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MARTES- 1- 9- 87- OPINION ABC, pág. N Gobierno que tiene legitimidad democrática y que actúa dentro del marco constitucional, en el cual es responsable del mantenimiento de un Estado de Derecho, no puede negociar con el terrorismo porque esto significa pactar, con las consiguientes secuelas de concesiones o reconocimientos a los asesinos. El Gobierno español no puede negociar con ETA. El Gobierno español podrá, en todo caso, mantener determinados contactos con interlocutores que representen a los terroristas, pero, solamente para convenir el cese de sus acciones criminales y la entrega de las armas. Pero nada más. Y así, en un planteamiento inicial aunque decisorio desde un enfoque de legalidad constitucional, el Gobierno español únicamente. puede tratar con ETA las condiciones de su rendición. ¿Es esto posible en las condiciones actuales? ¿Se encuentra ETA verdaderamente desarticulada en sus grupos de acción más agresivos? ¿Comparten todos los responsables principales del terrorismo etarra un criterio favorable a la cesación de su actividad? TA ha intentado siempre justificar la terrible cadena de sus acciones terroristas como medio coactivo, como lucha abierta, para lograr que sea aceptada por el Estado español la denominada alternativa KAS. Alternativa que comprende tres reconocimientos o concesiones fundamentales: la autodeterminación del País Vasco, la incorporación al mismo de Navarra y la amnistía para todos los miembros de su organización terrorista, tanto los que se encuentran actualmente en prisión como los enviados a otros países o los qué viven acogidos a un voluntario exilio. Naturalmente, ni la autodeterminación del País Vasco, que significa la independencia o secesión de Vascongadas, ni la integración de Navarra en este conjunto pueden ser materia de negociación en caso a l g u n o Cualquier pacto sobre ello sería flagrante violación constitucional. Por otra parte, aun enfocando el problema con criterios de mero pragmatismo- o de maquiavelismo si se prefiere apelación clásica- -los precedentes de negociación con el terrorismo no prueban que este camino conduzca a las apetecidas soluciones. U SERIA UN ERROR NEGOCIAR CON LOS TERRORISTAS DE ETA No hay necesidad de remontarnos a los intentos de acuerdo con los nihilistas rusos, o en España a los pactos, siempre rotos de una u otra manera, con los fueristas de Muñagorri, para aliviar la situación de la guerra del Norte en el marco de nuestras sangrientas contiendas civiles del siglo XIX. Ahora se dispone de otra triste experiencia del final de estos tratos y contratos en el caso concreto colombiano. Belisario Betanc u r que q u i s o j u g a r a progresista comprensivo, se sentó a negociar, á dialogar con los terroristas del M- 19. Estos se beneficiaron de la debilidad presidencial. Acorralados por el Ejército, aprovecharon la actitud de Betancour para reorganizarse y unos meses después atacar con más dureza que nunca, y el pobre presidente colombiano se vio obligado a ordenar a los carros de combate que asaltaran el Palacio de Justicia. E L revisar estos sucesos no es baldío, ni mucho menos. En el año 1970 decidió lanzarse a la lucha armada, contra el Gobierno colombiano y su Ejército y Fuerzas de Seguridad, un grupo que procedía del nacionalpopulismo católico que había apoyado el intento de ANAPO, la formación política del general Rojas Pinilla. Para recordar una fecha que deseaban vengar, adoptaron el nombre de M- 19. Los refuerzos llegaron de campos muy diversos. Con ellos vinieron otras ideologías, que se fundieron con TERMINAR LA ALMUDENA AS catedrales son Europa: expresan, en su misma realización plural, colectiva- las hicieron arquitectos, escultores, pintores, forjadores, músicos y un sinfín de anónimos artesanos- en su ortodoxia cristiana, pero también en su heterodoxia, que emerge por ejemplo en inesperados bajorrelieves, una idea sustantiva de convivencia comunitaria. de polis, sin la cual Europa no hubiera sido posible. París y Francia, son Notre- Dame: Milán e Italia, son II Duomo: León, Sevilla. Toledo y España, son sus catedrales, de vidrieras milagrosas, de plantas desmesuradas en la genialidad de quienes las concibieron, de dulces simetrías en que refulgen las llamaradas de El Greco y de Juan de Arfe. ¿Por qué la Almudena no va a incorporarse a esta historia europea? Madrid, una de las grandes ciudades de Europa, necesita de esta catedral, digan lo que digan algunas voces incultas. Las devoluciones de la contribución urbana- pueden engrosar el fondo que se precisa para su conclusión. Seremos más europeos con la Almudena terminada. Esta era la opinión del alcalde Tierno; es la de toda persona civilizada. las iniciales en una amalgama casi monstruosa. Se recibió así desde el guerrillerismo, convertido en bandidaje casi siempre, al marxismoleninismo de raíz guevarista y castrista. Se orientó al M- 19 tanto hacia el terror urbano y sus asesinatos, como hacia el combate guerrillero, campesino y sus violencias. El presidente Betancur. consciente del cansancio de la población, entre alfilerazos tan continuos como molestos, y creyendo que podría aprovechar la falta de salida que experimentaba el propio M- 19, prometió una amnistía muy amplia. Además, logró que con discipli. na admirable lo apoyasen las fuerzas armadas, con lo que el Gobierno firmó con, los alzados un alto el fuego. El M- 19 lo acogió con alborozo. Podía así conseguir un descanso como alivio de la tensión casi insufrible que sentían sus huestes. Pero en cuanto éstas se rehicieron, catorce meses después volvieron a la acción directa del modo espectacular señalado más arriba. AMPOCO los precedentes de concesiones de amnistía, sean de otros países como el citado de Colombia o del propio nuestro, acreditan que medidas de tal naturaleza teng an eficacia para disuadir a los terroristas. Luego de la amnistía de 1976, que suscitó grandes esperanzas, no pasó mucho tiempo sin que la mayoría de los etarras favorecidos reemprendieran su criminal actividad. Es evidente, en cambio, que la tregua abierta por la amnistía fue aprovechada por ETA para reorganizar sus fuerzas, dotadas de más potente armamento y lanzar a sus comandos a atentados de criminalidad y peligrosidad crecientes. Nada autoriza a esperar que ahora una amnistía general produjera distintos frutos. No hay, en definitiva, negociación posible con los te- rroristas. Para colma, según los expertos, el objetivo final de ETA rebasa la pretensión de autodeterminación o independencia del País Vasco y se proyecta hacia el establecimiento allí de una República Socialista Soviética. El Gobierno, ante tal estado de cosas, y si no q u i e r e abrir brecha alguna que favorezca a. ETA, tiene que proseguir su lucha contra, el terrorismo, con todos los; re- cursos y la legitima autoridad que son propios del Estado de Derecho. E L T ABC Presidente- Editor GUILLERMO LUCA DE TENA Director LUIS MARÍA ANSON Director de ABC de Sevilla Francisco Giménez- Alemán Subdirector: Antonio Burgos Subdirectores Darío Valcárcel. Joaquín Vila. José Javaloyes. Manuel Adrio. Joaquín Amado Jefes de Redacción: J. A Gundm (Continuidad) J. C Azcue íinternacünai) B Berasategui (ABC Irteraro) A Fernandez Economía) J. I. G; Garzón (Cultura) A. A González (ContinukJad) R Gutiérrez (Continuidad) L Lz Nicolás (Reportajes) C Manbona (Continuidad) J L. 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