Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
EDITADO POR PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 1 SEPTIEMBRE 1987 ABC pre sirvió, para la instrucción, el deleite y la sabiduría; y, desde entonces, sin necesidad de recorrer los mismos caminos, se suceden tan sólo las llamadas a lo real, lo imaginativo, el ensueño o la razón; llamadas que van y vienen, y se mezclan y se enseñorean o se someten. Llamadas, muchas veces gritos al corazón de la Historia; otras, voces a la propia razón del poeta. Dentro de ellas, el emocionalismo romántico escudriñó las formas del arte que mejor pudieran traducir la emoción y el esplendor de la Naturaleza. Posiblemente, las que mejor expresaron los sentimientos de la vida humana y la actividad creadora fueron la poesía y la música, al fin y al cabo dos medios de comunicación solapantes en armonía. La fascinación de la Naturaleza hizo escribir a uno de sus mayores románticos, Wordsworth, a comienzos del pasado siglo: A toda forma natural, roca, fruta o flor, aún a las piedras sueltas que cubren el camino, les di una vida moral, las vi sentir... Ya Don Quijote, en aquella plática sobre la poesía que tuvo con el caballero del verde gabán, había- Virgilio y Hornero de por medio- espetado a su contertulio: ...el arte no se aventaja a la naturaleza, sino perfecciónala; así que, mezcladas la naturaleza y el arte, y el arte con la nuturaleza, sacarán un perfectísimo poeta. Y Gerardo Diego, en la ofrenda a sus amigos de Gijón, cantaba: REDACCIÓN ADMINISTRACIÓN TALLERES- SERRANO, 61 28006- MADRID FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA UCHOS asuntos, incluso aquellos que pudieran parecemos más obvios, han sido objeto de enfoques y distinciones diversos a lo largo de la Historia del hombre. Cuál sea la misión de la poesía es uno de ellos. El argumento no es de opinión común entre los críticos y filósofos; ni siquiera su atribución exclusiva al verso deja de ser una significación particular, ni si son aplicables los criterios del conocimiento a las invenciones del poeta. No deja de ser emocionante que Gerardo Diego, en sus primeros pasos de poeta- e n Poeta sin palabras solicite al cielo su bendición para hablar de la verdad en las imágenes de las cosas: ¡Dios mío, tú el Poeta! ¿Por qué no me concedes la gracia de acertar a decir cosas bellas? Dime que yo consiga- merced de tas mercedes interpretar las flores, traducir las estrellas. M GERARDO DIEGO Y LA NATURALEZA Alamos de Arlanzón, olmos de Arlanza, aguas tajando hoces de hondas cuevas. aquel olmo decrépito, de quirúrgicos ñudos, aquel plañente sauce, todo esbelto de gracia, en qué álamo, en qué chopo de- trémula argentería se te quedó enmarañada tu mirada. Tilos de mi niñez. Cómo salváis el tiempo y la distancia y estáis aquí otra vez. Si la impresión de la naturaleza traduce una apreciación de la personalidad del poeta, la percepción del tiempo- distinta según las sociedades, las épocas y las culturas- es propia de una estructura de la personalidad humana. Y la imagen científica del tiempo aparece en la poesía de Gerardo Diego: Siempre estamos empezando y no sabemos qué es pero sí lo que será porque mañana es ayer. No me escondas tu infancia. Pídele a Dios que nos desande el tiempo. Volverá tu niñez y jugaremos. ...El Nunca se ha hecho Cuando. Y beso en flor la mariposa negra. A esta interiorización cultural de la naturaleza y el tiempo, pueden añadirse otros motivos creadores, quizá en armonías diferentes, ¡nohace al caso! pero llenos de contenido existencial: Más de dos mil años lleva la Humanic d, y sus poetas, buscando la aceptación de sus principios y teorías. Ya, Horacio y Aristóteles representaron puntos divergentes; no en balde, la raíz griega de poesía puede cubrir todas las formas de arte o de productividad humana; y, desde entonces, numerosas Poéticas y estudios críticos se mueven entre dos posiciones distintas, ni antagónicas, ni, mucho menos, excluyentes: la que considera el arte de la poesía en términos de estilo en su uso del lenguaje y la que lo hace según su capacidad para la ficción. Entre tanto, el bachiller Sansón Carrasco- quizá aprendido de Herodoto o de Plutarco- ilustraba a Don Quijote acerca de la diferencia entre poeta e historiador: el poeta puede contar o cantar las cosas, no