cerrada. Junto a ella, una pequeña puerta es la entrada habitual al recinto donde se encuentra la iglesia de Santa Ana, Madre de la Virgen. Primero hay un umbroso jardín con palmeras, acacias, cipreses y parterres de lirios y geranios. Un lugar modesto, pero apacible y amenizado por el canto de los pájaros, que a veces sobrevuelan una fuente de agua límpida de unos dos metros de diámetro. Me siento en su- bajo pretil y se agolpan en mi mente- como tantas veces ocurre en Tierra S. antalos datqs históricos, arqueológicos y de tradición de este lugar. Pero lo que domina mi interior es lo que siempre he sentido aquí: un ambiente hogareño que invade lo más hondo. Un pozo medieval se alza ante la iglesia de Santa Ana. Unos peregrinos entonan cantos marianos que invaden las tres naves del templo: espléndido, de estilo románico de transición, característico del periodo de los cruzados, A la izquierda, unas figuras de mármol blanco, de tamaño natural, representan a Santa Ana sentada mirando sonriente a la Virgen niña, de unos diez años, que está a su lado, de pie, rezando. Por Linas estrechas escaleras desciendo a la primera parte de la cripta. Allí se encuentra un icono de la escuela rusa, que representa la Natividad de la Virgen, compuesto con gran sencillez y vivos colores. Al bajar cinco escalones más se llega finalmente a lo que la tradición jerosolimitána señala como ef lugar de la concepción inmaculada y el nacimiento de Santa María. En la parte derecha de la cripta no hay sillares tallados, sino una curvatura- e n forma de gruta- de piedra viva, conservada así desde hace siglos. Domina la pequeña capilla el Sagrario. Me encuentro solo. Es fácil meditar en el Verbo que se encarna y forma parte de una familia, pues ésta. sería la casa, según esa tradición, de los padres de la Virgen, San Joaquín y Santa Ana. En esa tranquila soledad, tan llena de sentido, se le agradece al Señor la festividad de hoy: el nacimiento de la Virgen María, que realza el tono de hogar que late en la Iglesia católica. Efectivamente, el árbol genealógico de la humanidad ha sido vivificado por la encarnación redentora del Verbo. Dios Hijo quiso realizar esa íntima unión con todo el género humano haciéndose carne en la Inmaculada, vinculándose así a aquellos parientes que se alegraron el día en que nació la Virgen. Un día que fue aparentemente igual a los demás, pero que desde la Anunciación se convirtió en la fiesta del cumpleaños de la Madre de Dios, -de la Madre de la Iglesia, de nuestra Madre. Federico DELCLAUX A Contraventana LA FIEBRE DE SEPTIEMBRE H ABÍA una fiebre del sábado noche que se hizo famosa en un tiempo, y hay un ambiente de alta tensión siempre y en todas partes. Regresan en oleadas y van llenando los espacios libres que, en realidad, nunca estuvieron libres del todo. Se deja sentir ef regreso, simplemente. No se decide el veraneante a entregar las. armas de las vacaciones. Prefiere entrar a medio gas, en septiembre, melancolía como en aquella canción mediterránea y latina. Otro lunes de lanzamiento. Para descubrir la fiebre de septiembre basta con asomarse al espejo, entre el día y la noche de un Madrid que se encuentra a la vuelta del descanso. Tienen un toldo de bochorno las mañanas y las tardes. Los coches ocupan ya todo el asfalto de la ciudad. Deben sobrar varios; miles. La gente joven sueña con quitarse asignaturas de enmedio. La clase farmacéutica sufre al ministro de Sanidad, que es una forma de sufrir. Si el ministro de Educación dijo un día que el conflicto de la Politécnica le resbalaba, y ahí sigue tan pancho después de estos y otros disturbios de los estudiantes, no es probable que su colega García- que parece sometido, por cierto, a una operación de imagen, sin aguantar los meses que todo, enfermo debe esperar para ser operado- se vea desplaza- FRANCÉS Asista a nuestras clases. C O M P R U E B E LQ QUE H A C E EL, ALUMNO QUE SOLO LLEVA AQUÍ UNA SEMANA. ¡CASI UN; MILAGRO! Avenida de Menéndez Pelayo, 33, 3. derecha (esquina a la calle Ibiza, frente al Retiro) Metro a la puerta. Teléfono 273 62 78 Verá que esto es distinto. do de su sillón en la próxima y tan retrasada crisis. Cuando un ministro dice que algo no es de su competencia será porque ha pasado a ser de su incompetencia. Y eso fortalece mucho en este Gobierno, según demuestra la práctica. La explosión del automóvil- basta abrir los ojos- es el otro asombro de septiembre que hace subir los termómetros. No ha terminado de ponerse en pie la clase que ha de afrontar el otoño y se han llenado del todo los suelos disponibles para rodar con un mínimo de esperanza. No hay sirena, que haga cundir un aviso a tiempo. La calle va recibiendo humos, poco a poco, por delante de las calefacciones que cargarán con la culpa oficial de nuestra contaminación presumible... Lo que sucede es que la ciudad se resiste a rendir el verano y las terrazas de todos los rincones echan cuentas y hacen cálculos para retrasar el sueño de la población que flota entre el recuerdo de las olas y la fiebre de septiembre. Decía que la juventud se quita de encima, a bofetada limpia, las asignaturas pendientes. A falta de otras, superadas más o menos pronto, los libros se llevan a remolque en la cola de los exámenes que veo este septiembre más nutrida que nunca. Hay más demanda que en las taquillas de fútbol, sobre todo en aquellas zonas donde los precios se han elevado por encima del IPC de este y de los próximos años, hasta la Olimpiada de Barcelona, por lo menos... Todavía nos queda alguna tormenta por descargar, en la amenaza del bochorno que se mantiene en el techo de Madrid. Desde allí, mirar hacia el suelo, mirarse en el espejo, significa descubrir la piel mucho más morena. La máquina- aunque cada vez sea más difícil- vuelve a ponerse en movimiento, tic- tac, tic- tac, al principio antamente, hasta coger el ritmo vertiginoso del nuevo curso que tenemos delante. Luis PRADOS DE LA PLAZA