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ABC, pág. 60- LA FIESTA NACIONAL Cuarta corrida de la feria de Colmenar Viejo -MIÉRCOLES 2- 9- 87 Los colmenareños no admiten gato por liebre José Mari Manzanares cortó la única oreja de la tarde Madrid. Luis García En Colmenar siempre se han tomado muy en serio las cosas de la Fiesta. Su afición ha luchado por mantener su tradición torista y lo ha conseguido. No en vano, en sus dehesas pastaron hasta hace unos años algunas de las ganaderías de más fama y prestigio. Cuidan los detalles, quieren el toro, sin exageraciones, pero con trapío, y no dudan en exteriorizar su descontento unánime cuando saltan a la arena faltos de fuerza. Quieren estar a la altura de las circunstancias, e incluso invitan al palco a los presidentes que actúan en las Ventas. Una feria- complicada de organizar, según dice su empresario, Rafael R o c a porque mentienen unas exigencias un tanto desacordes con la capacidad de defensa económica el coso colmenareño. En Colmenar no sirven los cambalaches de última hora. No admiten gato por liebre. Ni en los toros ni en los toreros, y lo digo porque no es la primera vez que presenció J. M. Manzanares su feria. Ni los veterinarios andan despistadlos a la hora de los reconocimientos, ni en el palco se sienta un presiente dispuesto a pasarlo todo. Que luego los toros tengan pocas fuerzas, como ocu. rrierá con los dos primeros de ayer, es harina de otro costal, porque en cuanto a presentación lo mismo los dos astados rechazados por su flojedad, que los seis que se lidiaron, tuvieron seriedad en las caras y defensas, a las que nadie se atreverá a calificar de sospechosamente romas... si le da por embestir... Se puso en el sitio, cruzándose con el toro- hasta entonces anduvo por ahí... y, efectivamente, el toro iba, y muy bien. Le debió de remorder la conciencia y enjaretó no más de seis u ocho muletazos con la vitola de gran torero que es, y que le hubieran valido otro apéndice de haberse mostrado más certero con la tizona. Ficha de la corrida Plaza de toros de Colmenar Viejo. Cuarta corrida de feria. Lleno hasta la bandera. Tres toros de Moro Hermanos, dos de Murube y uno de Hernández Pía. Todos muy bien presentados y bien armados. Buenos el primero y el cuarto, y con dificultades los demás. José Mari Manzanares, de grana y oro. En el primero, casi entera tendida (oreja y vuelta al ruedo) En el cuarto, dos pinchazos, estocada caída y descabello (ovación) Ortega Cano, de corinto y oro. En el segundo, media estocada y descabello (ovación) En el quinto, media estocada (pitos) Víctor Mendes, de grana y azabache. En el tercero, media estocada algo caída (ovación) En el sexto, media estocada (palmas) Su voluntad y buenos deseos salvan la situación. El segundo sobrero también luce el antiguo hierro de Urquijo, ahora propiedad de José Murube, y luce dos hermosas velas. Un tío, como se dice en el argot taurino, que pone en apuros a los toreros en el primer tercio y al que le pega duro y bien en varas Rafael Muñoz, y al que se ovaciona cuando finaliza su cometido. Menos mal que el toro ha tenido enfrente un buen piquero, porque cuando llega a la jurisdicción de Ortega Cano demuestra ser un regalito Trasteo sin el reposo que algunos- porque también en Colmenar hay malos aficionados, aunque sean p o c o s- esperaban. Son los que no saben ver las condiciones de los toros para enjuiciar posteriormente la labor del torero. El urquijo resulta duro y correoso hasta el final. Rodó sin abrir la boca. Sin suerte El primero de Ortega Cano, con el hierro de Hernández Pía, un tanto fuera de tipo, aunque su capa cárdena denotaba su procedencia santacolomeña, no fue fácil, frenándose y enterándose de lo que sucedía a su alrededor. Cuando Ortega Cano le instrumenta los primeros muletazos no hay duda. El toro tiene mucho que torear. Su