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MIÉRCOLES 26- 8- 87 ABC A BC 31 Síntomas hay de que idea aproximada de la podemos estar confunmagnitud de la cuestión. diendo las cosas. Y disDejemos, asimismo, cutiendo, tan sólo, en en su lugar descanso taPor Pablo ORTEGA cuanto a la mejor o meles cuestiones, y otras sinos penosa forma de milares, para irnos al morirnos, sin siquiera investigar si es en verdad dos problemas y consecuencias. Como el de la meollo de lo que se quería decir. Es muy senciinevitable que nos muramos. Se habla del con- forma menos perniciosa- mercado, dinero nue- llo. No importa tanto, con importar, y mucho, la sabido déficit público, por lo visto estructural, con vo del Banco de España- de cubrir el desequili- magnitud del déficit público como los demasiado todo lo que parece comportar la expresión de brio ingresos gastos públicos. O, incluso, esa ra- silenciados meandros previos a su desembocanecesariamente predeterminado. Ese concepto, dical injusticia, normalmente ignorada, o silen- dura. Veamos si se me entiende. Exagerando un y esa realidad- los conceptos en sí no suelen ciada, y hoy plenamente vigente, por la cual se poco las cosas- y a lo s é- a mí no me preocutener espinas- que han venido a convertirse en pagan rentas adicionales con cargo el núcleo parían en exceso los actuales niveles de déficit y categoría inexorable, decretada por no se sabe mayoritario de los contribuyentes a esos más fe- endeudamiento públicos, si no se diera paralelaqué extraños dioses para el común de los mortalices ciudadanos dotados de excedentes de li- mente, como se está dando, esa cuantiosa y les. Por más que conozcan bien a esos dioses quidez y capaces, por tanto, de acudir pro pane creciente cosecha estatal consistente, en román los mínimamente impuestos en las teorías de la lucrando al sostenimiento del Estado, hasta con paladino, en hacerse con los dineros del país por public cholee. Y hasta quien se haya tomado la las correspondientes opacidades fiscales. Pién- la vía tributaria, en desviar hacia sí- y a están molestia de sentarse a meditar por su cuenta y sese en la cifra de endeudamiento per cápita ahí, otra vez, los dioses de marras- una magnise pregunte, con todo sosiego, aquello del quid- 388.000 pesetas, según Enrique Fuentes, y tud creciente de esas rentas monetarias corresprodest, o a quien beneficia, directa e inmediata- así será, por tanto- de que gozamos, hoy, todos pondientes a la producción real, la que importa, mente, el supuesto determinismo. Dejemos, sin los españoles, aun los lactantes, y se tendrá una de los españoles. ¿Puede ser neutral, y hasta embargo, tan procelosa y antipátibeneficiosa, esa ya casi desatada ca cuestión para seguir derechos cosecha estatal? AAí está la Entresuelo en el surco. Se decía que estamos cuestión: Una cuestión en tomo a muy posiblemente confundiendo la cual, y en cualquier caso, parelas cosas: ¡el déficit, el déficit y sólo ce existir una buena dosis de el déficit en cuanto maldito del draunanimidad entre los expertos Este verano no han escaseado las malas noticias. La inflama! No es, ciertamente, que sea el más cimeros y contrastados. Aunción, como era de esperar, ha dado un coletazo muy desagratal déficit un personaje angelical. que luego, acaso en forma un dable. Las informaciones del incremento de la demanda interior, Pero no deja de ser injusto cargar poco incoherente, se limiten los combinadas con lo que se sabe de la subida internacional de sobre él, en exclusiva, los pecados tales expertos, en su mayoría, a precios, han configurado un cuadro seriamente preocupante. del mundo, dejando casi totalmenun lejano mohín de disgusto, ante Quienes en estos momentos, en vez de veranear, confeccionan te tranquilas en sus encames a lo que ocurre. Y a gritar, como en los presupuestos del Estado, deben de soñar que tienen ante sí aquellas otras realidades, nada el viejo cuento del lobo: ¡Al déficit, una diabólica margarita: si mejoran la popularidad del Gobierno, neutrales, previas a tan penoso real déficit! aumenta la inflación, y si la frenan, crean mil situaciones a lo sultado contable. Supongo que habrá quedado García Vargas. Por