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ABC, póg. 58- TRIBUNA ABIERTA -DOMINGO 6- 9- 87 L salir de la Facultad llueve intensamente y mi discípulo chino Patricio Lee (ahora transcriben así, a la inglesa, el frecuente apellido oriental que nosotros hemos escrito siempre Li) coge mi paraguas y me guarece con él hasta dejarme instalado en su coche, que tiene aparcado no muy lejos. Cuando, abierta ya la portezuela del conductor, lo cierra, antes de entrar, me dice: Este paraguas es de Taiwan. Lo había comprado hace un par de años en Tenerife y nunca me había fijado en su marca de procedencia. Tres días después lo pierdo en un taxi. Encargo otro, distinto, a alguien que viene de Ceuta. Esta vez sí me preocupo del origen: Made in Taiwan. hacia los campus universitarios para conocer los diversos, Depar- tamentos de Español. Por Gregorio SALVADOR Patricio Lee, pensando que tal vez las atencioantes incluso que los portugueses. España nes oficiales no resulten todo lo cálidas que era sinónimo de Occidente en estas tierras él desea, ha telefoneado desde Madrid a su: allá por el siglo XVI. Cuando eran ustedes maestro, el profesor Manuel Lent, y a su ami los amos del mundo me dice mi interlocutor ga Angela Lin, del Ministerio de Relaciones chino. Después fue Francia, después Gran Exteriores, para que suplan su obligada auBretaña, ahora los Estados Unidos. Le digo sencia. Angela Lin se licenció en la Universidad Complutense, con una tesi- -el viaje por Oriente me ha ¡do na sobre Baroja, y habla un esconfirmando en la i d e a- que pañol fluido, matizado, coloquial Occidente está apurando el tiemcuando lo requiere la situación, po de su hegemonía, que el siexpresivo siempre. Tiene un fino glo XXI va a ser del Japón. Mesentido del humor y encanta su dio siglo- replica mi amigo, songentileza. Don Manuel Lent es r i e n t e- hacia el dos mil exactamente un maestro, en Igual que los zapatos que ha adquirido en cincuenta le llegará su hora a toda la dimensión de esta palaMéxico este amigo que me visita, igual que la China. bra. Vive ahora la plenitud de calculadora de bolsillo, tan barata, que un Del inmenso gentío de la Chiuna respetada, madura y admiracompañero le trajo de Alemania a su hijo en na habló ya el P. Hervás y Panda vejez. Creció en el Perú, con vísperas de Navidad. Es un entusiasta de la duro, en el siglo XVIII, al descrilo cual resulta ser un bilingüe abtécnica germánica y se llevó una gran desilu- bir su lengua. Taiwan, con más soluto, alimentada a la par su sión cuando comprobó que la calculadora era de 550 habitantes por kilómetro sabiduría en nuestros clásicos, china. Otro amigo me cuenta que, en un viaje cuadrado, es hoy un caso extreque conoce al dedillo y cita con a los Estados Unidos, había tenido que pasar mo de superpoblación. Taipei abundancia y precisión, y en los un domingo en Washington y había ido a una móvil y ajetreada mucheGregorio Salvador clásicos chinos. Su conversación misa a la catedral católica. Hasta que termi- dumbre, cualquier lugar un guiride la Real Academia es siempre enjundiosa; sus opinara- la anterior, hizo tiempo examinando los gay de conversaciones, porque Española niones, sentencias. objetos devotos que vendían en un tenderete, los chinos son, además, locuaa la puerta: y los rosarios también estaban ces. Pero todo ello está atemperado por la Y diré algo sobre estos nombres, Manuel, hechos en Formosa. Resulta, pues, que vaya extremada cortesía, por la exquisita educa- Patricio, Angela, que suelen entenderse- yo uno donde vaya, acaba regresando con un ción. Si no fuera así, resultaría absolutamente así lo creí durante un tiempo- como cristianirecuerdo de Taiwan. insoportable este agobio multitudinario. zación onomástica y no son más que útil ocEstuve hace año y medio en Taipei (antes El tacto, la discreción, la obsequiosidad no cidentalización precautoria. Todos los chinos escribíamos Taipeh, que es grafía, desde el enfadosa de nuestros amigos chinos convier- que entran en relación continuada con una español, más adecuada a su pronunciación) y ten en una pura delicia nuestra estancia, en cultura occidental adoptan un nombre propio algún souvenir que otro me traje, pero no un acontecer gozoso cada hora del día, de de esa lengua para facilitar su identificación, es de objetos de lo que quiero hablar, sino cada uno de los cinco días que dura nuestra por una parte, pero