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GENTE do. Maradona continúa en Nápoles, el loco Gatti va a cumplir veintiséis años como arquero de Boca y el ingeniero Bochini se consagrará una vez más, héroe de la Liga. Tan solo un detalle permitirá adivinar que se juega un nuevo campeonato. El gran comunicador como lo llama Valdano, o el gran versero como lo bautizó la infamia, ya no estará entre su gente. Se mudó, como se sabe, de estas pampas yermas a las mucho más jugosas de la ribera del Manzanares, donde don Gil de las calzas verdes (color del papel moneda con la efigie de Washington) le ha asegurado un retiro algo más que digno. La afición criolla se ha quedado, así, compuesta y sin oráculo. No se improvisa fácilmente un entrenador que diga sin pestañear que Boca es un hecho cultural que no soy un obsecuente del poder o que vengo a cumplir un proyecto vital El flaco Menotti se ha llevado con él la llama sagrada de su fútbol de izquierdas (virtuoso, ofensivo, arriesgado, espectacular) con el que ganó un Mundial para la dictadura, y ha dejado en estos pagos al narigón Bilardo, funcionario de la pizarra, cuyos únicos merecimientos son su amistad con el presidente Alfonsín y su triunfo en un Mundial mediocre con un equipo de medianías (Dios salve a Diego, of course El panorama pinta más triste que un tango de Manzi dicen los relatores deportivos. Para colmo de males, hasta se lesionó el uruguayo Alzamendi, y los italianos, siempre al acecho, han comprado a Cainiggia, el último crack surgido en la Patagonia, el nuevo pelusa de la región. Tan solo queda el aliciente de esperar a ver si Rácing- e l Alcoyano porteño- consigue finalmente su minuto de gloria después de treinta años de fatigas. Su hinchada, la más fiel del país, allí estará, como siempre, domingo tras domingo aguardando el milagro. Firme como pata de catre que diría el gauchito. José Alejandro VARA El éxito justifica la acción es la leyenda del escudo de armas del condotiero más bragado del fútbol español Terry, el condotiero í D ECUERDAN la cara de CéO I I sar Menotti cuando llegó ai Barsa de Schuster y Maradona? Parecía un gato en una pescadería. Al cabo, sobre la afición catalana, Menotti Gattamelata no ejercería la fascinación del fútbol, sino la de la facundia, y los fatuos cronistas deportivos buscaron con ahínco la sortija que una tradición del Islam atribuye al rey Salomón, que le permitía entender la lengua de los pájaros y cuando Maradona voló hacia Ñapóles soñando acaso con ei reposo y los ingresos turísticos que Rintintín había encontrado en Asniéres, Menotti puso fin a su estadía en la Gran Compañía Catalana. Con él, como con Roger de Flor, desaparecía el último cesar y el prototipo de los condotieros románticos. El gran Barsa de Núñez sólo admite parangón con la opulenta república de Florencia, y sus ostentosos consejeros, amigos del banquete y de la pompa, en Terry Venables, ese caballero sin fortuna que nada había conseguido salvo sus espuelas, hallaron a su sir John Hawkwood, el rey de los condotieros. Como Hawkwood, Venables, resuelto a crear una fuerza incontrastable, revolucionó las anquilosadas tácticas imperantes. De entrada, desmontó a sus hombres, acostumbrados hasta entonces a pasearse por los campos a caballo, obligándolos a pelear a pie, con lo cual alcanzó una movilidad conjunta desconocida en nuestro fútbol. Echó el peso de los combates sobre una formación comprimida y compacta en el centro, e introdujo en libre maniobra por los flancos el mortífero arco largo inglés- e l arma de Robin Hood- personificado por Archibald, dotado de un instinto endiablado para anticiparse a la flecha que empulgaba Schuster. Así ganó una Liga y revolucionó el viejo oficio del fútbol español, granjeándose el merecido título de miles anglicus. Pero Venables, cuando su patrón trató de inmiscuirse en sus asuntos, no supo defender su condición de condotiero con la claridad con que Hawkwood supo enfrentarse a Andrea Vittori: Vaya usted a tejer sus telas, y déjeme a mí la tarea de mandar las tropas. Por aquel malentendido, los males de Venables no tendrían término, por aquel mal entendido. viéndose en el penoso trance de soportar los absurdos exhortos radiofónicos del beato García con el mismo espíritu de resignación con que Hawkwood hubo de recibir los exhortos epistolares de Santa Catalina de Siena para que fuera un caballero viril y verdadero, en lugar de ser el servidor y soldado del diablo En el caso de Schuster, el terrible inglés desoyó el viejo proverbio de los profesionales de la condotta: No golpees nunca a tus sirvientes o compañeros de armas; pero si te dejas llevar por la ira, deshazte de él, y no montes jamás un caballo duro de boca. Este año, en cambio, parece haber hecho suyo el sabio consejo de Galiotto Malatesta relativo a las divergencias entre efectivos de las tropas y el número de víctimas: Tomad la mitad entre el máximo dado por los que exageran y el mínimo dado por los detractores, y deducidle un tercio. Al fin y al cabo, Terry Venables sabe que es el más grande de cuantos condotieros, halcones de blasón sin brillo, hollan el fútbol nacional, y que si vuelve a conquistar la Liga, Modest Cuixart- u n gol del Barsa es todo un mundo- lo inmortalizará en un fresco del Camp Nou imitando al que de sir John Hawkwood pintó Paolo Uccello en la catedral de Florencia. Ingleses, galeses, escoceses, holandeses, argentinos, chilenos y uruguayos protagonizarán esta Liga con el mismo espíritu condotiero que impulsaba a alemanes, provenzales, suizos, bretones, gascones y boirgoñones en la Italia renacentista. Sólo ellos darán sentido a esos domingos por la tarde que, según ha escrito el genial paisano de Teófilo Cubillas, nos permiten sacar al aire libre, por un rato, al antropoide en taparrabos, ávido de placer y cataclismo, que, pese a tantos miles de años de esfuerzos por aniquilar, sigue habitándonos. Ignacio RUIZ QUINTANO ABC Equipo pyo Buyo; Casuco, Liceranzu, Sanchis, Julio Alberto; Míchel, Futre, Señor, López Ufarte; Valdano y Narciso. Entrenador: Leo Beenhakker. Equipo posmoderno Zubizarreta; Cristóbal, Serna, Salguero, Diego; Schuster, Alemao, Reyes, Martín Vázquez; Gabino y Mágico González. Entrenador Luis César Menotti. SÁBADO 29- 8- 87 83