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52 A B C ESPAÑA EN VACACIONES La sierra de Madrid SÁBADO 293- 87 Noches en la ciudad Esas noches tranquilas Madrid. Rosaura Diez Fuertes Relax relax pide tu cuerpo. Pretendes descansar tras una apretada jornada laboral, te. apetece una noche de lo más tranquilita. Te das una vuelta por Vips con ¡dea de comprar algo de cena, coger una película y ojear algunas revistas. Pero, de pronto, todos tus planes se trastocan. Al entrar, de sopetón, aquel amigo ai que perdiste la pista hace más de cuatro años. Con la disculpa de recordar viejos tiempos, él- tan desesperadamente colgado como t ú- te propone plan, y aunque no saRamoncin bes si es del todo apetecible, no te lo piensas, no hay tiempo para dudas, no te aterra haber perdido la confianza, prefieres no pensar en las pintas que llevas, te apetece ir en busca del tiempo perdido y aceptas sin recelo. La invitación aquel día fue de primera: mariscada en El Cantábrico Aunque agosto no tiene r la sugerencia era de lo más apetitosa. El encuentro había merecido la pena. Allí estaba Ramoncin poniéndose morado de ostras, langosta y langostinos- probablemente alguien le acababa de comentar el poder afrodisíaco que poseen estos manjares- en compañía de una oxigenada muy explosiva. No se trataba de Nuria Hosta, la rubia del bar compañera de reparto del archimacarra del pollo frito; era otra rubia en otro bar. Queríamos evitar el clásico tour por la noche madrileña, que más que un pedaleo suele ser un bochornoso paseo por la insoportablemente famosa Costa Castellana Mucha gente aglomerada, pero pocas caras conocidas. Invasión de esos esculturales extranjeros, tan noctámbulos como el que más, que entre desfile y desfile se lanzan a las calles confundiéndolas con alguna de sus codiciadas pasarelas. Una breve paradita en La Sirena donde vimos, como siempre, al patilargo Fernando Martín. Deprisa y corriendo nos encaminamos al aeropuerto en busca de un amigo que nos puso los dientes largos mientras nos relataba detenidamente sus apoteósicas aventuras veraniegas en algún lugar del litoral. En estos días el aeropuerto es un centro de reunión de 16 más variado. Marta Barroso venía de Marbella, Gádor Carvajal recogía su equipaje y Carmen de Posadas entregaba su tarjeta de embarque. Cansados del mundanal ruido y de tanto encontronazo improvisado, optamos por un lugar fresco y agradable- -a ser posible con aire acondicionado, maravilloso invento que permite olvidar los muchos grados que marcan los odiosos termómetros- pensando que mañana será otro día y tendremos la oportunidad de saborear esa añorada noche tranquila, que comenzará en Vips comprando algo de cena, cogiendo una película y ojeando revistas... Moralzarzal, un ligar tranquilo y sano al que llegan 15.000 veraneantes Moralzarzal. Isabel Montejano En quince mil residentes de temporada se pone este pueblo, familiarmente conocido por los serranos de la zona como El Moral, en los meses de verano. Y es que no es para menos, porque, ¿dónde encontrar un lugar tranquilo, cordial, simpatiquísimo y f resquito como éste, en el que se echan fuera los calores y calorinas de don Julio y don Agosto? Por otra parte, el exitazo de la fiesta popular deportiva organizada por vez primera ha sido espectacular. Nos reunimos en el Cenador de Salvador, donde éste nos atiende con todo detalle, el alcalde, Narciso López González; el concejal de Deportes y Educación, Ángel Segovia Mazarías, conocido por Gell ahora y de antiguo por Botinas el que fue alcalde de Alpedrete, que algo tendré yo que decir de este pueblo amigo Félix Díaz Sangregorio y otros dos moralzarzaleños de vocación, que prefieren permanecer en el anonimato por si luego nos cobra Hacienda por eso de salir en los papeles Bueno, pues anónimos para siempre. El caso es hablar de. El Moral, que tiene de todo para pasarlo