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ABC, pág. 46 TRIBUNA ABIERTA DOMINGO 23- 8- 87 E L arte de pegarse tiene su culminación estética- m a l que nos pese- y comercial en el boxeo. Empiezo por llamarle arte- quizá a disgusto de ciertos lectores- porque está sometido a reglas y porque en él, la habilidad, el instinto y aun la inteligencia, al margen de la indispensable reciedumbre muscular sin la cual poco se puede hacer, son factores determinantes del éxito y porque- no excluyo el sadismo- -hay quienes ven en su práctica un atisbo de belleza, una especie de exaltación vital de la fuerza física. El boxeo tiene, como ya indicamos, un costado comercial que, en aquellos países que lo cultivan como deporte popular, da dividendos elevadísimos. No es fácil saborearlos, y el acceso a ellos impone sacrificios y peligros que van desde las lesiones menores a la muerte en el fatídico cuadrilátero. Pero, en fin, no es al boxeo al que cedo la preferencia en estas líneas, entendámonos, a las peleas de los profesionales, si no a aquéllas en las que, de pronto, se ve inmerso el transeúnte de a pie y al que las circunstancias obligan en unos casos a defenderse del agresor y, en otros, a agredir él mismo. Es curioso que el verbo agredir haya sido hasta hace poco defectivo, ya que se utilizaba tan sólo en las formas en que intervenía la vocal i. La defectibilidad de los verbos proviene de su anauilosamiento cuando no se hace necesario conjugarlos en alguno de sus modos. Sin embargo, y hablando sinceramente, creo yo que, en esto de la agresión, los españolitos usamos a bondo de todos ellos, sin olvidar el consumo de otras voces paralelas, tales como atacar, asaltar y compañía. Es indudable que, por muy patriarcal que sea la circulación del ciudadano medio por la vida, nunca dejan de producirse, en ella, diversas incidencias cuya solución única o preferible es la de liarse con alguien a bofetadas. Ese alguien, por ejemplo, puede habernos insultado gravemente. Aunque cierta sentencia de los Tribunales, que ha sido leída con general asombro, quite importancia a determinadas palabras y las convierta en simples divertimentos coloquiales sin mayor alcance, nadie las dará por buenas, sea cual sea su respeto a la judicatura. Esto es, el recurrir a la jurisprudencia para excursarse de recurrir a las bofetadas, sucederá contadas veces. El improbable diálogo podría ser éste: EL ARTE DE PEGARSE hubo también alguna bofetada- m i querido Camilo se sirve de otro vocablo- en la que no se quién fue el sujeto Por Joaquín CALVO- SOTELO activo, si Araquistáin o- Bien. Usted me ha llamado hijo de mala Zuzagoitia, pero que no repercutió en el esmadre. Debo advertirle que conforme a tal y crutinio. La bofetada es el producto autóctono natal sentencia, entiendo que su afirmación, en primer término, carece de fundamento real cional: el puñetazo es un producto de imporporque mi madre es una santa y, segundo, tación. Las peleas, en el cine americano, son de valor injurioso porque ya en el Quijote un alarde de imaginación y un alarde técnico y nos estremecen y, simultánease usa amistosamente. Por tanmente, nos deslumhran por su to, pasemos a otra cosa. variedad y su verismo. El puñeEse diálogo o cualquiera simitazo definitivo lo da siempre, dalar, no es fácil que se dé entre ro está, la estrella pero, con frenosotros. Lo normal, por tanto, cuencia, los recibe a lo largo de es que si a uno le atribuyen esos los varios episodios de la pelícunefandos orígenes familiares, o la. Es una maravilla ver cómo se si le endilgan cualquier adjetivo pegan los actores de Hollywood, violento, castigue al que lo prosea cual sea el papel que reprefiera. Ahí comienza el problema. senten: gángster de Chicago, esSiglos pasados era expuesto satudiante de Harward o pastor lir a la calle sin llevar ceñido el presbiteriano; todos son maesestoque del que se echaba tros del uppercutt ajustados a mano, si hacía falta. Aún a