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SÁBADO 29- 8- 87 ABC m ABC 29 L grado de eficacia con que hoy se exige los impuestos, de un lado y los múltiples caminos que a los contribuyentes se ofrecen para alcanzar los fines por ellos deseados, de otro, están dando lugar a comportamientos de las empresas y de los particulares en que es difícil distinguir si se trata de una opción legítima para reducir el importe del impuesto o de una astuta solución o combinación con la misma finalidad. Quedan, desde luego, fuera de estas notas los casos en que el contribuyente no llega a realizar la actividad o la operación gravada para eludir la exacción del correspondiente impuesto. Tampoco se consideran los supuestos en que el contribuyente- sea persona jurídica o sea persona física- oculta en todo o en parte la actividad o la operación gravada incumpliendo abiertamente la ley tributaria. No nos vamos a ocupar, por tanto, ni de la elusión (también llamada evasión legal ni del fraude tributario, aunque ya se anticipe que este último es colindante del fraude a la ey tributaria y puede platear problemas de delimitación entre uno y otro. Tampoco nos será posible examinar los defectos de las leyes tributarias que en tantas ocasiones autorizan indeliberadamente que el contribuyente se acoja a la economía de opción o instrumente un fraude a la ley para reducir o evitar el pago del correspondiente impuesto. Pero sí es oportuno indicar que si el legislador tributario siempre se pronunciara en términos económicos al determinar los supuestos de gravamen por el impuesto de que se trate, y, asimismo, huyera de ambigüedades y de incoherencias internas, no podrían acudir los contribuyentes a alternativas, correctas o incorrectas, que dejan malparada la certeza del impuesto. Pero admitida la existencia de los defectos que quedan apuntados y que se suelen atribuir a los apresuramientos del legislador, cuando no son producto de las imprecisiones técnicas de los políticos, se intentará ofrecer a continuación al lector las grandes líneas diferenciadoras de la economía de opción así bautizada por don José Larraz, y del E EL IMPUESTO ANTE LA ECONOMÍA DE OPCIÓN Y EL FRAUDE A LA LEY délos de actuación, decisión o comportamiento que figuren en el ordenamiento jurídico vigente o haya consagrado la práctica mercantil en particular. Por César ALBIÑANA GARCÍA- QUINTANA Cuando se trata de fraude a la ley bien entendido que la eco- contratos atípicos e incluso innominados nomía de opción constituye un comporta- cabe preguntar si es preciso o no esperar a miento legal y el fraude a la ley bordea las que la práctica o los usos les extienda su fronteras del fraude a la Hacienda Pública partida de nacimiento. El leasing fue en su día un contrato atípico que años después (comportamiento ilícito) Nadie niega al contribuyenye el derecho a fue reconocido por el legislador tributario preacudir al tratamiento tributario que le sea más cisamente. Los actuales productos financiefavorable entre los previstos en las leyes, ros son otro ejemplo de negocios jurídicos que el tráfico mercantil crea y respalda, aunsiempre que: 1. No exista ocultación ni manique el legislador los ignore. Pues bien, en espulación en los hechos ni en los demás eletos supuestos debe entenderse que son formentos determinantes de la sujeción a grava- mas o modalidades contractuales aptas para men, y tanto en su concepto como en su obtener una economía de opción desde la cuantía. 2. No utilice un contrato u otro nego- exacción del impuesto, aunque la ley todavía cio jurídico que no sea el normalmente pre- no las haya tipificado. La jurisprudencia y el visto para alcanzar el fin económico deseado. uso mercantil crean innumerables contratos Este último requisito es el de más difícil ca- nuevos que están pendientes de recepción lificación, pero precisamente en él se encuen- por la ley mercantil. Nada se diga de los que tra ei criterio decisorio para distinguir la eco- la ley tributaria ya ha clasificado. nomía de opción respecto del fraude a la Ley n efecto, el más importante arsenal El fraude a la ley por el contrarío, hay de soluciones, instrumentos o combinaciones que situarle en la realización de actos, negopara conseguir un resultado económico