si era poco, la lepra del mal holandés Demasiado comprimido y hasta clara la tesis. Y más aún- e s de crece en sus manchas sobre la piel de toro. Este mal tiene un elemental es lo que va a decirse, suponer- si se añaden a lo que va síntoma bien claro. Por una parte, la moneda nacional se cotiza pero quizá pueda servir para jaloalgunas cifras muy sencillas, realta. Ahora, el Banco de España ha fijado el precio de compra nar el camino. Acaban de lanzar alcientemente sacadas a la luz, aundel billete pequeño de dólar en 119,01 pesetas por dólar. En gunos, o bastantes, españoles un que no en titulares llamativos, al una semana, el dólar se nos ha abaratado en casi un duro. Por suspiro de alivio al conocer la parmenos por ahora y por lo que yo otro lado, esa enfermedad muestra un terrible déficit comercial. ca reducción que parece haberse haya visto. Son éstas: en lo que va También ayer, este periódico, mientras hablaba de un nuevo conseguido en el citado déficit. de año, han crecido los ingresos mínimo para la moneda norteamericana, titulaba así otra notiBueno és, sin duda, que tal cosa del Estado en un 26,2 por 100, y cia: La economía española duplica déficit comercial Contra haya ocurrido, si es que realmente en un 20 por 100 los gastos. Con lo todo pronóstico doctrinario, es posible que coexistan ambas cose consolida- d e ahí el subrayacual- ¡albricias! -ahí tienen ustesas. La agresión que ello significa para el empleo no es para d o- el circunstancial resultado. des ese estupendo 1,2 por 100 de contada. Pero, el empleo, ¿no marchaba bien? Hablaremos de Bueno es- keynesianismos aparreducción en el déficit público ante ello. LK t e- en cuanto que se atenuarán, el que tantas zapatetas jubilosas con ello, algunos de sus peliagudan algunos. ¿Es ése el camino? ¿ES ESE EL CAMINO? MAL HOLANDÉS Panorama internacional Voces oficiales contra más bajas del dólar Ayer había comentarios oficiales que daban soporte al dólar, si bien su recuperación reducíase a proporciones fraccionarias, evidenciando ello que la tónica general del mercado de divisas continúa siendo bajista por lo que hace a la norteamericana. Teníamos, en primer lugar, al ministro japonés Miyazawa rectificando aquellas anteriores declaraciones, en las que atribuía papel primordial regulador del sistema monetario al propio mercado y a sus naturales impulsos. Sus palabras fueron, al parecer, interpretadas como una renuncia, por parte del Japón, a eventuales acciones de intervención y proporcionaron al yen adicionales fuerzas de ascenso. A la vista de tal consecuencia, y en una especie de donde dije digo digo Diego Kiichi Miyazawa puntualizaba que sus ante yriores manifestaciones en modo alguno significaban que hubiera de quedar fuera de control la versatilidad especulativa del mercado. Las fluctuaciones desmedidas- puntualizaba el ministro japonés- no han de ser nunca toleradas por nosotros y añadía que los acuerdos estabilizadores de Venecia continúan teniendo plena vigencia. Corrió corolario de tales afirmaciones, el vicegobernador del Banco Central japonés, Yasushi Mieno, afirmaba que, a su entender, el dólar había tocado fondo en su actual corrección a la baja frente al yen. Desde Washington llegaban asimismo comentarios frenadores de dicha corrección. El delegado comercial volante de la Casa Blanca, Clayton Yeutter, afirmaba que los declives del dólar ayudan a la balanza comercial, pero añadía que no son en modo alguno deseables retrocesos adicionales de la divisa Apareciendo en un programa televisado de la NBC, referíase Yeutter a las indeseables consecuencias de inflación y a las recesionarias de una subida en los tipos de interés que podían derivarse. Insistía Yeutter en que la reciente baja del dólar podía contribuir a un alivio de los 170.000 millones que actualmente muestra el déficit comercial, pero puntualizando que no debe supervalorarse al respecto la influencia de los tipos de cambio, puesto que otros muchos factores inciden en la cuestión Con todo ello parece que podemos responder a nuestra pregunta de ayer: no es descartable una intervención de los Bancos centrales en los actuales niveles del dólar o cerca de los mismos. Jaime JEREZ