Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
GENTE Habitación con vistas D ESFILE es entrar en París, o eso de todos los años, por mayo era por mayo, cuando marchan todos de gala, por las calles, y se paran casi hasta en los semáforos. (Lo otro, cuando no se paran, y van como temibles, con ruido pero sin sables: golpe) Desfile es también, en pretemporada, lo de las pasarelas y las muchachas cruzando, altivas, arrostrando, el cielo y los infiernos. En ambos casos todo es pisar fuerte y mirar con arrogancia. Pero el desfile de la Victoria, ahora que no lo hay, no puede ser más que el paseo arrollante que Victoria Abril se ha dado este año por el cine español, sin menoscabo de la entrada en París, que ella la hizo, y por todo lo alto, bien que le digan la petite espagnole como achicándole el mérito, envidiosos, chauvinistas que son. El desfile de Victoria fc, El paseo- rentrée de Victoria ha sido eso de golpear con el tacón y salirle, de seguido, cuatro novios caso- pues es de lo único que que son cuatro películas. Es toda se aprende seguro ella un respingo, pequeña, escurri- Creo que te fuiste, más que diza, indócil, niña de barrio mal en- tras algo, tras alguien. carada, como caprichosa por aque- Me marché en un momento llo de haber entrado ella antes en en que no estaba satisfecha con lo el Mercado Común que la mayoría que tenía, pero me fui sobre todo natural. De ahí ese descaro de por razones... personales quiere Verbena de la Paloma que le aris- decir de la mano de alguien, que, ca el gesto; pero cede. Después sin embargo, no era la fama, todade cinco años fuera se tiene un vía. Llegué a París y tuve mucha mono insoportable dice, y por suerte, todo pareció confabularse, eso ha vuelto, sólo que por la puer- aunque yo no lo provoqué; realta grande de los Pirineos y con mente no fui en busca de trabajo, cuarenta películas a la espalda todo vino solo. Y allí muy bien, porque, ahora sí, combada por el éxi- que a los españoles se nos mirato, es como el arco del triunfo, el como con cariño, mucho mejor de arco de la Victoria, mejor. El cine como nosotros miramos, por ejemespañol me ofrece ahora cosas plo, a los portugueses. Dice que que no me ofrece el francés, donde las ciudades son las gentes, y que casi todo se queda en cine policia- no se puede medir a todos por co y piensa que vale la pena igual, que Madrid es como es porequivocarse- l o que no es su que su gente es acogedora y que nada tiene que envidiar a París: Son distintas, me quedo con las dos, es una tontería tener que elegir Pero confiesa, llevaba fatal la falta de luz, el clima, los días grises, no ver el sol es algo que me come la moral; y además España ha cambiado mucho en poco tiempo, todo va muy deprisa, todo se transforma y hay una mayor exigencia de calidad. -Entonces, ¿se ve Madrid desde la torre Eiffel? Más que verse, se siente; fuera se advierte la fuerza que se respira aquí. En cuanto al cine, se ha conseguido una calidad media bastante alta, las cosas están ya muy rodadas y no hay por qué envidiar lo que se hace fuera. De todas formas, rehuye todo el rato cualquier comparación y, a partir de un momento, empiezo a presentir que es un mal vicio de aquí plantear todo cual disyuntiva. -Y si te cruzaras ahora con una muchachita de dieciséis años, llamada Victoria, que quiere ser artista... Le diría que haga lo que quiera, lo que se proponga y en el momento que lo crea justo. Aciertas o te equivocas, pero si no pruebas no sabrás nunca si era lo mejor. Pero no hay fórmulas. Generalmente sabes bien lo que no quieres, pero no lo que quieres. ¿Quién es Chicho Ibáñez Serrador? Está claro que hay casos en que sobran los calificativos; decir Chicho aquí en España es decir casi todo en televisión. Sí, fue