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DOMINGO 6- 9- 87- LA FIESTA NACIONAL BC, pág. 67 La tradicional corrida de las fiestas de Aranjuez Ganaderos, ha sonado la hora del cambio... Paco Ojeda, de nuevo a las puertas de Madrid Aranjuez. Vicente Zabala, enviado especial La histórica plaza del Real Sitio nos lanzaba un reto, difícil de eludir, con un cartel preñado de atractivos. Había que desplazarse hasta Aranjuez, en una época que nada tiene que ver con la primaveral del tradicional día de San Fernando, cuando el verano llega retrasado, estirándose lento y perezoso como los brazos elásticos de Juan Belmonte camino de la apertura de curso y de las últimas ferias del año. Llamo por teléfono a Pablo, el del restaurante, un hombre que vive para la fiesta, pero la fiesta, siempre generosa con quienes la ayudan, le corresponde con el cariño de aficionados y taurinos, abarrotándole el local, donde nos miran impasibles, como figuras de museos de cera, desde sus fotografías enmarcadas, Domingo Ortega, Manolete, Pepe Luis Vázquez, Paco Camino. El Viti... Y uno empieza a sentirse mayor, bastante mayor, cuando recapacitamos sobre el hecho de haber visto torear a todos tos toreros, que, desde el recuerdo, se asoman al comedor del entrañable Pablo. Llegan los aficionados. Caras conocidas de Madrid y de todas partes; Ojedistas, seguidores del Niño de la Capea, los que esperan mucho de Joselito... A veces piensa uno que en estas corridas de cercanías a lo peor ia gente no viene sólo a los toros, sino a disfrutar del ambiente festivo, a almorzar, a vivir todo eso que en Madrid se pasa por áito, del abigarrado entorno de las corridas de toros, que vienen a ser como la salsa de los caracoles, mi! veces mejor que los propios caracoles. La verdad es que hacía calor. Y yo quejándome del calor africano de Málaga o del muy húmedo de Almería. Mi recuerdo para tantos amigos como ha dejado uno por el sur de España y mi perdón cuando me he lametado del sofoco que produce la temperatura andaluza, porque yo ya me había olvidado del choque frontal con el sol de Castilla, las plazas incómodas, sentado en el mismísimo suelo, localidades a precio de oro. con figuras que cobran en proporción lo que no soñaron jamás los toreros de antes, los de las fotografías de Casa de Pablo. Sin embargo, pese al colorido de esta bonita plaza, de sabor goyesco, no faltaron valientes para pasar la sofoquina. Sobre el papel, la combinación de toreros estaba muy bien rematada, pero a estas alturas de la temporada el público está atorado y un tanto escarmentado por el trapío de los toros que se han lidiado en la periferia de Madrid, especialmente en San Sebastián de los Reyes. Y es que seguimos con el grave probiema de la casta de los toros. Una vez más nos hemos dado de bruces con el toro del puyazo único, pero no por el tópico ese del peto y del caballo grande, sino de esa endeblez que parece ya congénita al toro de esta época, que si bien embiste con la cara más baja que nunca, produciéndose con lamentable frecuencia las vueltas de campana, también es cierto que no son capaces de llevar hasta el tendido la inquietud, la emoción y el desasosiego. A la flojedad suman su indiferencia, la apatía para embestir, el mirar de pronto á un lado y a otro como distraídos. Y lo grave es que lé pasa también a divisas como la de Buendía, por cuyas venas corre la caliente sangre de Santa Coloma, pero ya rara vez es un astado como el novillo que desorejó Rafi Caminó en ¡a reciente feria de Almería. Me gustaría ver a estos toreros de ahora con e! toro que repite con prontitud. Produce verdadera lástima contemplar a los diestros