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20 A B C NACIONAL DOMINGO 23- 8- 87 ciando en las. instituciones nacionales lo que está sucediendo con Galicia en todos los terrenos. Hablar claro, pero sin entrar en insultos, en descalificaciones, ni en actitudes que ayuden a esta crispación social. ¿En este ambiente que usted menciona, se puede englobar la despedida de Alfonso Guerra de Galicia, sus declaraciones contra la Xunta y la reacción de algunos trabajadores? -E l vicepresidente del Gobierno ha podido comprobar que nosotros somos pacíficos, somos tolerantes, dialogantes, pero cuando no se nos recibe, cuando no se nos escucha podemos pasar a actitudes diferentes. Estas actitudes no las va a tomar un Gobierno atonómico gallego ni un presidente de la Xunta, pero a una persona que ve en peligro su puesto de trabajo y el alimento de sus hijos, uno no puede exigirle actitudes académicas. Yo he recibido a los trabajadores de SIDEGASA en medio de una manifestación y algunos insultos, pero reconozco que ellos, en su crispación, pueden no comportarse todo lo correctamente que quisiéramos, pero por eso yo no voy a dejar de recibirles. En todo caso esto también servirá para que algunos trabajadores se den cuenta de que no es cierto el tópico de que la derecha no se preocupa de sus problemas y que sí lo hace la izquierda. Los hechos registrados en Galicia y vividos por el vicepresidente Guerra demuestran lo contrario. Y espero que pronto se den cuenta todos los obreros de España de quién es el que en realidad se preocupa de sus problemas. ¿Usted cree que se puede conseguir una alternativa al socialismo con esa propuesta de Hernández Mancha de volver a aglutinar a todos los partidos de centro- derecha? ¿No ha sido una experiencia conocida- y sin buenos resultados en el pasado? -L a experiencia vista fue la unión con el PDP y el PL, pero con esta unión no conseguimos la alternativa al socialismo. De lo que habla Hernández Mancha es de seguir en esa línea de cooperación pero no solamente con estas fuerzas, sino con el Centro Democrático y Social, con los partidos regionalistas y nacionalistas, especialmente con Convergencia i Unió. Si queremos de verdad una alternativa y nosotros solos todavía no la alcanzamos, hay que seguir luchando para hacer el gran partido. Hay que ser realistas, si se quiere un Gobierno que reemplace al PSOE hay que hablar con otras fuerzas políticas. Ahora en Madrid podríamos ser alternativa en la Comunidad autónoma y en el Ayuntamiento con tal de que se pusieran de acuerdo CDS y AP. -También se ha hablado de una confederación de partidos regionalisías y nacionalistas, ¿usted cree que ésa sería un solución para formar esa alternativa? -No, ni mucho menos. Un gran partido nacional como es el PSOE tiene que tener algún otro partido en la oposición del mismo tipo. Por eso creo que lo normal es que algún día nos entendamos el centro y la derecha. Con los partidos regionalistas tendremos que entendernos también, pero una confederación sola de partidos regionalistas no se entendería en Madrid. Si un gran partido ya tiene problemas en su seno por las tensiones de cada provincia, uno puede imaginarse lo difícil que puede ser poner de acuerdo a todos los partidos regionalistas para llevar adelante una política común en toda España. Cuando hay paro, reconversión y cierre de empresas, los políticos no podemos estar en otras lides Fraga es un gran estadista, uno de los mejores de Europa. Si algún día AP lo presenta para candidato a la Xunta de Galicia ¡Imagínese lo que me puede parecer a mí! ¡Una maravilla; Porque es que, además, es amigo mió. Pero he dicho también que si presenta AP a otro candidato lo protegeríamos igual, estaríamos todos detrás. Y dije también que, vaya quien vaya, volveremos a ganar. Porque hoy, afortunadamente, ya no es Fraga, Hernández Mancha u otro líder carismático el que puede ganar en Galicia o en España. Tienen que ser todas esas bases, esos militantes trabajando, los que cuentan. Y eso es lo que quiere Fraga y eso es lo que quiero yo, y eso es lo que queremos todos los de Alianza Popular: un gran partido. Y ese gran partido, en el momento oportuno, designará su candidato, pero no dos años antes, cuando no tiene objeto designar candidatos. Lo que pasa es que ante el sacrificio de Fraga de quedarse como simple militante de base, de aceptar luego el ser candidato a las Elecciones Europeas, y de aceptar después, si se lo piden, ser candidato a la presidencia de