prinlas exigencias del guión. Nuescipios de éste que vivimos se tros actores, excelentes en tanusaba, camuflado, en la caña del J. Calvo- Sotelo tos menesteres, no lo suelen ser bastón. Hasta muy poco antes de la Real Academia en éste. Se pegan con bastante de la guerra, a bastonazos- los Española tosquedad y, menos mal cuando duelos no se llevaban y a- se lo hacen a! o que salga, pero dirimían muchos encuentros de varia naturaleza en nuestras calles. El temor, cuando intentan remedar los patrones forátanto como la estática y la masculina coque- neos, se les nota. Es indudable que la branca tería, aconsejaban su utilización y los basto- de La verbena de la Paloma no puede dilunes igualaban, más o menos, a los adversa- cidarse con la misma pauta que las de West rios. Hoy, el bastón- como el sombrero, Side Story pero es también indudable que enfrentado nuestro Julián con cualquier percomo el abanico- desapareció casi por comsonaje de la Metro Goldwin Mayer, sería depleto y, si bien al sombrero no se le buscaron rribado en el primer asalto. (Santiago de sustitutos y al abanico, sí, con el siniestro Cuba fue, en trágico, algo parecido a esto) aire acondicionado, al bastón sólo le reemplazaron los puños. Y ahí, en su manejo, está el quid de la cuestión. No es necesario pondeYo abogo, la cosa está clara a mi juicio, rar la importancia de ser ducho en eso; un por un adoctrinamiento en el arte de pegarse buen puñetazo dado a tiempo y propinado en que sirva a los hombres de bien para salir inel lugar anatómico del enemigo en que más demnes de los ataques de los que no lo son le castigue, resuelve muchos problemas. Yo y que se imparta, como una de las disciplinas no es que esté haciendo la apología del ma- de la Enseñanza General Básica, junto con el tonismo, muy al contrario; estoy comentando solfeo, sin ocurrírseme que nadie me vea la indefensión, el desamparo en que queda el como un difusor de la violencia, ya que estas ofendido, el agraviado, el atracado, si no líneas están escritas, no para proteger a los sabe pegarse. Y, la mayoría de las gentes no agresores, sino a los agredidos, no a los chuaprendieron nunca cómo hacerlo. Aprendielos, que ya habrán hecho sus estudios por liron, sí, algún deporte: tenis, fútbol, golf, y nabre, sino a sus víctimas. Confieso que en alturalmente la lista de los reyes godos y la guno de los trances de mi, por otra parte, fórmula química del agua y de algunos áciapacible existencia, me ha dado mucha rabia dos, pero, en ese terreno, su ignorancia es haber aprendido álgebra y no boxeo. supina. En la pequeña historia de nuestra política hubo desafíos muy notados y algunos espadachines expertos y, simultáneamente, temidos, pero ya indicábamos que esos recursos para dirimir agrias querellas, pasaron de moda. El sable y la pistola sujetos a las pragmáticas del marqués de Cabriñana, de tan frecuente empleo en los aledaños de la Bombilla, allá por 1910 y vecinos, nadie los utiliza ya. Ha habido, en cambio bofetadas sonoras como disparos: tal la que propinó Sánchez Guerra en los pasillos del Senado a cierto milite que quedó- así dícese- potencialmente inutilizado, por ese simple golpe, para participar en e) de Primo de Rivera. En la elección de Azaña a la presidencia de la República, EL TRESILLO Ayala, 94, duplicado- Madrid AYUNTAMIENTO DE ALTURA Teléfono 964- 11 15 52 (CASTELLÓN) SUBASTA DE 4 LOTES DE MADERA QUEMADA DE PINO -1 lote de 10.500.000 (5.000 toneladas métricas) -3 lotes de 22.000.000 (10.000 toneladas métricas) Según lo publicado en el Boletín Oficial de la Provincia de Castellón número 98, del 15 de agosto de 1987. Presentación de ofertas hasta las 14 horas del 27 de agosto de 1987. Fianzas provisionales 2 por 100. Definitivas 4 por 100. Altura, a 20 de agosto de 1987. El alcalde: M. Carot. Secretario: Teo Orduña. Continúa con éxito nuestra oferta de modelo provenzal en pino macizo. 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