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SÁBADO 29- 8- 87- ESPECTACULOS -ABC, El halcón Huston, presa de la muerte El prestigioso cineasta falleció, mientras dormía, a los ochenta y un años de edad Actor, guionista y director de cine, hijo de una actor y una escritora, John Huston paseó su infancia de hotel en hotel y de escuela en escuela. Soldado de la caballería mexicana, boxeador, periodista, escritor dramático jamás estrenado, pintor, cazador y pescador, encontró en el Hollywood de 1931 su definitiva orienta Muríeron con las botas puestas no fue una de sus películas, pero ha sido la última escena de su vida. En la mañana de ayer se despidió una de las reliquias de Hollywood, John Huston murió, mientras dormía, en una casa que había alquilado en la localidad de Middletown, donde estaba trabajando como productor ejecutivo de la película Mr. North dirigida por su hijo Danny y protagonizada por su hija Angélica. El prestigioso director y actor de cine fue ingresado en un hospital durante tres semanas en junio pasado, debido á que se sintió indispuesto cuando se dirigía á Newport (Rhode Island) para iniciar su trabajo en el filme. Su enfisema pulmonar se había agravado. Esta enfermedad le obligó a renunciar al papel principal que iba a protagonizar en Mr. North Robert Mitchum fue llamado de urgencia para reemplazarle. Su enfisema le llevó en los últimos años a vivir ligeramente esclavo de los tubos que le ataban a un tanque de oxígeno. Su incorregible optimismo le movió el verano pasado a terminar su última película, aunque fuera desde una silla de ruedas: Los muertos basada en una novela Un enfisema pulmonar le había apartado del rodaje de Mr. North dirigida por su hijo Nueva York. Francisco de Andrés ción al cine. Guionista de Wiiliam Wyler, Raoul Watsh y Howard Hawks. Dashiel Hammet le conquistó con su halcón maltes y la gloria del cine le atrapó entre sus redes. Sólo un enfisema pulmonar logró arrancar de la cámara al legendario director de más de cuarenta películas y al oculto protagonista de otras treinta. en documentales y anuncios, escribía guiones o ejercía de actor: su más conocido papel, ei corrupto padre de Faye Dunaway en Chinatown Su lema: La mayor cruzada es no aburrirse de uno mismo. La acción y el mayor uso posible del instante presente fueron su salvación personal dijo de él un amigo y escritor, James Agee. Con la m a d u r e z su círculo de amigos íntimos descriorió una nueva faceta más serena y reflexiva del Huston indomable. No me gusta estar atado, pero nunca he descubierto una respuesta a la pregunta sobre el sentido de la libertad dijo recientemente en una entrevista. No tengo hambre ni sed, no me falta el afecto, pero me encuentro tan solo al cabo de una pieza de plástico señaló refiriéndose a la bomba de oxigeno a la que se encontraba atado. de James Joyce. Su débil estado de salud movió a los productores a exigirle tener un director de repuesto Su aspecto fornido no delató nunca al niño enfermizo que a Tos doce años fue internado por problemas del corazón y los riñones. Aun así, esa vez se escapó para nadar de noche entre las cataratas y experimentar una d versión que alejaba cualquier miedo. El riesgo y el negocio estaba en su sangre, y por eso repetía, lentamente, la advertencia de su padre: No trabajes en algo simplemente por dinero. Escoge tu profesión como escogerías a tu mujer: por amor y por dinero. Cuando no estaba tras una cámara, Huston ejercía de narrador Desde El halcón maltes a El honor de los Prizzi han pasado cuarenta y cuatro años de simples películas de acción transformadas en obras de arte gracias a la ingeniosa magia de un hombre alto, con barba, capaz de conquistar a hombres y mujeres con su penetrante talento, su humor retorcido y su aventurada personalidad. ACTOR Y CINEASTA Me avisan que acaba de morir John Huston; tenía ochenta y un años, y ha llenado cuarenta y cinco de cine, desde Maltese Falcon Era una de las figuras más fuertes, vigorosas, espontáneas de la historia de ese arte. Hubiera tenido la tentación de la genialidad pero para eso le faltaba pedantería y le sobraba humor. Genial se resulta, algunas veces- pocas- pero a condición de no buscarlo. Lo que sí tenía Huston es una actitud inventiva, creadora; con su gesto a veces malhumorado, se ve que gozaba con su trabajo, se divertía con lo que iba imaginando y realizando. A veces se equivocaba en la selección de las actrices- e l citado El halcón maltes El último de la lista pero otras acertaba plenamente: Katharine Hepburn en La Reina de África o Marilyn Monroe en Los inadaptados Vidas rebeldes Se han quedado en la memoria para siempre películas como El tesoro de Sierra Madre o- ¡a tanta distancia! Moulin Rouge Pero no debe olvidarse al John Huston actor. Verlo a él en la pantalla descubría mejor que nada quién era, y se entienden mejor las películas que dirigió si se las mira al trasluz de su figura y sus gestos. Lo recuerdo en El Cardenal de Prerriinger, representando a uno de ellos, Glennon, gruñón, adusto, entero; y, sobre todo, en La Biblia como un Noé estupendo, lleno de vida, experiencia y humor, con unos ojos que son lo menos intelectuales del mundo, pero inteligentes, resultado de la experiencia de la vida acumulada con los años, sin duda la gran potencia de hominización en aquellos lejanos tiempos. Esta es la impresión que me producía siempre John Huston: la de un hombre capaz de mirar y mirar interminablemente, de ir acumulando realidad, de manera que el resultado fuera inteligencia, que es sobre todo la capacidad de entender lo que se ve. Podríamos decir que Huston se pasó la vida mirando para poder seguir haciéndolo hasta el final. Y el cine, ¿consiste acaso en otra cosa? Julián MARÍAS de la Real Academia Española