la Xunta, se quieren hacer especulaciones en contra del propio Fraga. Y así, le acusan de ambición política, de que quiere volver a la política activa por la vía gallega, cuando Fraga lo que quiere es tan sólo servir a unos ideales, hacer un gran partido que pueda ser la alternativa al PSOE. En definitiva, lo que pasa es que se ha insistido en este asunto porque no debe haber otro tipo de noticias más importantes. Hay que recordar que un mes antes de que surgiera esta polémica, yo ya había hablado de este asunto en ABC en los mismos términos en que lo hago ahora. -Sin embargo, después surgió la famosa reunión de Fraga con los consejeros de la Xunta y el vicepresidente Rajoy. -A esto también se le ha dado una importancia que no tenía. Casi se ha comparado a esta reunión con un puch cuando en realidad era una reunión que había preparado yo. Sin embargo se hizo ver en algunos sectores que se había celerado la reunión a espaldas mías. Yo mismo había preparado la reunión para que informaran a Fraga de todo lo que estamos haciendo en Europa y de los proyectos pendientes. Y esto lo aprovecharon algunos para hacer creer que esto era una descalificación personal y que se estaban tomando decisiones a mis espaldas, cuando no era verdad en absoluto. ¿La solución a la actual crisis política necesita una Xunta en la que esté presente Coalición Gallega? -Y o ya he propugnado esto antes de la campaña electoral, lo he dicho durante la campaña electoral y lo he dicho después. Aunque tuviésemos la mayoría suficiente como para gobernar en solitario, a mí me encantaría colaborar con otras fuerzas políticas afines a la nuestra, y dialogar también con nuestra alternativa en Galicia, que es el PSOE, sobre los problemas esenciales de Galicia. Y ahora sigo ofreciendo un pacto de gobierno y de legislatura, pero eso, recabar ahora el apoyo de otros partidos afines al nuestra no es nada nueve, sino que es seguir con la misma teoría. Es decir, no cambiamos ahora porque nos sintamos preocupados por una hipotética moción de censura, es. que fue siempre nuestro criterio. -Menciona usted ahora la moción de censura anunciada por el PSOE, ¿cree usted que puede salir adelante esta moción contra su gobierno? -No lo sé. El hecho de que nuestro adversario político presente una moción de censu- Se intenta enfrentarme con Fraga, cuando he participado en todas sus iniciativas Sólo la unión del centro derecha y los regionalistas deshancará al PSOE ra es algo a lo que tienen perfecto derecho. Ahora, que ese partido socialista haga maniobras para gobernar buscando negociaciones con sectores que no representan la voluntad popular, o que no están de acuerdo con los planteamientos constitucionales, entonces es cuando me preocupa. Los problemas de Galicia son ya suficientemente graves sin que los políticos aumentemos estos problemas con actitudes que pueden ser perjudiciales para el conjunto de la sociedad. Yo siempre he dicho que hace falta la paz política para que haya paz social. Y cuando hay problemas como el cierre de SIDEGASA, de los agricultores, ASTANO, ASCON, de los emigrantes que no pueden volver por falta de trabajo, los parados... Cuando hay todo esto, que los políticos estemos por otras lides, es lo que a mí me produce preocupación. -En vista de todos los problemas de Galicia y el cierre de empresas que son básicas para el empleo, ¿usted afirmaría. que el PSOE y el Gobierno central tienen una estrategia contra Galicia? -No, yo creo que no. No es que tenga una estrategia contra Galicia, es que el PSOE como Gobierno central, al igual que otros gobiernos centrales, siempre ha marginado a Galicia, tienen una deuda histórica con nuestra tierra. Estamos por debajo de la media nacional en muchos sectores y realmente se han preocupado poco. Atendieron más siempre a otras regiones más ricas, y que han sido constantemente favorecidas por los gobiernos centrales. Y esta marginación que yo observo, en autopistas, en ferrocarriles, en gaseoductos, en acuerdos sectoriales, en problemas de importancia futura para Galicia, no es ninguna novedad, ni creo que sea específico del PSOE. Lo que no sé es si esta marginación responde a que no nos ven suficientemente conflictivos, porque no protestamos suficientemente, o si será porque hacen falta actitudes más contundentes que hagan reaccionar al Gobierno central. No lo sé. Pero nosotros hemos protestado siempre de la manera que yo creo que hay que hacerlo: con recursos al Tribunal Constitucional, denun-