también para evitar irridel profundo recuerdo de aquel viaje, de la visita y en los que caminamos de sorpresa en tantes deformaciones de las dos palabras aleccionadora experiencia que representó, de sorpresa. Somos huéspedes del Ministerio de que constituyen el suyo chino, cuya sucesión la honda sabiduría de siglos que rige la vida Educación de la República y nos alojamos en de sonidos podemos reproducir los occidentade aquellos pueblos del Extremo Oriente. el Grand Hotel, construido a imagen del Pala- les, pero no con los tonos adecuados, y hay Por las mismas fechas visitaba nuestro pre- cio Imperial de Pequín (aquí me niego ya cuatro posibles para cada palabra. Patricio se sidente del Gobierno la China continental y abiertamente a escribir Pekín o Peiping, llama realmente Wang Tang, que quiere decir vino con aquello del gato blanco o gato negro como ahora se suele, porque dejaría sin ata- Diez mil begonias pero si se cambian los que tanto dio que decir. Comentando su rela- dura etimológica a la tela de seda que así se tonos- y nosotros los cambiamos irremediativa juventud y, sobre todo, la extremada del llamó en castellano y a los perros pequine- blemente- puede resultar Golfo de sopa presidente peruano Alan García, por enton- ses) Cuando se entra en él, comprende uno Jugar a tumbarse Tarde para quemarse ces recién elegido, me decía un hispanista la razón de nuestra expresión superlativa lujo o, en el mejor de los casos. Diez mil sopas o Curva de las begonias Adoptando un chino que desde la perspectiva oriental eso asiático; y con esto lo digo todo. nombre occidental evitan esas pronunciacioresultaba inconcebible. Es a los sesenta años Patricio Lee ha estado en la génesis de cuando se comienza la vida plena, cuando ha este viaje. Estudiante entonces del último cur- nes versátiles, guardan su apelativo incontacuajado el saber, cuando se posee la expe- so de licenciatura, era alumno de Alvar y mío minado. riencia, cuando se nos puede decir a los jó- ese año. Conversábamos a veces y llegó a venes- m i hispanista era hombre de unos confiarme su desagrado por los modos ahora Respetan así su propio nombre y, acomocuarenta años- que lo que nosotros lleva- habituales en nuestra Universidad, por la falta dándose al uso ajeno, disculpan la incapacimos de caminos recorridos lo llevan ya ellos mutua de respeto entre alumnos y profeso- dad de los demás para decirlo. Occidentalide puentes atravesados res. Por eso me gustan las clases de don zan todo lo que sea necesario, manteniendo Hablábamos de España, de los países his- Manuel Alvar y las suyas. Ustedes son distinincólumes sus esencias. Han aprendido de panoamericanos, de la importancia del espa- tos; ustedes son como chinos. Y de eso ha Occidente lo que tenían que aprender y fabriñol como lengua de intercambio, como la len- debido informar a su Gobierno, para el que can, para nosotros, no productos exóticos gua occidental, después del inglés, con más también trabaja, y su Gobierno nos fia invita- sino enseres cotidianos. Su cultura milenaria demanda en estas tierras orientales: pero do. les ha enseñado a practicar, con tino y sabitambién de la escasa atención que nuestra duría, el difícil arte de la convivencia. Mi reVisitamos templos, museos, centros cultuAdministración le presta. Cuando las nacio- rales. El banderín de nuestro impresionante cuerdo de Taiwan me permite suponer que nes de Occidente reconocieron a la China de coche oficial lo ayuda a abrirse camino en las algo podríamos aprender en España de Mao y rompieron relaciones diplomáticas con calles atestadas de viandantes, en los barrios aquella gente. Y, si aprovecháramos la lecFormosa, retiraron sus embajadores de Tai- de tráfico abigarrado que hemos de cruzar ción, tal vez consiguieran nuestros zapatos pei, pero no la representación cultural. Nososeguir compitiendo con los suyos, quizá putros sí, y si el español, pese a todo, se ensediéramos exportar calculadoras, a Alemania y ña y prospera en las Universidades es porhasta inundar de paraguas el mercado munCONFÍENOS SU REFORMA) que a ellos les interesa, no porque parezca dial. Sí, verdaderamente creo que Jos chinos f INANCIACtON A MEDIDA DE SUS interesarnos a nosotros. Y fueron españoles pueden enseñarnos algunas cosas. Por lo POSIBILIDADES Llámenos: ÁDV. S. A. TtíéfoM QM 40 los primeros occidentales qué pisaron la isla, pronto, modales. A RECUERDO DE TAIWAN i