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62 A B C ESPECTÁCULOS El halcón Husíon, presa de la muerte SÁBADO 29- 8- 87 En el universo del cine, como en cualquiera de los otros mundos de este mundo, hay personajes irrepetibles que nunca deberían morir. Personajes absolutamente necesarios, cimientos sustanciales de ese firmamento de luces y sombras, de fantasías y realidades con que los hombres soñamos reconocernos. Hombres singulares que son, en sí mismos y en su obra, una leyenda viva. John Husíon pertenece a esa clasificación incalificable. Hijo de actor, guionista, realizador e intérprete. Boxeador, caballista, militar de fortuna. Con una cuarentena de títulos, en su mayoría recordables; con alguno que constituye material esencial de ia bóveda cinematográfica mundial. Un hombre de cine que ha cultivado el sentido de la aventura, del ir más allá, en su vida y en su obra, mezclando ambas en un combinado de sabor único. John Huston. Acababa de cumplir ochenta y un años, su gastado organismo, su enfisema antiguo, sus afecciones renales, cardiacas, hepáticas, han decidido acabar su biografía. La aventura ha terminado para él. Ya no habrá más películas firmadas por John Huston. Ya es uno de los inmortales que habitan ese paraíso una y mil veces revisitado del celuloide y del vídeo. Hemos perdido al más arriesgado de los exploradores, el más divertido también, al que era capaz de darnos mayores emociones y mayores sorpresas. Mi vida- -escribió en su autobiografía, publicada en 1980- está hecha de azares, de intermedios, de episodios disparatados. Cinco esposas. Más romances, a menudo más ricos en recuerdos que los matrimonios. La caza. El juego, las apuestas. Los caballos de carreras. La pintura, el boxeo, las colecciones de arte. La escritura, la realización, la interpretación en más de sesenta películas. No encuentro en mi obra ninguna continuidad. Lo que sí destaca, al contrario, es cómo se diferencian unas películas de las otras. Tampoco hubo ninguna lógica en mis bodas. Ninguna de mis esposas se parecía a la otra y menos aún a mi madre. Las ha habido para todos los gustos: una estudiante, ujia mujer de mundo, una vedette de cine, una bailarina y un cocodrilo El viaje de John Huston comenzó en Neva da (Missouri) el 5 de agosto de 1906. Seis años después, sus padres- Walter Huston, el actor, y Rhea Gore, periodista- se divorciaron, y John vivió el resto de su infancia y prácticamente toda la adolescencia con su madre. Víctima de una afección congénita de riñon, John fue enviado a un clima más cálido, y así vivió durante años en California, graduándose en la Lincoln High School. Todo parecía interesarle, sin ningún orden específi. co, sin ninguna prioridad esencial, al joven Huston. Las mujeres, los caballos, el boxeó, la pintura, la literatura. Imaginativo, dotado de una fuerte personalidad, de una testarudez sólo comparable a su capacidad de admiración por las obras y los autores que creía importantes, John Huston desempeñó una multitud de oficios antes de dedicarse a escribir. Su entrada en el mundo del cine se produjo a través de su pluma. Su experiencia, mínima en aquel entonces, como actor, sus tomas de contacto con algunos aspectos de la producción, corrientemente gracias a recomendaciones de su padre, se situaron inmediatamente en un segundo plano. El joven Huston tenía un don: sabía El último aventurero versión de La Biblia donde compuso- además de realizarla- un singular y creíble Noé, amigo de los animales, y La noche de la iguana donde Richard Burton, acaso en el mejor trabajo de su carrera, encarnaba a un extraño y atormentado sacerdote, y Sangre sabia según el relato y la obsesión místico- sexual de Flannery O Connor. Pero Huston, además, ha investigado en el color, alumbrando películas como Moulin Rouge contando mejor que nadie la atmósfera y el universo del perdedor- Fat City del desarraigado- Vidas rebeldes exaltando en la derrota el deporte, fuese el boxeo- -la citada. Fat City sin duda una de sus mejores películas- o el fútbol- recuérdese la floja Evasión o victoria la historia de su país- en la estupenda El juez de la horca uno de los westems más singulares de la historia del cine, y sin duda el mejor trabajo de Paul Newman- los recovecos de la mente y los caminos de la locura- l a apreciable