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MIÉRCOLES 2- 9- 67 CIENCIA Y FUTURO A B C 4i ciudades en el esnacio de una población de 35.000 habitantes por kilómetro cuadrado en ios años sesenta por un grupo de arquitectos e ingenieros denominados urbanistas utópicos Las primeras teorías sobre la arquitectura espacial fueron presentadas en 1958- 59 por Yona Friedman y Edouard Albert, que atacaban un concepto que consideraban bastardo de integración en la Naturaleza, el de la ciudad pretendidamente rural con grandes bloques arquitectónicos situados entre jardines, a ios que calificaban de caricaturas de la vida natural, como si fueran campos sembrados de inmuebles ¡URBANISMO ESPACIAL! simples de montar y desmontar, fáciles de transportar y con posibilidades de reutilización. De esa manera la estructura reticular será como un gran tablero con casillas vacías que se ocupan, reagrupan o subdividen según las necesidades. Holgada superpoblación En- el improbable caso de que el exceso de población mundial no estuviese ya habitando ciudades cósmicas o asentadas en otros planetas, y de no disminuir el ritmo de crecimiento demográfico, que duplica la población de la Tierra cada c u a r e n t a a ñ o s ésta será de 705.000 millones dentro de mil doscientos años. El planeta tiene 149 millones de kilómetros cuadrados de superficie firme, pero si tenemos en cuenta que de ésta sólo el 45 por 100 (70 millones) tiene un clima favorable y de esta última únicamente el 40 por 100 presenta una orografía propicia para la vivienda humana, finalmente resulta que esa enorme población tendrá que concentrarse en 28 millones de kilómetros cuadrados. Y aquí es donde se pone en evidencia otra de las grandes ventajas del urbanismo espacial: éste multiplica por 3,5 el espacio, siendo por lo tanto suficiente para una población de unos 980.000 millones de habitantes. Aunque el prototipo más clásico de urbanismo espacial es el de Yona Friedman, otros arquitectos han presentado también sus prototipos, entre ellos Paul Maymont y Edouard Albert. Maymont es el diseñador de las ciudades cónicas sustentadas alrededor de una columna central hueca de cemento de 20 metros de diámetro, y que cumplirá las funciones de pozo para la circulación vertical de ascensores, tuberías, hilos, desagües, etcétera. Del gigantesco mástil sale una red de cables preíensados que sirven de soporte a todos los pisos de los distintos ni- veles (ya hace bastantes años que en Estados Unidos se fabricó un hilo de acero de un milímetro cuadrado de grosor capaz de sostener una locomotora de 50 toneladas) En el nivel inferior, en la base del cono, se encuentran los aparcamientos, vías de circulación rápida, etcétera. Encima de éste hay 200.000 metros cuadrados para pequeñas industrias, y luego, según se sube de nivel, calles y plazas, jardines, lugares de esparcimiento, edificios públicos, etcétera. Cada ciudad cónica se encontrará unida a otras por puentes, carreteras y trenes metropolitanos. Serán independientes y contarán con una población de 15 a 20.000 habitantes. Entre otros arquitectos que se han interesado por el urbanismo espacial están el precursor Robert le Ricolais, Wachsman, Freí Otto, Arata Isosaki, Biro, Fermi, Eckhard Schulze- Fielitz... contando con antecedentes como El Lissitky (con su Wolkenbügel construido en 1925) y el mismo Le Corbusier. También estudiaron con entusiasmo estas teorías ingenieros como Makowski, Stephane de Chateau o Ketoff, que calculó los enrejados espaciales de Friedman, derivados de los sistemas de le Ricolais y Wachsman. Las grandes ciudades espaciales, que a pesar de tener una densidad de población de 35.000 habitantes por kilómetro cuadrado resultarían mucho más cómodas y espaciosas que las actuales, tendrían, además, el gran atractivo de encontrarse rodeadas por una naturaleza incólume y completamente natural, no creada artificialmente por los propios urbanistas, siendo las intercomunicaciones dentro de la estructura rápidas y eficaces, reduciendo al mínimo eljiempo para los desplazamientos. Otros audaces arquitectos como Yona Friedman aún avanzan más en sus predicciones y ven sus grandes estructuras reticulares suspendidas sobre los antiguos cascos urbanos de las grandes ciudades, descongestionando éstos y, al dejarlos no- funcionales, recreando su entorno para realzar su atractivo estético. Sólo falta por saber hasta qué punto la nueva forma de vida condicionará la psique de los habitantes de las redes metálicas, rodeados por un medio totalmente artificial y sin tener los pies en el suelo J. L. JURADO- CENTURIÓN EDUARDO REVALDERIA- convertibles que permiten una reutilización, con construcciones temporales desmontables o de uso y desecho en un periodo corto de tiempo, con la convertibilidad del terreno mediante la propiedad del espacio (en vez de la superficie) y con un sistema de redes de vías de comunicación, de alimentación y de alcantarillado transformables y desplazables. Hasta ahora el mayor obstáculo para la transformación de las ciudades son las carreteras, con el agravante de que el conjunto de redes viales interiores de una ciudad de 20.000 habituales viene a suponer un 80 por 100 del precio total de sus viviendas, lo que se elimina en el nuevo urbanismo, en el que los sistemas de transporte entre las zonas habitacionales serán utilitarios y colectivos, reservándose el transporte privado solamente para las conexiones interurbanas. En la modalidad de urbanismo espacial el terreno puede ser ocupado temporalmente por construcciones que una vez demolidas, al no tener cimientos ni redes de tuberías, no dejan en él ninguna huella, y también por estructuras sustentadas sobre pilares que apenas ocupan físicamente el terreno. En la estructura, y también con la condición de móviles se integran los abrigos individuales, de seis por seis metros, a modo de apartamentos para cada uno de los miembros de una familia, totalmente independientes, y los elementos prefabricados que lo componen pueden comprarse en grandes almacenes y agregarse o retirarse piezas completas según las demandas familiares. Estos elementos serán baratos, Las zonas habitacionales, plazas aéreas, jardines, etc. se ubicarán en los vacíos entre las barras del enorme esqueleto metálico El gran descubrimiento técnico es la dispersión espacial de ias fuerzas, al trabajar conjuntamente la totalidad de sus elementos portadores, permitiendo grandes superficies sin puntos de apoyo