como fueron sino como debían ser; y el historiador las de escribir, no como debían ser, sino como fueron, sin añadir ni quitar a la verdad cosa alguna. En cualquier caso, la poesía imita a través del medio de su arte que es el lenguaje. ¡Interpretar las flores, traducir las estrellas! palabra y contenido. Los objetos son iguales a los de otras expresiones del arte; el medio de imitación es diferente y la originalidad del genio literario, su impresión, su impacto, han de ir acompañados de un repertorio de conceptos, de pensamientos que, como la filosofía, tienden a expresar lo universal, porque: Los poetas saben muchas cosas, piedras raras, extrañas flores. Y en mi jardín no hay más que rosas, rosas blancas y de colores. Y, entre los universales, ¡por algo lo son! los de siempre: el amor, la muerte, el tiempo... el ser, la naturaleza. Y Gerardo Diego se sigue preguntando si él está llamado a desentrañarlos: Qué raro es ser poeta. Encontrarse de pronto una mañana con el mundo feliz, recién creado, pisando, balbuciendo para que alguien le bese y le descifre. Cuentan los sabios que el cerebro humano nace con su estructura del todo desarrollada y luego va adecuando sus funciones a los estímulos recibidos. A mí se me antoja que la poesía- quizá porque expresa mejor que las demás artes las circunstancias del espíritu humano- nació un tanto madura y. desde siem- No te escondas. Qué pronto te escondiste. ¿Juegas al escondite? Oh juego trágico. Naturaleza y Arte. La lección de insistencia, No me desgarres más. tú, mi obediente, de reiterado impulso, de eternas tentativas. mi Porque el mar sólo es eso. Voluntad de presencia voluntaria, tú, mi incertidumbre. y un ensayo paciente de estrofas sucesivas. ¿Y no sería más horrible la certidumbre? No, no estés cierto nunca, La luna y las estrellas, el mar, el mirlo y la que es soberbia estar cierto. golondrina, las mariposas y las flores, el jardín, el huerto y el bosque, son motivos para Y, algunas veces, bellamente entremezclala meditación del poeta. Lo que pasa- explidos: Porque los meses se mueren y las esca él mismo en el prólogo a su Poesía amotrellas también, que si un día- ay es el sirosa -es que seguimos sintiendo como hijos glo de las flores, una noche es la edad de y nietos de románticos y hasta el más aburlas estrellas. Y éstas no son, nunca han ¡guesado de nuestros artistas hará lo posible sido, las que lucían anoche, las que lucirán por presentarse como peligrosísimo rebelde... mañana. Los reclamos estéticos de Gerardo Diego Mi pobre luna, ¿fuiste tú algún día- nos lo han enseñado los críticos, con profusión y acierto- recorrieron todos los caminos planeta azul, viril sol amarillo? creadores de su presente sin desdeñar el pa ¿Qué siente la materia ai desgarrarse? sado. Y en todos, la sensibilidad y la imagen ¿Cómo se llora, seca ya y sin lágrimas, de la naturaleza y sus virtudes: Tobías tenía cómo se enfría la orfandad satélite? un padre, un padre que estaba ciego... Tobías tenía un ángel, lo tenía sin saberlo... Tobías tenía un perro. es un fragmento de los Poemas mayores en el que se trasluce la inquietud cosmológica ¿Habrá también perros ángeles, del poeta. Parecida turbación se encuentra en dobles del can en sus cielos, El Reto so pretexto de mensaje amoroso: cielos para la inocencia, la fidelidad y el sueño? Y sin saberlo yo. ¿Sabe la luna si hay otra luna y otro cielo acaso? as que Tobías tenía -todo su tesoro- un ¿Sabe el cielo que es cíelo? ¿Sabe alguna perro. Y sin que él se lo ordenara, ...sin ladridos ni rezongos ...se fue detrás de Toentre tantas su gloria o su fracaso? bías. no de caza ni paseo sino a un viaje largo largo como el hocico del viento. GerarTambién para Gerardo Diego estaba plenado Diego se fue a su viaje largo- vestirse de mente viva la naturaleza y exalta su imaginagloria ya no es de este mundo- oyendo canción por los paseos melancólicos, alamillos tar a un mirlo desde tantos árboles como él de su barrio, lanzas, filos, guardia firme, insintió; desde aquel, sobre todo, al que rogó: fatigable de cipreses sin sueño ni relevo, Sálvame, tú. ciprés, cuando me aleje. cuando trepa por el Sacromonte o cuando se empapa de Castilla porque a besarte venía Ángel MARTIN- MUNICIO tu invisible mejilla planetaria, al contemplar: Je la Real Academia Española