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ABC, pág. 26- TRIBUNA ABIERTA -SÁBADO 29- 8- 67 ACE años estaba de moda un eslogan publicitario que rezaba así: Practique la elegancia social del regalo Ahora se oye menos y no porque su e f i c a c i a haya disminuido, sino porque, es cosa demos- trada que los eslóganes envejecen rápidamente y de eso supongo que sabrán mucho los técnicos en publicidad, que para eso se dan tanta importancia. Un ingrediente fundamental de este tipo de máximas es su novedad, verdadera palanca riel asombro y la sorpresa. No sólo dejan de producir efecto cuando se oyen con exceso, sino que acaban produciendo lo contrario, con el consiguiente irónico rechazo: ¡Por favor, lo hemos oído tantas veces! A los eslóganes les pasa lo que a los espías, que se incapacitan cuando su identidad es archiconocida. Se neutralizan o se convierten en instrumentos negativos. A nadie se le ocurriría salir de nuevo con la elegancia social del regalo, ni con papá ven en tren ni con Iberia ya hubiera usted llegado ni con tantos otros que yan han perdido su fuerza como las gaseosas destapadas. Expuesta la fugacidad de las frases o eslóganes publicitarios, flores abrasadas por el viento del desierto, con menos vida que larvas de mariposa, volvamos ai regalo, cuyo ejercicio debe realizarse, para sentar plaza de persona distinguida (elegancia social) en cuantos aconteceres de la vida lo reclamen: día del padre o de la madre, día de San Valentín o del enamorado, etcétera. Porque sería raro establecer el día de la cuñada, aunque, quién sabe, todo puede andarse. Los regalos son infinitos, desde el ramo de flores, la esencia de un perfume, avalado por una prestigiosa casa de modas radicada en París; la cartera de cocodrilo legítimo (hay más cocodrilos ilegítimos que hijos fuera del matrimonio) la caja de puros Cohiba o los vinos espumosos que, no se sabe porqué, mejoran el paladar si vienen de unas bodegas administradas por una viuda o por sus herederos. Sabe usted, es de la viuda y con eso queda dicho todo. Pero entre tantas formas de regalo existe una de la que se habla poco y que es la más importante. La del hombre o la mujer que se regalan a sí mismos, que hacen el don precioso de su amistad. Muchos, sin embargo, prefieren recibir la caja de habanos o la botella de la viuda en lugar de un regalo espiritual más difícil de entender. Existe un dicho popular muy acertado: El que regala bien vende si el que recibe lo entiende El acto de regalar supone una acción compartida donde concurren dos sujetos: el que regala y el que recibe y ambos deben estar sintonizados. A nadie se le ocurriría regalar a una señora distinguida, que se acaba de conocer, una insignificante prenda de ropa interior o una joya de alto precio portadora de una intención malsana o prematura. Los márgenes del regalo dependen de la condición social y de la calidad humana de las personas. Ahora, me dicen que es tal la obsesión erótica de los jóvenes que no dudan en regalarse prendas de ropa interior. Si uno debe saber lo que regala, el que recibe debe saber lo que acepta. Una mala inteligencia puede producir una ruptura. El H AURORA LEZCANO 0 EL REGALO DE LA AMISTAD más vaga y se cifra en que personas así tienen que irradiar simpatía y alegría en todo, en el trato, en el gesto, en la mirada, en la voz, en la sonrisa, y entrePor Fernando CHUECA GOITIA gar todo ello sin discriminaciones, lo mismo al alto que al bajo, al caso, por ejemplo, de los regalos devueltos, poderoso o al humilde, al señor o al menescuando éstos denuncian un torpe soborno. También el acto de regalar la propia perso- tral. na exige particular preparación por ambas. Pues la verdad es que Aurora, Dionisio o partes. No todos tienen condiciones para que Pepín cumplieron siempre los requisitos su amistad sea interesante, ni todos, aunque apuntados. Con ellos he convivido, he viajalo sea, para estimarla. do, he superado todas las pruebas de amisEn mi vida he conocido a muchas personas tad. Aurora, la pintora, la escritora, la amiga capaces de entregar el regalo de sU amistad, sin tacha, la figura social de un Madrid que regalo valorado con una alta cotización por se va pero queda, porque nada de lo que fue los que pudimos disfrutar de él. Pero, desta- deja de ser del todo, nos acaba de abandocaría a tres personas que en eso fueron nar; Dionisio nos dejó hace doce años, llemaestros insuperables: a Dionisio Ridruejo, a vándose consigo