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44 A 6 C REPORTAJE DOMINGO 23- 8- 87 Este ano han sido prácticamente un millón de madriieños los que han elegido para su descanso la sierra del Guadarrama. Pueblos donde a principios de año llegaban unos pocos, en su mayor parte por recomendación del médico, a la búsqueda de los aires puros y el rayo ultravioleta de esta comarca, reciben ahora a ciudadanos deseosos de encontrar un lugar fresco En Las Rozas, que dicen que no es sierra, pero que podría ser la puerta de ella, se abren los caminos. A la izquierda se encuentra la Real Villa de El Escorial y más tarde el Real Sitio de San Lorenzo, puesto que para acortar las distancias hasta el monasterio se hizo el puente de Segovia sobre el Manzanares y más tarde el puente herreño sobre el Guadarrama. A la derecha, la nacional- VI como un eje central une unos pueblos con otros y enlaza carreteras que años atrás no existían. Otro enlace con esta amplia comarca serrana, donde se concentra el mayor volumen del veraneo y que llega hasta Miraflores de la Sierra, es la C- 607 que atraviesa paisajes de singular belleza. Dentro de este triángulo hay numerosos pueblos a los que todos los veranos llegan aproximadamente un millón de personas, en su mayor parte madrileños. Muchos de éstos han heredado la costumbre de sus mayores, que un día a principios de siglo comenzaron a sentirse protagonistas de un fenómeno que entonces se producía en la clase media acomodada: quisieron ser veraneantes. Al principio llegaban al pueblo un poco tímidamente y arrendaban una casita en ta que pasaban tres, cuatro y a veces hasta cinco meses de la temporada. Las niñas, que estaban un poco pálidas, volvían a Madrid como rosas. Los y tranquilo, dispuestos a dejar atrás por unos días el barullo, el calor, las prisas y los alborotos de la gran ciudad. El mejor remedio contra el síndrome del asfalto son estos aires de la sierra madrileña tan próximos y tan relajantes. Y, además, donde no falta de nada, porque, desde la diversión hasta la cultura, lo mejor está aquí, en un lugar donde hay sitio para todos. desde entonces se le llamó la cuesta de tos pobres Hoy son tantos los pueblos de veraneo de! a sierra del Guadarrama que tememos, si intentamos nombrarlos todos, que se nos olvide alguno. Por ejemplo, se puede pasar el verano, y es aconsejable que así se haga, en lugares tan deliciosos como Villanueva del Pardillo, Valdemorillo, Villanueva de la Cañada, Colmenarejo, Galapagar, Robledo de Chávela, Zarzalejo, Santa María de la Alameda, Valdemaqueda y El- antes Chozas de la Sierra- MiraEscorial, donde descansan Rafael flores de la Sierra, lugar en el que Lapesa y Alonso Zamora Vicente. durante muchos años se sintió el eterno latido de un poeta, el Nobel Si salimos por la nacional- VI lle- Vicente Aleixandre, que ayer todagaremos a Torrelodones, el pueblo vía frecuentaba Gabriel Celaya y que mejor huele cuando se encien- hoy es lugar de reposo y creación de el calor de la jara; Hoyo de Man- para Rodrigo Rubio; Guadalix de zanares, famoso por la gran calde- la Sierra y los pueblos pertenecienreta que celebra en septiembre; tes a la llamada sierra Norte, proColJado- Villalba, el más tumultuoso longación del Guadarrama- viejo de todos ios lugares serranos; Alpe- amigo del poeta Machado- hasta drete, famoso por sus canteras y la Somosierra, lugares como Buspor sus labradores de piedra; Gua- tarviejo, Valdemanco, Navalafuente darrama, pionero en colonias de ve- y, ya sobre la nacional- l, El Molar, raneantes; Collado- Mediano, donde no hace mucho fue importante plato se quiere conseguir un veraneo cul- cinematográfico; Pedrezuela, El Vetural; Los Molinos, que mantiene a llón, todo el hermoso valle del Loultranza las tradiciones antiguas; zoya salpicado de preciosos paisaCercedilla, pulmón de Madrid en el jes; Rascafría, a sólo dos kilómetros corazón del valle de la Fuenfría y del monasterio de El Paular y que lugar elegido por Luis Rosales fuera la primera cartuja fundada en como la última linde que yo quisie- Castilla; Buitrago, la bien amurallara pisar Navacerrada, donde Car- da, y la Somosierra. men Conde, Antonio Buero ValleLa sierra del Guadarrama, hoy jo, Rafael Alvarado y Fernando Vizcaíno Casas, entre otros ilus- por hoy, es uno de ios lugares más tres, buscan y encuentran la tran- refrescantes para el cálido verano quilidad y el descanso; Becerril de del 87, donde las temperaturas nos la Sierra, Moralzarzal; El Boalo, con dan un disgusto cada día. Cercedisus pedanías de Cerceda, Mataelpi- lla, en el valle de la Fuenfría, prepano y Manzanares el Real, buen lu- ró hace unos años con la ayuda del gar elegido, entre otros, por el mar- ICONA un lugar maravilloso y paraqués de Santillana para escribir par- disíaco: se trata del Parque Recreativo de Las Berceas, donde en las te de sus serranillas. piscinas naturales que reciben las Por la C- 607, autovía hasta Col- aguas claras y limpias de los nevemenar Viejo, pueblo que se ha con- ros de Navallulaque se sumergen vertido desde los tiempos de la ma- diariamente hasta tres mil personas. quinilla en un notable centro vera- Como este ejemplo hay muchos, ya niego al igual que Soto del Real que Los Molinos y otros pueblos caballeretes inventaron las primeras tertulias sólo para hombres en estos pueblos serranos. En los años treinta las colonias de Galapagar, Guadarrama, San Lorenzo de El Escorial, El Escorial, Los Molinos, Cercedilla, Navacerrada y Miraflores de la Sierra habían crecido como la espuma. En los cuarenta, en los pueblos citados y en otros, la colonia se había puesto en los ochocientos o novecientos veraneantes. Las máximas alegrías que se podían permitir eran, ya se sabe, la tertulia, la partida con la fresquita de la tarde, un chapuzón en el río cercano o en el arroyo que entonces era cristalino y nada más. Cuesta de los pobres En San Lorenzo de El Escorial se nombraba una dama regidora para que organizase las fiestas y las excursiones a La Herrería y la Silla de Felipe II. En Cercedilla los viejos del lugar cuentan regocijados cómo se sentaban a la puerta de la Casa Consistorial a ver a las veraneantes que paseaban por la tarde y que, de cuando en cuando, dando un saltito, dejaban ver hasta la primera parte del muslo. Era toda su diversión. También cuentan que para subir a Miraflores de la Sierra en el coche- ómnibus tirado por muías se tenían que bajar a! llegar a la cuesta los que no tenían dinero para pagar el billete y empujar, por lo que Cercedilla, en el Valle de la Fuenfría, es el lugar escogido por Luis Rosales como la última linde que yo quisiera pisar Carmen Conde, Antonio Suero Vállelo, Rafael Alvarado y Fernando Vizcaíno Casas buscan la tranquilidad de Navacerrada