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44 A B C MARTES 1- 9- 87 Madrid. Servicio de Documentación A las once y media de la mañana del miércoles 6 de noviembre de 1985, un camión de comestibles penetraba en el estacionamiento subterráneo del Palacio de Justicia, en Bogotá. De él descendieron unos cuarenta hombres armados con metralletas, que sorprendieron a los servicios de seguridad. En pocos minutos cerraron las puertas de acceso y se hicieron dueños del edificio que albergaba en ese momento a cerca de cuatrocientas personas, entre las que se contaban varios magistrados. Ante la escasa resistencia, los Alfonso Beyes Echandía, presidente asaltantes dispararon varias ráfagas de la Corte Suprema de Justicia, rede ametralladora que produjeron el tenido por los guerrilleros. El magispánico entre los numerosos tran- trado pidió dramáticamente a través seúntes que a dicha hora circulaban de los micrófonos que detengan ei por las inmediaciones de este cén- fuego y den la orden de que el Ejértrico lugar de la capital colombiana, cito no dispare más a la vez que situado en la piaza de Simón Bolí- advertía que puede haber una mavar, frente al Capitolio (Parlamento) sacre Bajo la amenaza de las ary a dos manzanas escasas de la mas, afirmó que los asaltantes querían mantener conversaciones y dar sede del Gobierno. El Palacio de Justicia fue inme- a conocer un documento en ei que diatamente acordonado por el bata- se planteaban sus exigencias. llón de la Guardia Presidencial, que en ese momento se preparaba para Exigencias de los la entrega de cartas credenciales terroristas del embajador de Uruguay. Los asaltantes, que para entonces ya se En el manifiesto enviado a las habían identificado como miembros emisoras de radio, el M- 19 exigía: del M- 19 (Movimiento 19 de Abril) La publicación en todos los diadisparaban desde el primer piso y rios nacionales de un manifiesto en desde la parte alta del Palacio de el que el Movimiento hacía un enjuiJusticia. Las tropas del Gobierno ciamiento crítico del proceso de respondieron al fuego y los guerripaz. lleros lanzaron varias bombas de mano que contribuyeron a elevar la La cesión de espacios de una hora diaria, durante cuatro días por grave tensión reinante en la zona. las principales emisoras de radio. Un espacio de una hora Ataque con tanquetas visión en las tres cadenas. de teleEn medio de la confusión, dos tanquetas se lanzaron sobre la La iniciación en la Corte Suprepuerta principal de acceso al edifi- ma de Justicia de un gran debate cio, logrando derribarla y penetrar público sobre el proceso de paz. hasta ei vestíbulo, para liberar a El enjuiciamiento del presidente más de doscientas personas. Mien- Betancur y su Gobierno, por los matras tanto, los guerrilleros huyeron gistrados de la Corte, sobre el prohacia los pisos superiores llevándo- ceso de pacificación. El presidente se consigo a casi cien rehenes. Se- Betancur afirmó que estaba disgún un primer balance, en esta ac- puesto a dialogar, pero no a negoción murieron veintiuna personas, ciar, y ofreció a los guerrilleros un entre los que se contaban quince juicio civil y el compromiso de no toguerrilleros. mar represalias. Las emisoras de radio y televisión transmitieron la tensión de estos dramáticos momentos a todos los Campo de batalla rincones del mundo. Tras unas hoAnte la negativa a los terroristas, ras de tensa calma, una emisora de radio logró ponerse en contacto con a las veintisiete horas de iniciado el asalto el centro de Bogotá se convirtió en un verdadero campo de batalla. El fuego cruzado desde los tejados de las casas colindantes a la plaza de Simón Bolívar barría la fachada del Palacio de Justicia. La Escuela de Caballería del Ejército empleó en la operación doce tanques de guerra, tres de los cuales irrumpieron sucesivamente en el recinto. Una guerrillera ocupó durante varias horas las escaleras que daban acceso a los pisos tercero y cuarto, provista de una Metralladora montada sobre trípode. El Ejército se vio obligado a emplear pesadas descargas de artillería para desalojarla. A consecuencia de ello, se produjo un incendio que, originado en la biblioteca del Palacio de Justicia, consumió el interior del El asalto al Palac efe una tregua mismo, calcinando a más de cincuenta personas que, desesperadas, se aferraban a las rejas que les impedían la salida. Más de cien muertos El balance definitivo fue de ciento nueve personas muertas. Once de ellas eran magistrados, entre los que estaban el presidente de la Corte, Alfonso Reyes Echandía, y el juez Manuel Gaona Cruz, quienes fueron acribillados a sangre fría cuando la guerrüla vio perdida la esperanza de lograr sus objetivos. También murieron los cuarenta y El 30 de julio de 1976 se publicaba el decreto de amnistía para delitos dé intencionalidad política que benefició a multitud de integrantes de la banda terrorista ETA. El 4 de agosto del mismo año salían de la cárcel los nueve primeros presos por este motivo, entre ellos cinco de la banda terrorista, y en dos meses eran ya setenta y dos miembros de ETA los beneficiados por las medidas de gracia. Ese mismo año, con un siniestro paralelismo, ETA asesinaba en diversos atentados a 17 personas; entre las víctimas figuraba Juan María Araluce Villar, presidente de la Diputación de Guipúzcoa, asesinado después de la publicación del Secreto de indulto. El 20 de mayo de 1977 el Consejo de Ministros decidía la excarcelación inmediata de todos los presos políticos vascos y en la mayoría de los casos ordenaba su extrañamiento a otros países. La medida afectó a 23 personas, entre condenados y detenidos con carácter preventivo. El 22 de mayo de ese año eran extrañados a Bruselas cinco de los condenados en el proceso de Burgos de 1970: Mario Onaindía, Eduardo Uriarte Romero, José María Dorronsoro, Xabier Larena y Joaquín Goróstegui Artola. Ciento nueve personas perecieron en el asalto y posterior incendio del edificio. Cuarenta terroristas mantuvieron como rehenes a varios centenares de personas durante veintisiete horas. Desafío al Gobierno Todos, estos excarcelados y otros cinco extrañados el 9 de junio volvieron clandestinamente a España y montaban una rueda de Prensa en Durango (Vizcaya) junto a Telesforo Monzón, delegado del Gobierno Vasco en el exilio, en claro desafío al Gobierno de la nación y en desprecio flagrante a la política de amnistía. Los indultados reeconocíeron ser militantes de ETA y se definieron como independientes abertzales socialistas Uno de los indultados, Múgica Arregui, declaró: Harán falta todas las formas pacíficas y menos pacíficas para lograr una verdadera autonomía del País Vasco. Los indultos continuarían durante todo el año 1977. Sin embargo,