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AL LORO HUMOR Historias del más acá DQODDD r ¿os AfiMi FAf- f NTOS COf VISTA DíkECTA SOBRE EL MAfí eos TA Af LÜOBL oononn QDDD YO ME VOY A COMPRAR UN BURRO Y UNAS CASTAÑUELAS S Tratado de las buenas maneras Lección 18 COMO SALUDAR A UN CARDENAL EN PAÑOS MENORES E N La vida hay que csiar prepaiado para desenvolverse dignamente en las Situ nnes más me peíadas, insólitas o confu- sa. s. Superar lo imprcvisio con eíegancia v soltura no está al akance de lodos, afortunadamente. Cuando menos se ¡hcnsa, cE azar de una sorpresa mayúscula puede aparecer en cí camino de u n o Esa sorpresa mayúscula sólo se solvenlará con naluralidad v buenos modos. De ahí que el ejemplo práctico do hoy pretenda analizar una síluactíin limiiede muv difíciles y complicadas soluciones. L; i manera de saludar a un crardenal de la ígJesia que es sorprendido en calzoncillos. En las antiguas casas solariegas del Norte, durante el veíano, las familias más elegantes solían albcigar, 3 menm por uno días, a un señor obispo. Las había que (enian incluso iu obispa parücular. Las obligadoncs del obispo esiival cían pocas a cambio del ídbcrfiuc y manuteíidón aue disfrutaba. Tan s o una misa diaria y la dirección de un rosario sem. inal ofrecido por el alma del fundador de la dinastía por lo normal un pájaro de cuentas que hizo la fortuna en Cuba. En contraprestacii el obispo particular era tratado como un invitado especial se le asignaba uno de los mejores cuartos y era el encargado de llevar el pulso de la tertuliaLo que se dice un chollo. En aquellos tiempos, las glandes casas, los palaciones, las alcumiosas casas, tenían muy pocos cuartos de bario. Nuestros anie- ados. tan elegantes ellos, eran n t e guarros. Así las cosas, por i mañanas se hacían grandes colas en los pasillos para aguardar el tumo de las cotidianas intimidades lavatorias. Hasta aquL nada de CKtraordinano. El obispo particular, qire en casos conaeíos era cardenal, hacia cola como Todo hrjn de vecino. En bala y pijama se te notaba su sacra dignid id por la forma de sostener d cepillo de dientes. Mientras los demás sostenían el cepillo de dientes cMrio si fuem un cepnio de dientes, el cardenal lo hacia conjo si del báculo e tratara. Este encuentro matutino con Su Eminencia se desanoljaba con Toda naturalidad. E I señores, nte voy a comprar un burro v unas cas MÍ u e I a s p o r q u e n o aj; uan 1o m. -is io en año premeditados de los llamados fahrrcanles de los bienes de cimsumo. Y he tomado esta decisión por lo Siguiente: el filTro de mi lavadora Lleva tres semanas estropeado, el hilo musical no funciona, la nevera suelEa agua por Todas partes y está inservible, el calentador estalla cada vez que abro el í; nfo del ii ua caliente, el coche- aunque sólo tiene trece mil kdómcirns, tiene el embrague más blando que una chistorra cruda; el teléfouí está sin linea v no hav manera de que alguien se apiíide de mí y ven a a arreglarlo. el reloj está en el relojero porque una riiedecita se ha partido por el eje y, como remate, seis o siete grifos de mi casa están bloqueados o gotean constantemente. En fin, que lodos los artefactos mecánicos que he et mpTado con tantos esfuerzos y tantos sacrificios se han estropeado dentro de los plazos previstos por los fabricantes (y nmsentidos por las autoridades) porque los iabricantes, voluntariamente, producen productos feneci- hlís o lentcedores porque fahncün ohfetos. al pi recer, que tengan vida cierna sería ofender l- i voluntad del Senof que hiío A hombre mortal a pesar de haber prometido hacerle a su imagen y semejanza, Nte veo, pues, como digo, en la urgente necesidad, puesto que va no confio m en mj coche ni en ningún artilugio dom ístico, me veo en la urgente necesidad, repito, de comprarme un burro v unas castañuelas. SI quieto oít njiísica la fahrjcart- yo mismo con mis amadas castañuelas que durarán más que los miseros objetos productores de ruidos que nos venden. si quiero que me caminen me subiré a mi honrado borrico que tiene siempre limpio el carburador y no le patina el embrague. Y asi vivirí una vida tranquila sin los sobresaltos que nt s producen esos objetos mecánicos y electrónicos que en cualquier momento pueden traicionarnos miserablemente por orden remola de sus fabricantes, ávidos siempre de nuestro tiempo y de nuestro dinero. CHUMY CKUMEZ Lo nialo era cuando una urgencia nocturna hacía coincidir a los urgidos en los aledaños del cuarto de baño y uno de eíJos era Su Eminencia Reverendísima, Mi lio abuelo el conde de la Real Petunia me relati su experiencia poco ames de expirar. Una noche del mes de agosto de jWl, apremudo por uiía colitis, se topO en los pasillos de su casa de Azcoitia con un cardenal en calzonallos que coincidía con él en los apremios. Cdmo se reacciona en situación tan embarazosa Como hizo mi tío abuelo. Le IKSI el anillo respetuosamente sin mirarle los muslos antes de cerrarle la puerta del cuarto de baño en las mismísimas narices. Devotamente, con toda naturalidad. Por al o era el conde de la Real Petunia. Alfonso U 55I A 18