lo poco de poesía que le Aurora Lezcano y a José Bello, más conocido quedaba a la política, y Pepín es el que nos por Pepín. queda, en plenitud lozana, donde no cuentan los años. ¿Qué tuvieron estas personas para que de Estuve muchas veces en casa de Aurora, tal modo destacaran? Tuvieron lo que yo considero que debe caracterizar a estas perso- en el último salón literario de Madrid, en su palacio de la calle del Sacramento, que ella nas. En primer lugar ser gentes perfectamenluchó tanto por conservar para que no cayera te naturales y sencillas. El vanidoso, el enfático, el e n g o l a d o y s u f i c i e n t e están en manos de especuladores. Su sensibilidad descartados. Deben ser personas que hablen de artista y su fundamental madrileñismo no hubieran resistido ver derrumbarse a golpes lo menos posible de sí mismos y de sus problemas, y si se dedican a exponernos las in- de piqueta, entre polvo y escombros, este palacio que reunió en sus salones a muchas fijusticias con ellos cometidas, peor. que peor. guras ilustres de la intelectualidad de la posEsto crea un clima difícil para el interlocutor y la exigencia, incómoda, de un apoyo incondi- guerra. Por ventura se ha salvado y ahora no cional a su caso. Todos recordamos cómo, queda más, para coronar esta victoria urbanística, que pedir al Ayuntamiento que descuinevitablemente después de la guerra, nos daba miedo encontrar a un conocido y, a ve- bra en esta fachada una lápida bien expresices, nos atrevíamos a decirle: Por favor, no va de la historia y azares de esta casa y de quien la animó, con su presencia y con la de me cuente usted su caso sus fieles amigos. El alcalde, Juan Barranco, Por supuesto deben saber dosificar perfeces sensible a estas cosas. tamente lo que en una conversación general Dé viaje feliz, esta es la palabra, puede adle corresponde a cada uno y es más inteligente suscitar que hablen los demás que pro- jetivarse el que hice con Aurora a Segovia. Mi flaca memoria me impide recordar cuál fue ducirse uno mismo torrencialmente. Muy mala el motivo. Pero eso es ¡o de menos. Pienso cosa el que una persona, consciente de su que sería un motivo plausible. Los viajeros rango, condición social, fortuna, títulos y caréramos tres: don Juan de Contreras, doña gos que ostente, o incluso consciente de su Aurora Lezcano y este modesto servidor. Dos inteligencia, monopolice o desproporcione aristócratas, con título de marqués: de Lomucho a su favor su participación verbal en zoya y de O Reilly, respectivamente, y otro una reunión amable, porque pronto, dejará de sin más título que el de arquitecto. ser amable. ¡Cómo no! comimos en Casa Cándido, Pero esta persona tampoco puede ser un que nos recibió cargado de medallas sobre tonto silencioso, porque nos equivocaríamos su delantal blanco. Parecía un alto grado de de medio a medio. Debe ser aguda, ingeniola masonería; de la masonería de la buena sa, no está mal que sea un poco mordaz, obmesa. La marquesa de O Reilly no era indifeservador de la vida, con recuerdos, anécdorente a los placeres culinarios y todavía retas y sucesos extraordinarios que contar. Mucuerdo cómo se le iluminó el rostro al ver chos amigos, a lo largo del tiempo, han aparecer el corruscante cochinillo en su escudebido enriquecer su capital humano para podilla de barro. derlo entregar a otros sin réditos. La conversación fue más gustosa que las PoT último, para no hacer interminable la viandas. El marqués hidráulico, como llama, relación de prendas que deben adornar a las cariñosamente, Ramón Amezúa, estaba conpersonas especialmente dotadas para la tentísimo y le parecía de perlas todo lo que le amistad, señalaremos otras dos. Primero, que decíamos. Muy interesante, muy interesansean perfectos compañeros de viaje. Se ha te... no cesaba de repetir. También Lozoya dicho que cuando dos o más amigos han re- pertenece al linaje de los que siempre hiciesistido y superado la prueba de un viaje en ron regalo de sí mismos. Can su lengua de común su amistad está asegurada. La otra es trapo y su hablar deshilvanado era una enciclopedia viviente, que, a sus muchos saberes, sólo ganaba su mucha bondad. Figúrense ustedes lo que sería aquella comida en ¿NMTESÍIA CLASES BXRTlCL LARES? Casa Cándido que terminó con un candido La Sección de Anuncios arroz con leche. Son recuerdos que uno no por Palabras de olvida y que el tiempo, robador de auroras, se! o resuelve. quiere llevarse consigo sin conseguirlo.