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MADRID, MARTES 1 DE SERTIEMBRE DE 1987 Beiísario Betancur CUALQUIER NEGOCIACIÓN FAVORECE A ETA La experiencia ha demostrado que cualquier tipo de negociación o gesto de buena voluntad por parte del Gobierno hacia la banda terrorista de ultraizquierda ETA se convierte, indefectiblemente, en un síntoma de debilidad a los ojos de los terroristas. Los etarras liberados en la amnistía de 1976 han reemprendido en su mayoría, tras un breve paréntesis, sus actos criminales. Las treguas siempre han sido utilizadas por ETA para reorganizar sus fuerzas y atacar con renovado vigor. Según los expertos en la lucha antiterrorista, el objetivo final de ETA no es ni siquiera la independencia de Vasconia, sino la instalación en el País Vasco de una República Socialista Soviética. Si las Vascongadas llegaran (en una hipótesis inviabíe) a la independencia gobernada por el PNV, ETA proseguiría su acción terrorista, en tal caso contra los peneuvistas, hasta cumplir sus objetivos soviéticos. Y la continuaría después en Navarra. No hay, pues, negociación posible con los terroristas. El Gobierno, si no quiere favorecer a ETA, no debe hacer otra cosa que exigir a los etarras que depongan las armas sin condiciones. Y como esta es una hipótesis no realista, el Gobierno debe continuar luchando contra ETA como hace contra la delincuencia, con todos los recursos del Estado de Derecho y sin ponerse nervioso. Viene a nuestra portada la inolvidable y trágica imagen de una tanqueta del Ejército colombiano entrando en el Palacio de Justicia de Bogotá, ocupado por miembros del M 19 en noviembre de 1985. El presidente de Colombia, Belisario Betancur, se había previamente sentado a negociar con los terroristas, que durante la tregua se reorganizaron y asestaron un golpe que pudo haber sido mortal para la democracia de aquella nación iberoamericana. (Editorial e información en páginas interiores)