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1: 87 A B C OPINIÓN DOMINGO 6- 9.87 Panorama JUEGO DE LA MUERTE H I C K E N ustedes lo saben, significa v- pollo en inglés. No voy a hacer la apología del inglés en fascículos, ni voy a insistir en que chicken and chips pollo con patatas, papas fritas, es lo que suelen pedir los británicos en nuestras cafeterías veraniegas, en lugar del ya tradicional y mítico fish and chips pescado con patatas fritas. No, chicken también es un juego de la muerte entre automovilistas, en América, lo leí hace ya tiempo en un cuento escolar, quiero decir que se usa para enseñar inglés en ciertas escuelas: The dream El sueño de Frank Ttlsley. Chicken consiste en situar el coche en medio de la calzada y conducir por allí, a gran velocidad, como si tal cosa. Luego resulta que viene otro vehículo en sentido contrario, van a estrellarse, y el que se aparta es el chicken el pollo. Sólo que a menudo ninguno de los dos se aparta. -Pues entre toda la gente que protesta en los Ministerios, no veo yo que éstos sean los más educados. En el cuento, El sueño ocurre una variedad de chicken en la autopista hacia París. Resulta que el protagonista tiene un sueño premonitorio de lo que le va a ocurrir, y luego, cuando se enfrenta a la realidad, con un camión inmenso que se coloca a la izquierda de la carretera, precisamente cuando intenta adelantarlo, cuando a pesar de todo L humo negro y gigante, que imponía en se arriesga a iniciar la maniobra por la dereel cielo de- Madrid cuando se agotaban cha, reconoce algunas imágenes del sueño, una casita blanca, con una mujer sentada las compras del fin de semana, ha dejado de frente a una mesa repleta de flores. Oye un llorar sobre los tejados de la Montera. Ni el intenso bocinazo a sus espaldas, desiste de aire levanta las pavesas. Escribo entre la tristerminar el adelantamiento, el coche que ve- teza y los deseos de esperanza, veinticuatro horas después, cuando los chorros de agua nía detrás pasa como una exhalación y, ahí enfrían las ruinas de un edificio que ha caído está, el camión se sitúa rápidamente en el lu- desplomado. Debajo de la superficie desolagar correcto. Pero el turismo es un vehículo dora, envueltos en los destrozos y en las cemuy rápido, y el conductor muy experto, de nizas del incendio, continúan atrapados los modo que el camión sólo llega a rozarlo. El cuerpos de diez bomberos. En medio del doprotagonista no habría sido tan hábil, ni su lor y la desesperación, brota la grandeza de automóvil lo suficientemente raudo para llegar este ejército que lucha con el fuego o con las a pasar. Habría sido arrollado por el podero- inundaciones, con cualquier calamidad que so camión. El sueño le ha salvado. azote la serenidad de Madrid. Me acordé de todo esto cuando leí esa noNo hay tiempo, siquiera, para retirarse con ticia inquietante acerca de conductores suici- el llanto. La ciudad está con los bomberos. Y das que ocupan la carretera de La Coruña los bomberos están firmes y rociados por el para un juego como ése, un juego de la tifón de las llamas. El agua y el fuego se han muerte. Los vehículos circulan a ciento estado devorando y han dejado el campo de ochenta por hora y en sentido contrario; los batalla con la huella inconfundible del abrasaconductores, parece, van drogados con co- miento derrumbado. Todo es silencio y activicaína, lo que hace el juego doblemente mor- dad desesperada por trasladar los escombros tal. Y, como siempre, por ahí anda el dinero: sin remover las ruinas. Pedazos de paredes y son pilotos a sueldo para grandes, suculentas de suelos son transportados a mano, mienapuestas. tras el grito de socorro, que nadie escucha, América. Ya saben, hoy los antiguos due- agita el aire de toda la calle que se clava en los entre vaqueros se lidian en las autopistas. el kilómetro cero de la Puerta del Sol. Recuerdo ahora el incendio de Carretas, y Los caballos han sido sustituidos por coches veloces, y por ahí campan los pistoleros. Si otro de este mismo lugar en la calle de la uno no se aparta puede ser atropellado, o eli- Montera, que llenó de dolor- casi seguido minado con un rifle. ¿Por qué se aprende con la tragedia de la fábrica de gafas de Vasiempre lo malo? ¿Por qué hemos exportado llecas- el latido de los Madriles. Hace tamde América, una nación sin duda admirable, bién muchos años, en las obras subterráneas para el transporte colectivo que habría de simplemente la violencia y la muerte? ampliarse camino de Chamartín, quedó atrapado un obrero. Se había desplomado la tiePau FANER rra y una cuadrilla quedó sepultada. En los primeros momentos y a las pocas horas, la mayoría de los trabajadores fueron saliendo con su propio esfuerzo o con la ayuda de sus INVERNA JE Y PUPILAJE DE compañeros. Con idéntica angustia que se respira a pie de mina, el único hombre que Averías, mantenimiento, accesorios, transporte, etcétera MADRID. Tet. 262 50 15 no dio señales de vida hizo redoblar la vigilia Contraventana UNA SOLA VOLUNTAD de todos los demás. Pasaron dos días y dos noches, sin dejar un segundo de alivio, puñado a puñado, la capa de tierra que se hundía y que nadie se atrevía a remover. Fue una lucha desesperada hasta la extenuación. Veinticuatro horas más tarde, envuelto en barro y sufrimientos, se encontró vivo el cuerpo de quien había hecho llorar tanto a los que respiraban fuera. Es impresionante ia fuerza, la garra, la entrega y el valor de los bomberos. Ahora que están todos allí se comprende más la abnegación, la eficacia y la clase. Siempre que se presenta y por mucho que nos sorprenda una tragedia, allá donde se encuentren los que eligieron una vocación tan intensa y tan sacrificada, acuden con la diligencia de los voluntarios. No hace falta que toquen las campanas o que suenen las alarmas... Ni tiempo, ni riesgo, ni dificultad. Son los bomberos, a los que en estos momentos- y conviene no olvidarlo nunca- hay que entregarles todos los medios técnicos, la admiración y la gratitud de Madrid. Luis PRADOS DE LA PLAZA E