Freud con Motgomery Clift, y la deleznable Fobia con el torpe Paul Michael Glasersin olvidar la comedia musical, con la simplemente pasable Annie Inencasillable. Realizador dotado para la acción, artesano singular, que hizo del cine su aventura y de su vida una pelícuia sembrada de matrimonios, hijos, divorcios, deudas, peleas, apuestas, borracheras, puros habanos y carreras de caballos. John Huston. Un hombre nacido para el cine; último representante de esa raza maravillosa de cineastas que conformaron, con él, Hawks, Ford, Wellman, Walsh, directamente emparentado, por talante y concepción de la vida con Orson Welles, actor en sesenta películas, escritor, pintor y hombre de teatro, para mejor ser realizador. Capaz de embromar al espectador- Beat the Devil o El último de la lista sin perderle nunca el respeto. Un profesional de la aventura cinematográfica que, preguntándose, hace ahora siete años, sobre lo que haría o dejaría de hacer si pudiese recomenzar su vjda, escribió: Dedicaría más tiempo a mis hijos, no gastaría mi dinero antes de haberlo ganado, bebería vino mejor que licores, no fumaría cuando tuviese una neumonía, y no me casaría una quinta vez. Si las primeras habían sido, por orden cronológico, Dorothy Jeanne Harvey (1926- 33) Leslie Black (1937- 44) Evelyn Keyes (1946- 50) Ricki Soma (1950- 69) la última le correspondió ser a Celeste Shane (1972- 77) Antes de obtener un carísimo divorcio de ella, en 1975, John Huston encontró su paraíso, en la Baja California mexicana, en una finca denominada Las Caletas donde dejó pasar sus últimos años, entre rodaje y rodaje. Era su tercera casa, después de las que tuvo en San Fernando Valley, en California, y en Saint Clerans, en el condado irlandés de Galway. Huston vivía en su California azteca, al lado del mar, con su hija Allegra, su fiel secretaria Gladys Hill, su ama de llaves, una mexicana de veinte años llamada Maricela, y con todo un zoo de pelaje y plumas bien diferentes, porque el otro amor de Huston, además de las mujeres, los niños y las películas, lo constituyeron los animales. Hoy, Noé- Huston ha pasado al otro lado del espejo. Dentro de nada alguien rodará una película sobre su vida entre nosotros. Pedro CRESPO contar las cosas directamente, por el camino más gráfico y más corto. Así, arregló algunos guiones para películas de William Wyler- A House Divided Jezabel de Dieterle- Juárez La historia del Dr. Ehrlich de Walsh- High Sierra -o Hawks- El sargento York y en diez años se transformó en un especialista con experiencia internacional- estudios en París, estancia en Londres para producir películas, producción de obras teatrales en Nueva York- apto para escribir y dirigir su primera película El halcón maltes en 1941. La tercera versión que se hacía de la novela de Hammett resultó ser la definitiva. Huston era ya un realizador con el éxito suficiente para no ser, fundamentalmente, otra cosa en su vida. A El halcón maltes siguió In this our life con un reparto de estrellas encabezadas por Bette Davis. Luego vino la guerra y Huston se enroló en la Army Pictorial Service, llegando a alcanzar diversas recompensas y el grado de mayor. Informe desde las Aleutianas La batalla de San Pietro y, sobre todo, Leí There be Light un documental sobre el tratamiento de los veteranos de guerra con trastornos mentales, han quedado como ejemplo de cine directamente militante, como reportajes de impacto. Huston se convirtió en una figura nacional, seguidamente con El tesoro de Sierra Madre (1948) con la que obtuvo Osear al mejor director y al mejor guión adaptado, y lo que para él fue aún más importante, con la que el actor Walter Huston, su padre, consiguió también la preciada estatuilla al mejor actor secundario Huston ha hecho películas siguiendo su vena de amor a la Literatura- El halcón maltes El tesoro de Sierra Madre Moby Dick La roja enseña del valor El hombre que quiso ser rey Reflejos en un ojo dorado Las raíces del cielo Sangre sabia Bajo el volcán -yendo de Dashiell Hammett a Malcolm Lowry, pasando por P. T. Traven, Hermán Melville, Stephen Crane, Rúdyar Kipling, Romain Gary, Flannery O Connor, Carson McCullers... La Religión- preocupación que Huston explicaba remontándose a su origen irlandés- también ocupa un lugar en la filmografía hustoniana. Son su