bien, hasta con dos dehesas, la de arriba o La Vieja, donde está enclavado el Polideportivo Municipal, y la de abajo, o La Nueva, que se dedica a pastos para la ganadería del lugar. La gente empezó a interesarse por este pueblo para pasar sus vacaciones allá por los años cincuenta. Antes ya venían algunas familias que deseaban encontrar tranquilidad y buenos alimentos. Afirma Geli que io más importante era la buena acogida, porque en cada casa del pueblo el visitante tenía la suya En la década de los sesenta fue el boom del veraneo. Alquilaban casas de piedra, de las antiguas, o las compartían con los propios vecinos. Venían exhaustos, pero se iban como robles. Todo por eso, por el buen trato, y porque en El Moral eran- y lo siguen siendo- buenos desde la leche a la carne, desde el pan a la miel. Les llamaban a los moralzarzaleños cebolleros ¡Toma! y nos lo siguen llamando afirma el alcalde, porque los cultivos de estas bulbáeeas eran frecuentes y tan fértiles que se salían por las carreteras. Hay que decir que lo de la cebolla cuenta mucho para la buena salud, que conste. Pues las de El Moral, exquisitas, de las de contigo pan y cebolla Como los tomates, las judías verdes, los pepinos, que sabían a gloria, y las patatas. Pues si hablamos de melones y sandías... ¡y de garbanzos! que los mejores cociditos madrileños se han hecho de siempre con los de aquí asegura Narciso López. Los labrantes de piedra de este pueblo tuvieron fama de siempre, y así lo afirma Félix Díaz Sangregorio, ex alcalde de Alpedrete, pueblo que precisamente en eso de la buena piedra no le va a la zaga a ninguno. Eran auténticos escultores y lo siguen siendo. En estos momentos están trabajando en las obras de la catedral de la Almudena, artistas como Alfonso Segovia, Mariano Arribas, Ángel Segovia, Agustín López El Lobo Emilio Hernández, Gonzalo Segovia, Mateo López y Tomás Martín. También hubo excelentes sacadores de piedra, de esos que saben dónde está la ley o ley del tronce por donde se desdobla mucho mejor al cortar. En aquellos tiempos había trescientos labrantes o más, que hacían auténticos trabajos escultóricos. El alcalde de Moralzarzal dice que es un oficio que se pierde y que habría que conservar como fuese La iglesia parroquial es un buen ejemplo de lo que cuentan. Los altares los hicieron los labrantes cebolleros en su tiempo libre y sin cobrar, allá por 1952. Como hicieron, entre éstos y los de Alpedrete, el Valle de los Caídos y tantos monumentos de la capital También hubo buenos talleres de bordados en El Moral, donde se trabajó hasta para ei Vaticano y se hacían virguerías Estas cosas y otras muy bonitas, que forman parte de la historia del pueblo, son recordadas con cariño por todos. Ángel Segovia está encantado con lo de la fiesta popular deportiva y el maratón de siete kilómetros, que también fue un éxito. Es el primer año, y estamos contentos al haber conseguido que unas mil personas, entre nativos y veraneantes, participasen y disfrutasen del polideportivo La colonia, que ha ido creciendo con los años, le da mucha vida al pueblo. Estimula e ilusiona para el invierno, época en que tampoco nos abandonan. Nosotros prestamos los servicios al límite de nuestras posibilidades y, aunque hay algunas deficiencias de infraestructura, sólo algunas, quede esto claro, por favor, estamos dispuestos a superarlas, poniendo en ello toda la ilusión afirma el alcalde. Con esta garantía los veraneantes pueden continuar llegando, tranquilos, a El Moral. COMPRO SOLAR 0 EDIFICIO PARA INDUSTRIA ARTES GRÁFICAS ZONA AVDA. AMÉRICA- ARTURO SORIA APDO. CORREOS 23.116 URBANIZACIÓN COSTA Cl SANTOMERA en Torrevieja, zona Acequión DÚPLEX Y BUNGALOWS DE I. 2 Y 3 DORMITORIOS Burgos. Til. 268621 Tonovieja. Tít. 96- 5 71 43 44 Oticina principal: c Emilio Castelar. S 3 nPedrod 9l Pinatar. Tlf. 96 a 18 21 58 Mañana: San Lorenzo de El Escorial