mi jefe durante dos años y aprendí muchísimo, pero lo más importante es que Chicho es único. Sus compañeros de rodaje hablan sorprendidos del crecimiento que sufre ante la cámara, de la forma que tiene de aprovechar cada plano. ¿Qué sabes tú del cine? Yo ya sabes que nunca he ido a una academia, pero lo he observado todo; en mí hay un sesenta por ciento de intuición y un cuarenta por ciento de técnica. Hay que dar un margen al error, no soy un robot, eso está claro. Mi único sueño es seguir trabajando. Unos te dicen que eres buena, o mala, otros que la primera; tonterías, luego sabes que en realidad tú, pongamos, te alquilas de ocho a tres, como todos los demás. Y mientras lo desmitifica todo, explica que la fama tiene que correr siempre detrás de uno y no al revés, sin que te coja nunca y lo dice, claro, porque puede... Al despedirse alza la mano, que se separa apenas esbozando, casi, el signo de la Victoria. Inconscientemente. Ramiro VILLAPADIERNA -Nuestros fluidos corporales U E son nuestros fluiV I 1 dos corporales MuV V a i C chos me lo han preguntado, no sin escándalo. Y, ciert a m e n t e la p a l a b r a f l u i d o s presenta evidentes connotaciones líquidas, pero de una liquidez viscosa, sucia, quizás amarillenta, de estrecho cauce y lento (discurrir. Aquí son, además, fluidos corporales, es decir, producidos por este cuerpo que los gusanos se han de comer, lo que rápidamente se asimila al mal olor y a la escasa higiene, creando una desagradable sensación en el lector, que apenas puede reprimir un gesto de disgusto cuando vislumbra el rótulo que encabeza estas líneas. ¿Por qué elegir entonces tan contraproducente título? La cuestión tiene su historia. La ¡dea no es mía. Quizás re 76 A B C También vosotros fluís cuerdes la película Dr. Strangelove aquí subtitulada Teléfono rojo: volamos hacia Moscú que dirigió hace ya bastantes años Stanley Kubrick. En esa película (en la que Peter Sellers daba vida a cuatro o cinco personajes diferentes a la vez) se contaba e) preludio de una guerra nuclear entre la Unión Soviética y los Estados Unidos. El hombre- que- pulsa- elbotón para bombardear territorio soviético es un general norteamericano visiblemente transtornado, obsesionado por ia idea de que los rusos nos quieren despojar de nuestros fluidos corporales, esos fluidos que riegan hasta el más mínimo tejido del complejo entramado de la civilización occidental. Y como de lo que aquí se trata es de comentar aspectos de esa trama cultural occidental y de los fluidos que la irrigan, pareció que el título apropiado para ello ra ese; 4 jues tros fluidos corporales. En el fondo, toda la defensa de nuestra civilización se basa en una terminología líquida. Elogiamos nuestra fluidez frente a las sólidas y rígidas sociedades tradicionales; nos jactamos de nuestra apertura frente a las cerradas sociedades comunistas; incluso, auto- alabamos nuestra liquidez económica frente al endeudamiento galopante de los países del llamado Tercer Mundo. Cuando uña cosa no funciona, de- cimos que está estancada, y decimos que es fluida cuando marcha bien. Cuestión de líquidos, pues. Pero, como dicen que decía Heráclito, todo fluye. Y todo lo que fluye, nace, pasa y muere. Entonces, ¿por qué no nuestra fluida civilización? Sí; todo fluye a nuestro alrededor; incluso tú fluyes. Recentrés y Decalés, progres, dandis, el SIDA, la Fiesta, Cicciolina, Riaño... Todo eso que hemos traído aquí- y que seguiremos trayendo si no nos echan- -son partes de ese inmenso fluido posmodemo que es nuestra sociedad. Un fluido que, para algunos, se aproxima ya a una cercana catarata; para otros, a un bello y calmo lago; y para otros, en fin, al eterno mar donde para siempre morirá. José Javier ESPARZA SÁBADO 22- 8- 87