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incúmodn dominio de aquellos codii iüsüs y jrro tnrcs cxlranjcros que los metieron a irompiconcs en la Hisitma, Cuando lloraron los españoles, los pueblos vivían en la Edad de Piedra, aunque eran ya e pcr 04 en muy diversas aríes y oficios: manufacturaban joyas de urqueu IJLrnzEJs (cjiüu en eldrcs verticales, delicadas vasijas de banu decoradas con figuras geomiítricas y expresivas tfSliliiíiciones de aTiimales y plañías. Sus mitos aneev ira les represe rilaban un podnco íníento de er; íender y propiciar la armonia del Universo: El SoL la Luna, el maiz, la lluvia, el vicnio. eran kachinas, espirjius creadore? i, sagrados, a los que habla que agasajar con canciones y danws paiii merecer su li- nevolencia. Su religi (in implicaba lambían un código ético, y daba eohercneia a todo el entramado sodaLLa kiva. construcción círcuJar que aún puede verse en sus pueblos era a la vez templo v centro de asambleas dvicas. Hl ingreso en La lliMoria fue para ellos una experiencia humil l a r e y dolorosa. pero acabaron hispanizando litt ralmente a duras penas, y llegaron a apreciJir lo bueno que los invasores les trajeron; los deslumbrantes caballos, bían garantizado los españoles. Al Tinal. su suerte fue que las leyes españolas en Ami rica resultaron mejores v m ¡b duraderas que los encargados de cumplirlas, Pero la günadcria y la jigricullura que esas (ierras permiten no basran para cubnr sus necesidades. Recilien ayuda del Gobierno federal, t ue tampoco es suficíenie. y en a e i a de Reagan menos. Muchos pueblos dependen de la comercialiíatiún de sus artesanías: apiceSn cerámicas, joyas que. más que oíreecr. expímen con dignidad y cierTo desdún ante los turistas. Indias pueblo ftjeculando ía- danza de las ceslas Repiten movimientos, canciones y ritmoSn transmitidos d e g e n e r a c i ó n y g e n c a c i ú n a lo l a r g o de s i g l o s los fruíales y el íripo, la ganadería, lííti metales. Recibieron mcfuso de buen grado las aguas del bautismo, aunque nunca renunciarun al culto dL bUs viejos dioses, pese a la crueldad con que los misioneros franciscanos trataron de impedirlo, Gracias a su tolerancia de uElima hora iglesias v kivas sobrevivieron jumas. Todavía hov, en sus festividades religiosas, los indios nuevomexicanw alternan la liturgia cií tiana con los antiguos ritos y danzas ceremoniales, que en alguniv pueblos se celebran dentro de la iglesia con el nihil obiítat de las autoridades eclesiásticas. Hn la actualidad, viven en Nuevo Mévico cerca de cu aren ra mil indios pueblos que. con c resto de sus hermanos de raza dispersos por todo el país, constituyen la miñona njá deprimida ccont mícamcnte de los Estados Unidos. Para su alivio, y tra no pocos pleitos, los pueblos consiguieron que el Gobierno americano les reconociese la propiedad de casi todas a tierras irue les lia- Aunque son ciudadanos de los Estados Unidos desde 1924. los indios pueblos permanecen en cierro modo al margen de la Historia, de la que tienen sobrados motivos para desconfiar. Así, marginados y marginales, encastillados en sus tradiciones y su pasado, contribuyen mejor a la soliden de esa prestigiosa y fascinante p á t i n a de a n t i g ü e d a d t ue d e n t r o d e los E s i a d o s Unidos solo puede encontrarse en Nuevo México. Si están integrados deci d i d a m e n t e en algo que p u e d a considerarse como representativo del mundo actual, es en lo que ya queda dicho: en la minoría más pobre del país. I fíMesé Sdrúim. S M efpM tm MlNJSTEFtiO D ¿GRICJJLTURA PESCA V ALlN NT iON I I