embestida. es violenta y descompuesta. Ortega Cano se pone muy cerca de los pitones y, siempre muy tapado con la muleta, intenta desengañarle, hacerse con él. Cita, porfía, aguanta alguna que otra tarascada, aún a sabiendas de que de un pozo sin fondo no se puede sacar agua. Animoso Carteles para la feria de Otoño en las Ventas Una novillada y tres corridas de toros compondrán la feria de Otoño madrileña, que dará comienzo el próximo día 25 con el anunciado mano a mano entre Litri y Camino, que se despedirán como novilleros. Prosigue la feria el día 26 con toros de Victorino Martín, para Ruiz Miguel, Morenito de Maracay. y Víctor Mendes. Día 27, toros de Antonio Ordóñez, para Curro Vázquez, José Antonio Campuzano y Roberto Domínguez. Y el día 28, toros de Buendía, para José Mari Manzanares, Julio Robles y Ortega Cano. Cuéllar. Novillos de Flores Albarrán, nobles, Rafi de la Viña, palmas y una oreja. Niño de la Taurina, oreja y dos orejas y rabo. Raúl Zorita, silencio y palmas. Sin fuerza A poco de salir el primero, empieza a renquear de atrás. Su flojedad es manifiesta. Luis Espada espera, por ver si el animal de bonita lámina se recupera. Pero con todo el dolor de corazón de buen aficionado, que lo es ante todo, no tiene más remedio que sacar el antipático pañuelo verde, como luego le ocurriría con ei quinto. El sobrero, que luce el hierro de Urquijo, tampoco va más allá en cuanto a fortaleza y bravura. Llega suave a la muleta. A Manzanares, que decíamos el otro día que no se le escapa una, cuando él quiere, no le importa que el animal tome el engaño con la cara un poco alta. Comienza con pases muy entonados, tratando de corregir el defecto del animal, que acaba metiendo el morro abajo. José Mari se pone en el sitio, y muy tranquilo, como si estuviera en un tentadero, se gusta y nos gusta en una faena justa, sobre ambas manos, que eso de la dimensión también es muy importante, aunque se tenga enfrente un oponente tan bonancible. El cuarto también tuvo bondad y poquita, fuerza. José Mari, que había conseguido ya su objetivo con el toro anterior, pareció conformado. Pero un par de arrancadas del toro le debieron hacer cambiar de idea: Mira que EL RESTAURANTE anuncia a sus clientes que ha abierto sus puertas a partir de! 1 de septiembre GRACIAS Paseo de la Castellana, 121, c v a Pintor Juan Gris Aparcamiento en puerta principal Teléfonos 455 30 11, 455 30 49 Tampoco tuvo suerte con su lote el simpático y voluntarioso Víctor Mendes, al que todos esperan siempre en banderillas. Y fue en el segundo tercio donde escuchó las ovaciones más fuertes en su actuación. Él tercer par a su primero le resultó superior: dejó llegar al toro y cuadró en la cara. Como es lógico, salió de la suerte apoyado en los palos. También en el sexto cuajó otro par muy meritorio que precedió a otro con los terrenos cambiados, en el que incomprensiblemente no midió ni las distancias ni las querencias del cornúpeta, que no se lo llevó por delante de milagro. El tercero, tras los muletazos iniciales, comienza a defenderse. Mendes intenta tirar de él, pero el animal derrota y hace imposible todo intento de lucimiento, aunque el lusitano, machacón, probara por ambos pitones antes de dejarlo listo para el tiro de mulillas. Su labor en el que cerró plaza es una fotocopia de la anterior, aunque su oponente tuviera más abiesas ¡deas, hasta el punto de sufrir el torero un serio acoso durante el trasteo. Cuando se lo quitó de encima con brevedad, todos respiramos tranquilos porque la penumbra se había adueñado del redondel, acrecentando el peligro de la lidia. Abandonamos Colmenar ya de noche, escuchando los comentarios sobre la corrida de mañana, hoy para ustedes, en la que al parecer causarán baja Julio Robles, que anda sin poder moverse por lo de los dichosos abductores, y Niño de Ja Capea, que no sabemos que le duela nada.