Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
20 A B C INTERNACIONAL LUNES 24- 8- 87 El Tribunal Supremo, nuevo campo de batalla para la Administración Reagan El equilibrio entre republicanos y demócratas, en juego Nueva York. Francisco de Andrés Todo está dispuesto para que el debate de confirmación del juez William Bork, elegido por Reagan para cubrir un asiento en el Tribunal Supremo de Estados Unidos, sé convierta en una de las más sangrientas batallas políticas de la Administración. En juego está la ruptura del equilibrio de fuerzas en la máxima judicatura en favor de los conservadores, tras décadas de dominio liberal. Y con ella, el establecimiento de una nueva agenda social que quiere replantear algunos tabúes legislados en la década los sesenta. Pero, ¿quién es Bork? Aparentemente sólo en las medidas coactivas para evitar la discriun brillante intelectual del Derecho que busca minación racial, o en la usurpación de compeun puesto de trabajo en el Tribunal Supremo tencias legislativas que corresponden a los de los Estados Unidos. Mas no es ésa la imaParlamentos de los Estados. La decisión gen que la oposición demócrata trata de difun- Roe V. Wade que en 1973 estableció el dir. Debajo de su aséptica compostura acadé- aborto como un derecho constitucional, e immica, y de su impecable historial, se esconde, pidió a los estados cualquier tipo. de prohibidicen, un extremista conservador que está ción, es uno de los abusos de competencia dispuesto a revocar con su voto los logros al- del Supremo más mentados. canzados en terrenos como el de la libertad Pero, ¿qué ocurrirá en septiembre en el Sede expresión, el aborto, o la discriminación ra- nado? La Cámara Alta ha adoptado, históricacial. mente, un criterio estrictamente profesional al juzgar a los candidatos al Tribunal Supremo que presenta el presidente. Si ése fuese el El hombre de Reagan caso, la aceptación. de Bork es segura, pese a Para Weíf 6 para mal, la personalidad públi- que los demócratas ostentan; eij estos moca de este: ex profesor de Yale de sesenta mentos la mayoría también en el Senado. Muaños es demasiado bien conocida en el país. chos temen que esta vez el aparato demócraSus abundantes escritos, tanto en su calidad ta logrará imponer los criterios políticos, y el de académico como de juez, le sitúan, sin resultado es incierto. duda alguna, a la derecha del espectro polítiLas posibilidades de la Administración Reaco. Su limpia trayectoria profesional fue ya gan se centran en el tradicional grupo de seauscultada en 1982, cuando ei Senado le con- nadores indecisos, o independientes de las difirmó unánimemente para un puesto en la rectrices de su partido. Son los republicanos Corte de Apelaciones en el distrito de Colum- moderados, y los demócratas de los Estados bia, un Tribunal sólo inferior en categoría al sureños, que en muchos casos han votado Supremo. con Reagan. Unos y otros se sienten estos Con motivo de aquel debate quedó sobredías cortejados por sus colegas en la Cámara, seído un capítulo que quizá constituye la úniaunque la Casa Blanca alimenta la esperanza ca tilde en el historial de Bork: su papel como de que sus argumentos estrictamente profe- ministro de Justicia en 1973 con Nixon, al desionales lograrán imponerse. cidir la destitución del principal, fiscal del Watergate, en la que se llamó masacre del sáUna elección decisiva bado por la noche Para sus enemigos, las circunstancias de aquel caso permanecen aún Para el presidente Reagan, la elección de oscuras. La mayor parte de los observadores William Bork significa un jalón decisivo en su considera, no obstante- que la destitución del programa político, y la proyección de su revojuez Archibald Cox fue, en aquellos momenlución conservadora durante los próximos tos, una medida sabia. Pero en todo caso, el veinte años. Para la oposición demócrata, por Senado dio el carpetazo hace cinco años. Y la oposición demócrata, que ha planteado ahora él contrario, su descalificación significa frenar una eventual hegemonía conservadora én el un duro frente de batalla, sólo alude a este terreno social, y demostrar que- tras el esasunto de manera circunstancial. cándalo