por cios, operaciones u otras actuaciones que no vía o vías diferentes de las normales o co- son las normales o típicas para obtener o gerrientes, se encuentra en los contratos y en nerar el resultado económico deseado, pues los demás negocios jurídicos- privados que los lo consiguen oblicuamente. En el fraude a la particulares pueden estipular libremente en ley se arbitran soluciones o procedimientos, uso de su autonomía de voluntad y del princi- más o menos alambicados o artificiales, para pio espiritualista que informa el derecho es- obtener el mismo resultado económico con pañol, en especial desde el ordenamiento de menor coste impositivo o, incluso, sin coste Alcalá de Henares promulgado el año 1348. impositivo. Por otra parte, las propias leyes tributarias ofrecen expresamente alternativas u opQuedan apuntados los criterios más eleciones en favor de los contribuyentes. Pién- mentales y no se oculta que es ardua su aplisese en la compensación de disminuciones cación a muchos supuestos reales que se enpatrimoniales en el Impuesto sobre la Renta cuentran, en principio, a caballo de la ecode las Personas Físicas o del crédito contra nomía de opción y del fraude a la ley Por la Hacienda Pública derivado de una base ello es de desear que el legislador o, siquieimponible negativa por el Impuesto sobre ra, el Gobierno, amplíe o actualice las escaSociedades. Mas como antes indicaba, ade- sas normas existentes sobre esta materia más de las opciones a que se acaba de (real decreto de 29- 6- 1979) y, a ser posible, aludir, existen las que el contribuyente advier- sin descansar en el propósito ni en la irflente y aplica con la consiguiente ventaja cuanti- cionalidad. que son de tan difícil probanza tativa, pero- insisto- siempre que la vía ele- cuando se trata de actuaciones de naturaleza gida sea la adecuada, según los tipos o mo- tributaria. -Panoraxna internacional- Algunas consideraciones en torno a Kaiiíinan Cierto amigo y lector me pregunta cómo es que unas declaraciones extremadamente dólar- bajistas de Henry Kaufman merecieron tan sólo una mera referencia de pasada en el breve Noticiario internacional (que viene en distinta página de su sección económica) cuando en otros medios informativos ha merecido los honores de un titular a gran tamaño. Muy sencilla la respuesta: no dimos a la noticia mayor importancia porque, según dice nuestro refrán, no es hacedero repicar y al mismo tiempo estar en la procesión. Kaufman pretende conseguir ese imposible, pero el caso es que, mientras reducíase a enseñar economía en su cátedra de Stanford (California) es decir, cuando repicaba desde el campanario y a esto se limitaba, cualquiera de sus dictámenes financiero- monetarios era ca: paz de provocar un giro de ciento ochenta grados en la opinión de los mercados y Bolsas. Pero ahora, por su condición de máximo ejecutivo en una organización financiera privada de primera línea, ocupa un lugar de preferencia en la diaria procesión operativa monetario- económica, y ello hace que sus aseveraciones, perdida su impoluta independencia de antaño, pasen sin pena ni gloria, como una más de las muchas que se formulan en el sector profesional, unas veces desinteresadas y otras no tanto, con impacto apenas perceptible. En cuanto a lo que afirmaba Kaufman con respecto de un dólar yendo hacia las bajísimas cotas de 1,70 marcos y 130,00 yenes (equivalentes a 114 pesetas, aproximadamente) nos limitaremos a señalar que, de hacerse realidad su pronóstico, las consecuencias inflacionarias y de recesfón en la economía norteamericana son difíciles de imaginar y, por supuesto, las lógicas repercusiones más que desfavorables en todo el occidente. Doctores tiene la iglesia económica del mundo libre que, suponemos, procurarían evitarlo. Hay que señalar al respectó que con un dólar cuyos declives eran meras vacilaciones, al compararlos con el futuro de la divisa que nos pinta el ex profesor de Stanford, ayer, al fin, cristalizaba la intervención coordinada de los Bancos centrales, participando en ella Japón, Alemania federal, Suiza y Francia. Con ello, el dólar mostrábase algo mejor mantenido porque, con Kaufman y sin Kaufman, la opinión que predomina en los mercados monetarios es dólar- bajista. Jaime JEREZ