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LUNES 24- 8- 87 LA FIESTA NACIONAL A B C 53 terno Manolo Montoliú. En mi opinión no era precisamente el toro idóneo para ofrecerle banderillas a un asalariado suyo. En una corrida más agradable, que no fuera la de Miura, o podía invitar a banderillear, como lo ha hecho en alguna otra ocasión; pero el de Miura no estaba como para que Montoliú, que ahora no banderillea todas las tardes, pudiera estar lucido. Víctor Mendes arrolló prácticamente a su peón con las banderillas. El subalterno valenciano no pudo poner más que dos medios pares sin ningún acoplamiento y desde luego sin ninguna ilusión, sorprendido por tan rara invitación. La faena de muleta de Mendes fue muy lucida, sobre todo en su primera parte. Hubo muletazos largos y bien rematados, que provocaron música y ovaciones. Le perjudicó mucho que el público estuviera pendiente de las noticias que pudieran salir de la enfermería de la cogida de Dámaso González. Mató de un pinchazo, media estocada y un descabello y escuchó una fuerte, ovación. El. otro día le brindaron un toro a Manolo Alcántara. Yo le brindo hoy, además de mi amistad, el mérito enorme de esa gran faena de lidiador de Rulz Miguel. Hacía años que no veía al maestro malagueño. Ya tiene una nieta y hasta le llama Lolo Me encanta que haya vuelto a los toros, incluso que haya formado parte de un jurado. Soy un ferviente admirador de este gran escritor, de un hombre que escribe como se toreáv Con temple y sin violencias. Dios te guarde, maestro. Momento en que Dámaso González es anestesiado en la enfermería, tras ser cogido por su segundo toro de Miura. En la imagen se aprecia la enorme herida en el abdomen del torero pladísimas, (levando a sus dos enemigos de Miura, que fueron muy nobles, muy buenos, con enorme temple, con el sitio recuperado. Completaba la terna el portugués Víctor Mendes, que anduvo toda la tarde con ansias de triunfo. Su primer toro tenía mucho peligro. Fue el clásico miura que desarrollaba sentido. El diestro portugués no se amilanó en ningún momento. Anduvo valentísimo. Se la jugó sin trampa ni cartón. Lo banderilleó con derroche de facultades y encajó las tarascadas del miureño, muy ágil de cuello, con enorme estoicismo. Tuvo que pinchar dos veces antes de dejar una estocada y la cosa quedó en vuelta al ruedo. En el sexto ofreció banderillas a su subal- Octava corrida de la feria de Bilbao La última fue la más aburrida de todas Sólo se lidiaron cuatro toros de Pablo Romero Bilbao. José Luis Suárez- Guanes, enviado especial Los mentideros taurinos de Bilbao son un hervidero. No cesan las conversaciones sobre la poquísima fortaleza de la inmensa mayoría de las reses que se han lidiado en esta feria. Preocupa en el ambiente que se pierda el prestigio de este cicto en el aspecto torista: los terribles toros de Bilbao se han convertido, últimamente en tos más perfectos inválidos. Hay que procurar que las aguas vuelvan a su cauce y que ei imperio de toro bravo regrese a esta plaza. Pero como siempre pagan justos por pecadores. Resulta que a última hora- cuando se va a acabar el abono- se hila fino y dos de los previstos pabtorromeros son desechados en el reconocimiento previo. Estoy seguro que no tendrían menos trapío que algunos de los santacolomas de Buendía, sin que esto sea crítica para esta última divisa, pues he dicho muchas veces que cada toro debe estar acorde con su tipo y su esqueleto. Después la corrida de Pablo Romero, tampoco ha respondido ex- j A. Campuzano cesivamente en la plaza y escribo excesivamente porque, a pesar de denotar la flojedad perenne que impera, en este momento, en la cabana brava española ha habido dos toros- primero y segund o- que han poseído una gran nobleza y con los que sus respectivos marcadores han estado por debajo de las posibilidades que éstos les ofrecían. Uno de los toros nobles de Pablo Romero correspondió a José Antonio Campuzano. Siento mucho decirlo, pero el mayor de los hermanos ha vuelto a retroceder en su forma y mucho. No fue, por supuesto, el de la importante faena isidril al Victorino o el que vi en Santander asemejarse a aquél que. antes de la tremenda cornada de Calahorra de hace tres años, estaba en la primera línea del toreo. José Antonio ha dado muchos pases. Volvió a buscar la cantidad en vez de la calidad, y aunque algunos aislados- -ciertos naturales y los remates de pecho- les salieron de bastante buen tono, en el conjunto permaneció la excesiva longitud de la faena que hizo que se diluyera lo que hubo de positivo. Eso sí: entró a matar con ganas y entrega. En el cuarto comenzó a llover a modo. Los asistentes buscaron acomodo en las gradas y palcos y los que no lo encontraron, en esas localidades, se salieron del tendido para refugiarse en las puertas hasta que escampó. José Antonio realizó una labor de trámite ante un animal muy parado y flojo, probándolo con la derecha repetidas veces hasta que tuvo que desistir de todo empeño. Emilio Oliva no estuvo, esta vez, en son. Todo lo que hizo fue en un tono eléctrico, acelerado. Muy valiente al recibir a su primero- e l otro toro noble de Pablo Romero- con dos largas de rodillas en el tercio. Tanto las Ficha de la corrida Plaza de todos de Vista Alegre de Bilbao. Octava y última de feria y séptima de las corridas de toros. Cuatro toros de Pablo Romero, flojos. Nobles los dos primeros. En quinto y sexto lugar se lidiaron dos del Puerto de San Lorenzo que hicieron buena pelea con los caballos. José Antonio Campuzano, de gris perla y oro. Casi entera en el primero (ovación) Dos pinchazos, estocada y descabello en el cuarto (silencio) Emilio Oliva, de caña y oro. Pinchazo, media y descabello en el segundo (ovación) Pinchazo y estocada en el quinto (ovación) Fernando Cepeda, de verde manzana y oro. Un pinchazo y Jos descabellos en el tercero (silencio) Media estocada en el sexto (palmas) subsiguientes verónicas como toda la faena tuvieron ese tono de prisas y de poco reposo. aunque sin poder negarle su voluntad. Hubo dos series de derechazos bastante conseguidas, pero prevalecieron- e n el cómputo final- más los nervios que otra cosa. No entendió al quinto, al que debió sacar para las afueras. Existe ahora la costumbre entre los diestros jóvenes de torear a los toros en los medios al principio de la faena, tal como hace Espartaco. Allí Oliva no encontró su sitio y cuando rectificó ya era tarde. Muchos muletazos y muy poco recuerdo. Claro error de planteamiento. No me ha gustado hoy Fernando Cepeda. Cierto es que no ha tenido material asequible, pero en su estado de merecer no es atenuante. Si salvamos la pedresina de apertura de la faena al tercero y dos verónicas y unos derechazos al sexto poco queda. Se debe da enfadar más. Ya sabemos que tiene la onza, pero no se puede perder el tren que a veces no vuelve a pasar. Faena al tercero de tono correcto, sin ligar y con aire cansino, y de puro trámite al último, cuando esta feria da los toros inválidos ya estaba vencida.