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El Rey Don Juan Carlos recibe instrucciones del cofonel Oslos antes de su vuelo en el supersónico F- IB. En la foto dereclia. Don Juan de Botbón quien, durante sirs años de exilio, confío su representa clan personal en España al Infante Don Alfonso de Orleáns, debido al enorme prestigio y lealtad de éste a la Corona concluiría con el e n t u s i á s t i c o nombf. intitfrto al Rey dc piloto horwrano d d 409 Escujidrñn V la tradicional entrega dc la cazadora de vuelo cnn tíf emblema dc la unidad c nadíen: Voló velís 010 Aprovechando sus vacaciones, como cienTos dc españoles ú hacen cada año, el Piinapc Don Felipt: y sus hcTnianas b s Infantas Dona t l c n a y Doña Cristina, realizaban en el verano de J 984 el curso de vuelo sin motor, líurante quince djah en jornadas de mañana, la Familia Real se inició en la escuela de Ocaña (Toledo) en el fascinante mundo del vuela a vela, C u m u es h a b i t u a l tarnbién cílos arrastraron por tierra bajo el tónldü sol los eslílízado veleros- Blanik con lo que iras Jas o p o r t u r n a s sesiones de d u b l é mando, impartidas por los veleranos instructores Albalá, Salinas y Naveira, y diez vuelos solos, obtendrían, demostrando grandes cualidades, el titulo de piloto elemental clase Cf- Una maiíana en qut; la Reina Doña Sofía acudtx 3 a Ocaña a presenciar las prácticas lie sus hijos, la Soberana quiso tambit n realizar un vuelo, que supuso su real baulism en esta especialidad a e r o n J u t i c a Tan encantada quedo que mcluso participio en ejercicios acrobáticos. te. Aquella mañana, mientras las Reinas Noor y Doña Solía visitaban la alhambra cianadina, los Reyes Don Juan Carlos y Husscin do Jordania trasladaban a ¿base aerea de Los Llanos (AlbaCiitc) Tras presenciar una vistosa exhibición, ambos Monarcas y aviadores cambiaban sus uniformes por los eonipos de vuelo y a bordo líe señóos C- IOl, en compañía del coronel Pérez Tudú y del comandante De Mij uel, pudieron comprobar cuánto daba de si el ma ítico avión español. Cuatro meses después. Jordania- -usuaria desde hacía una década dc nuestro- Aviocar- -contrataba una primera compra dc diecisj is- Aviojcíp en su versión avanzada de ataque a tierra, por un montante aproximado de noventa millones de dólares- EL Rey del cíelo En vuelo directo desde San Luis ÍMissouri) el U) de julio dc 1986 los primeros F- IS habían llegado a su base de Zjiragoza, El Rey Don Juan Carlos, como primer avi: idoí de España y un enamorado del vuelo, no f odía dejar de probar personalmente tan formidable avión. Tres meses después, vistiendo el Ciiuípo necesario para un vuelo de alta velocidad, el Rey, aci mpañado por el coronel Fernando Osto- -coman- dóme del Ala 1 5- tenia la oportunidad de llevar a cabo una de sus más íntimas satisfacciones. Ante un numeroso jimpo de periodistas desplazados a Zaragoza para cubrir la información, el F- ie real, como flecha alada, salía disparado hacia el cielo y en Tiefo supersónico a los pocos minutos sobrevolaba la capital de Bspaíía. -Ahí arriba te olvidas dc l o d o vuelas. -d e c l a r a r í a Don Juan Carlos después. Luego, su espcno piloto le enseñaría algunas de las posibilidades lácticas y acrob 6 ticas del soñslicado avión cuyos njandos lambitín tomó el Rev. Tras casi cincuenta minutos de vuiílo en los que Ja formidable máquina consuniio aproximadamente dos mil litros de combustibk- aterrizaba en Zaragoza. Rebocante dc satisfacción y ctm ese t o n o disrendido y cordial que siempre ha caracterizado a su Don Juan Carlos, a pie de avión, dccJararía quir los catálogos no IJesan a describir eJ grado de perfección de un aparato que satisface nuestras necesid. ides aéreas. -Es una suerte poder tenerlo en España- diría añadiendo: A mí siempre me ha gustado volar y me gustaría mucho sejíuir haciéndolo, pero t e n otras luncioncs y d e b e r e s -También en tono jocoso y a fuer dc sincero declararía: -Hemos icaliíado al- gunas acrobacias pero pocas, porque como llevo mucho Ijempo sin hacerlas podía llegar a marearme. -El Rey del cielo- fue uno de los mis oportunos titulares de la P r e n s a que a m p l i a m o n l e dio cuenta del aconls cimiento que supuso e! vueli supersónico de un Monarca que, como escribiera en Yan Píilomo C u e s t a no ha q u e r i d o p e r d e r s e la increíble aventura de subir al mejor avión del phuieta y de paso demostrar al mundo que aquí hay un Rey del 5 Íj: lu X A I didiarachero v entusiasta, que sabe sacrificar su devoción por sus oblij acioncs dc Estado, que deben pesar como una losa en un hombru de sus earactens titas Siempre en el puesto dc comandante, cuando se despl; a en los M y s t e r c- DC- K y Super Puma dc unos escuadrones que con legitimo orgullo lucen ta real corona en sus emblemas, Don Juan Carlos, primer soldado de la nación, es sin dudhi lambiL n el arquetipo de la aviación española. El Príncipe de Asturias, en la AGA Como treinta años atrás lo hiciera su padre el Rey. el Príncipe de Asturias ie dispone a completar su formación miUtar con la mcorporadón a la Acadcnna General del Aire. Joven, atii lico. depoclisia y ci n un eran sentido de la disciplinE a Don Felipe de Horhon, que ya ti inició en la aeronáutica a través del vuelo a vela, so le abre un fascinante canuno. El ejemplo dc su Real Familia, tuya vinculación a la historia de la aviación española hemos esho iido en estas líneas, debe ser su mejor reft- rencia. Dobk vudtí real Interesada la Fucr ¡i Aerea jordana por el entrenador avanzado C A S A C- lOl Aviojeu. la vi ta uc en marzo de 1985 hicieron a span; i los Reyes dc aquel país brindaría Li oca. sÍün al Rey H u v seín para probarlo personalmen- Í E n 1889, la Reina Cristina se elevaba a trescientos metros sobre el terreno, siendo la primera persona de la realeza mundial que efectuaba una ascensión 14