porfiando con toros parados, que se repuchan en el centro de las suertes, retrocediendo, sin tirar una cornada, pero desesperando a toreros y público. Ya pueden darse prisa los ganaderos en rectificar, pues están ya a un paso de la carreta. De la almibarada dulzura han caído en un animal desesperantemente descastado, soso y deslucido. Así no se puede ver ni al Niño de la Capea en el mejor momento de su carrera, ni a Paco Ojeda, que anduvo con ilusión, buscando con ahínco el triunfo a las puertas de Madrid, ni siquiera a Joselito, que quiere pegar el estirón y olvidarse del susto de San Isidro. Niño dé la Capea se encontró con un lote de parecidas condiciones: embestidas cortas, lentas arrancadas, tremendamente aborregadas. El salmantino tiró de ellos como el que Ficha de la corrida Plaza- de toros de Aranjuez. Muy buena, entrada. Cinco toros de Andrés Ramos, flojos, sosos y sin problemas. Segundo y sexto fueron los mejores. Uno de Arribas, sin fuerza. Niño de la Capea, de gris plomo y oro. Pinchazo, media y cuatro descabellos (ovación) En el cuarto, estocada atravesada y descabello (ovación) Paco Ojeda, de teja y oro. Media estocada (ovación, dos orejas y vuelta al ruedo) En el quinto, tres pinchazos, media y descabello (ovación) Joselito, de blanco y oro. Dos pinchazos y estocada corta (ovación) En el sexto, estocada (ovación, dos orejas y vuelta al ruedo) los lleva amarrados con una cuerda, muy decidió, muy torero, pero faltaba- ¡ay! -lo principal, el empuje, el temperamento y la movilidad del toro. Paco Ojeda llegó a los grádenos en su primero gracias a que logró imponer su singular estilo. Ni una duda; el toro se le quería ir del engaño a la mitad del muletazo, o te olía los machos de la taleguilla. Daba igual. Quietud, empaque, absoluta impavidez. Lo que le faltaba al toro de brío lo suplía el torero con arrongancia, relacionando los pases con una y otra mano sobre la base de su formidable verticalidad, de ese empaque que le ha hecho multimillonario- y a su vez que sea el torero más imitado de esta época. Cortó las dos orejas a este toro y no pudó repetir en el otro porque el manso se rajó descaradamente, buscando las tablas y pidiendo la yunta con descaro. Joselito, tras unos apuros que pasó cuando lanceó al primero, sufriendo una voltereta y porfiando su lucimiento con la muleta, toreó, empero, primorosamente con el capote a la verónica al sexto, en unos preciosos lances de saludo y en un hermoso quite. Faena novilleril la suya, valiente, pero equivocándose al no plantear la pelea desde el principio en los medios, donde el toro no tuviera ninguna tentación de querencia en las tablas. El chaval se mostró valentísimo, con grandes deseos de agradar, consiguiéndolo plenamente al final con unas concesiones a la galería rodilla en tierra. Cuando mató de una estocada cortó ¡as dos orejas. El público salió distraído con esta apoteosis final de Joselito. Nos volvimos a Madrid pensando en el toro, en la gravísima situación que atraviesa el toro de lidia español. TOROS EN CERCEDILLA (La plaza más bonita de la sierra de Madrid) HOY, DOMINGO, A LAS SEIS DE LA TARDE SELECTIVIDAD Exámenes en el propio Centro COU con asignaturas pendientes de BUP Metro Moncloa- Autobuses: 1, 2, 5, 16, 44 61, 62, 82, 83. 84 y ACP- M Circular FERNANDO EL CATÓLICO, 77 HISTÓRICO FESTIVAL TAURINO Seis novillos de don Gabriel Rojas, de Sevilia. para los famosísimos matadores de toros icadeníiaDIAZ BALAGUER 28015- Madrid Teléfonos: 244 35 20 y 244 54 49 MIGUEL BAEZ LITRI DIEGO PUERTA PACO CAMINO PABLO SANTAMARÍA y el novillero MANOLO MACIAS Taquillas en ef Ayuntamiento de Cercedilla y en la misma plaza de toros