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HUMOR El observador entrometido AL LORO EUROAFORISMOS RADICALES (y It) 6 U É época culTafla 1 I es éMa en que la u r i a i.i guc con m s esperanza al mandalario wjviéiico que al p r e s i d e n t e norteamcTÍeano? Hoy más que nunca se echa en fulla c o m o i n l e r l ü c u l o r del- hombre de la mancha- a un demócrata profundo como John FilígCTjild Kennedy. La Verdad apeo a Nixon del poder. Hoy esa misma Verdad convierte a Nonh en héroe de masas. Y. como segundo de a bordo, a Bernard Goelz, Macarthy, Btjch. Wallace sucederán a R e a g a n Una capucha blanca para la estatua de la Libertad: qué mata cara tiene. Seguramenic ha pillado alguna plaga bíblica- Siempre íuc muy dada a ello. Que la confinen en algún rincón del desierto. Es sujeto de riesgo, En cualquier momento solverá a celebrarse ei ¡uido del mono- Los jrt encs de Berlín orienlaí viíoruan a Gorbachov pidiéndole rock y libertad. Al otro lado del muro, los afínes cspiíituales de nuesíros íiloctarras destrozan compulsivamente lo que pillan como- crítica a una viiita de Reagan, Resaca de tcrroñsías- suicidados- ác libertad como formalismo hipócrita, de represión democrática, generadora de socio patas, de desencanto, de frusiradón. En tanto, el deshielo soviético parece dar esperanzas de que el muro caiga, de que Alemania (y Europa) se unifique (siguiendo quizá el modelo chino) de hacer tangible la distmsiún- Tal vez ello sea otro espejismo: pero no hay mucho donde aparrarse. El- niDiidtf libre pasa por sus cota más bajas de credibilidad, ¿OuO opinaría OnA cll de Gorbachov: reniega de Stalin o lo recicla? ¿Ou ¿pensaría M o u n i e r d e un film c o m o cArrcpenlimiento- A r o n el viejo liberal atlantisla, también murii sin otear la mutación del camarada Mijail, Nadie dará respuestas en esta i poca extraña: Europa deberá buscarlas por sí misma, intentando mj s que nunca librarse de sus fantasmas, recuperando la lucidcF que alguna vez, según Ortega, tuvo. Femando MÁRQUEZ U NUEVA OLA S SLJ iCOfJ ¿ü A mro QUE FOQRÍAM 05 E m EH mesiRA n dfiA sit moHemos A (DQR UNA SOCiAUZAQONl ¡i SoLACiÓH. MARÍA, mEmml I todos Icr, caminos conducen a Roma, expresión que considero el mejor eslogan turístico inventado hasta la fecha, hay quien prefiere a b a n d o n a r caminos v buscar atajos, puev i imos LK la ¿fxica de las prisas. Ei te es el caso de ciertos cantantes y actores especializados en explotar el sentimentalismo de las masasEn cuanto destacan un poquilirrinín en su respectiva profesión, buscan con denuedo a los profesionales informativos comunicándoles sus flirts- matrimonios, divorcios, embarazos V oda la gama de gaitas relacionadas con el seno para que les hagan reportajes, fotografías, prcí unias en La radio, entrevistas en televisión. Son capaces de Iodo. Incluso de declararse homosexuales o lesbianas, aunque no lo sean. El caso es que hablen de ellosY lo c o n w u e n naturafmentc, pues no solo de política viven los colectivos. Los nombres V apellidos de algunos prcstmíos artistas de la nueva ola empiezan a estar haiiü en la sopa obtienen Li fama. Una fama que podríamos denominar- cafd con leche- mitad por su a r t e mitad por sus múltiples romances, divorcios, abortos y partos. Surge entonces el histórico momento del cambio. Ya no son ellos quienes buscan a periodistas V fotógrafos. Son los Briodistas y fotógrafos quienes p isiguen, sometiéndoles al normal cerco informativo- pue debido a la popularidad consíguidü. su presencia toostiluj- e vnolida- Los citados- famosos j faciUtan dicha tarea informativa? lodo lo contrario. Dando muestras de ser unos desagradecidos, rehusan ser entrevistados, amenazan con romper máquinas fotográficas y voCTferan a cada momento: -jEsloy hasta las narices de que no st reipeíe mi vida privadaS Con la máxima admiración hacia tan importantes narices, ha lleaado el momento de explicarla sus famosísimos poseedores que si estuvieron a las maduras deben estar a las duras. Fueron los primeros en convertir su vnda privada- en vida publica cuando eran casi unos desconocidos que buscahan la fama fuera como lucra, Y ahora, q u e j a son famosos, no pueden exigir el respeto a una intimidad que antes airearon ellos mismos. No les queda otro remedio que aguaníürse. pues lo contrario sería ju ar con dos barajas y convertirse en tahúres de la fama- o d d Misstsipi, como dina don Alfonso (juerra. Evaristo ACEVEDO 23