del Irán- contra -el carisma de RoEl debate se centra en la filosofía de Bork nald Reagan se ha agostado. A un año de las en tomo a algunas de las cuestiones más gra- elecciones- presidenciales, todo adquiere un ves legisladas por el Tribunal Supremo. Si el valor añadido. Congreso aprueba su nominación, pasará a Frente a las críticas de totalitarismo ideolóocupar el noveno asiento de la máxima judica- gico que ios demócratas vierten estos días tura, y su voto romperá el actual equilibrio de contra los republicanos, algún crítico ha recorcuatro a cuatro entre liberales y conservado- dado aquello de dime de qué presumes y te res. diré de qué careces Lógicamente, los liberaWilliam Bork comparte con el presidente les desearían que el Tribunal Supremo fuese una filosofía que se ha venido a llamar de siempre liberal. Y señalan el peligro de que un moderación judicial (judicial restraint) Y cambio ideológico interno mine lo que los jueque, en breve, viene a reclamar un papel más ces anteriores han legislado (lógicamente, si restringido para el Tribunal Supremo, evitando eran liberales) El riesgo de esta actitud es así que se sienta en el prurito de legislar dere- convertir en imposible la codificación de decichos que no están contemplados en la Consti- siones incorrectas, o que lleguen a serlo tución. Durante los últimos años, la revolu- transcurrido el tiempo. De acuerdo con esta fición neoconservadora ha creído recoger un losofía, los Estados Unidos nunca hubiesen clamor popular, que estima que sus máximos revocado una legislación del Supremo que en magistrados han ido demasiado lejos en la 1896 aprobó la segregación racial en las esprotección de los derechos de los criminales, cuelas. El reto europeo ALOQ NUESTRO SE Cuando estalló el primer grave incendio de nuestro verano, entre las provincias de Valencia y Castellón, me acordé de la profesora doña Carmen Llorca, eurodiputada nacional cuya estirpe viene de la dinámica Alcoy, al sur del antiguo Reino de Valencia. Con buen ánimo, después de afrontar algunos toros bravos en el intergrupo que se ocupa de los animalitos de Dios, ha decidido abrir nueva cátedra promoviendo la creación de otro intergrupo en el Parlamento Europeo para ocuparse de los bosques, también necesitados de Dios y de los hombres. Tarea no le ha de faltar, por desdicha. Europa se ve esmaltada en cada estío por una incandescencia destructora que sembraron antes manos criminales, manos codiciosas, manos estúpidas, algunas raras veces un golpe de mala suerte y una racha de viento. Arde en poco tiempo lo que mucho tiempo creó, lentamente. Varios informes al Parlamento han coincidido en ello, una vez más. El dictamen del señor Graziani sobre erosión- con una mención particular a España, un grito especial de alarma- recuerda que los incendios forestales son un factor suplementario de erosión del suelo y pide la reforestación de terrenos agrícolas talados y abandonados Y el dictamen de la señora Lenz Cornetre, sobre reservas naturales, busca apoyo en el ejemplo de los parques nacionales de Francia y España para crear un parque natural europeo con un mapa de itinerarios. Poetizando lo natural y aun lo vulgar, desea llamar a su mapa la telaraña de la Comunidad. El problema tiene en España, como en el Parlamento Europeo se ha reconocido, gravedad especial Lo sabe el profesor Llavero, voz que mucho clama en el desierto calcinado; lo sabe una Comisión del Senado que investiga los incendios, lo sabe el senador don José Lara que, en ella, pronosticó en febrero que se han quemado 365.000 hectáreas en un año o sea, 1.000 por día... Mientras, la Comisión de Bruselas hace muy poco. Dos peticiones muy razonables le formula el Parlamento: que presente por fin sus propuestas en materia de lucha contra incendios y que (dictamen del señor Stáés sobre la deforestación en los países en desarrollo) contemos con una política forestal comunitaria distinta de la agrícola y dotada con un fondo propio... Si tal fondo existiera, parecería razonable que ayudara ante todo en la lucha contra incendios e incendiarios. Doña Carmen Llorca y los de su intergrupo mucho lo agradeceríamos. Carlos ROBLES PIQUER