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SÁBADO 22- 8- 87- ESPECTACULOS iABC. po 9.59 Zubin Mehta, la Filannónica deIsrael y tres conciertos regiamente clausurados Un brillante Mahler cerró el triple programa abierto por Tschaikovsky Santander. Leopoldo Hontañón, enviado especial Con un concierto eminentemente dedicado a Mahler, el director Zubin Mehta y la Orquesta Filarmónica de Israel cerraron su participación en el Festival Internacional de Santander. Este tercer concierto tuvo especial brillantez ai estar presidido por Su Majestad la Reina, que viajó hasta la capital cántabra con ese motivo No entendía muy bien el direcdenar, planificar y jerarquizar el material temático, cuya extráorditor del Festival santanderino, José Luis Ocejo, que no hubiera naria riqueza, casi, casi superallegado a abarrotar el segundo bundante, y su trabajado tratade los tres conciertos que tenía miento, son precisamente las noprogramados en la Porticada ese tas que mejor d e f i n e n y espléndido tándem que forman caracterizan a este monumental Zubin Mehta y la orquesta de la fresco bruckneriano. Como la que es maestro vitalicio, la Filaragrupación israelí, y muy espemónica de Israel. Sobre todo, cialmente su sensacional cuerda, después de la fulgurante jornada volvió a mostrarse como instrude presentación. Creo por mi mento de primer rango y con sinparte, sin embargo, que la entragular capacidad para amoldarse da fue más que satisfactoria, hafidelísimamente a los propósitos bida cuenta de la minoritaria traductores de Mehta, la versión atracción que Antón Bruckner mereció el premió, gue se le deejerce todavía sobre los aficionadicó y aún otro más intenso. dos españoles. En cualquier Sí fue merecido, por la sencilla caso, hicieron muy mal los que razón de que no cabía ni más dejaron huecos en las gradas calor en las ovaciones, ni más porticadas. Y ellos se lo perdiefuerza en los bravos, ni mayor ron. insistencia en unas y en otros, el Porque la Octava sinfonía que acogió el final de la Primeen do menor, de Bruckner- esa ra sinfonía de Gustav Mahler, que sin demasiado fundamento que, con sus cinco tiempos origies llamada por algunos la del nales, por cierto, cerraba la predestino en forzado paralelismo sencia de Mehta y de los filarmócon la beethoveniana de la misnicos de Israel en el Festival ma tonalidad- es particularmencántabro. La cosa no era para te indicada para disfrutar de dos menos. El director de Bombay de las más altas capacidades de había demostrado en grado emiMehta: la de ahormar y unificar nente aquel poder a que aludía la gran voz sinfónica, en ejemplo anteayer al hablar de la Cuarsólo superado, en número de ta de Tschaikovsky de compainstrumentistas reclamados, por ginar visión general y detalle. un Mahler posterior, y la de orCon mayor atención, quizá, en El director y la Orques ta israelí continúan por Europa la gira comenzada en España sura y la prodigiosa linealidad tímbrica de todas las secciones de la cuerda- añadió justicia a; i la apoteosis final. Antes se había disfrutado de una obertura del Oberon weberiano liberada, cual conviene, de toda ampulosidad y de cualquier artificial ensanchamiento de frases; y se había escuchado, una lectura, no demasiado convencida ni convincente, de la Cuarta sinfonía para gran or- questa del compositor hebreo Josep Tal (1910) Prometedora en la bien organizada algarabía de su primera sección, pero que se pierde luego en una pretenciosa y escasamente lógica concatenación de ideas sin asomo de fuerza inventiva y sin que siquiera demuestren en su autor buen oficio orquestador. Lo anterior hizo que, en mi opinión, el tercer concierto dé Mehta y sus profesores no consiguieran, en su conceptuación global, la perfecta redondez de los dos precedentes. No obstante, la afta y esclarecida propuesta mahleriana de Mehta- que determinó, con el grandísimo éxito, el regalo de una de las Variaciones Enigma de Elgar, y la danza final del Dafnis raveliano- presidida, además, desde el palco de honor, por la Reina Sofía, llegada expresamente de Palma de MaHorca para el concierto, lo convirtió en señaladísimo acontecimiento de esta edición del Festival y de muchas otras. Zubin Mehta esta ocasión, al análisis que a la síntesis. Usó Mehta. en efecto, morosidades explicitadoras bien con apoyo en una hiperexpresiva agógica caso de los tiempos extremos) bien logradas mediante la adopción de un tempo general de pausada delectación (caso del infrecuente segundo y de la marcha fúnebre) -que, si se me entendiera en el sentido más elogioso, me atrevería a calificar de celebidachianas En otras palabras: persiguió, y alcanzó de modo sencillamente irrebatible, el desentrañamiento último de la multiforme verdad mahleriana. La magnífica colaboración de la Filarmónica israelí- en la que de nuevo tengo que destacar la ter- La Reina, invitada de honor Santander. Javier Badía A las diez y media en punto de la noche del jueves, Su Majestad la Reina entraba en la plaza Porticada, donde Zubin Mehta iba a dirigir por tercer día consecutivo a la Orquesta Filarmónica de Israel. Acompañaban a Doña Sofía la Reina Ana María de Grecia, esposa del Rey Constantino, y la infanta Doña Margarita y su esposo, el duque de Soria. Su Majestad la Reina había llegado minutos antes al aeropuerto de Parayas, procedente de Mallorca, en un avión Mystere. Pasada la una de la madrugada, Doña Sofía y sus acompañantes regresaron en el mismo avión al Palacio de Marivent, donde la Familia Real pasa sus vacaciones. El escaso tiempo con que se había anunciado la presencia Real al concierto, obligó a Zubin Mehta a modificar el programa de ensayos; y, por la mañana, la Orquesta Filarmónica de Israel, con el director al frente, estuvo preparando el Himno Nacional y el de Istael, que fue interpretado por la noche al comienzo del concierto. Al término del mismo, celebrado en una abarrotada plaza Porticada, y antes de emprender el regreso a Mallorca, Doña Sofía departió durante quince minutos con el director Zubin Mehta. Este director hindú, considerado entre los cinco mejores del mundo, y que ya es conocido en España, además de por sus facultades concierto el embajador de Israel en España, Shlomo Ben- Ami, un hispanista formado en la Universidad de Oxford, que ya estuvo en esta región en 1984 para asistir a uno de los cursos de la UIMP. Pasadas las dos de la madrugada, el restaurador cántabro Víctor Merino ofreció a Zubin Mehta una cena. Acompañaron al director su mujer, Nancy, quien como actriz participó hace años en el telefilme El santo el embajador de Israel, el director del FIS y las relaciones públicas del Festival, Emilia Levi y Esperanza Botella. También estuvieron presentes el director de los cursos para extranjeros del UIMP, Carlos Galán, y su esposa, Aurora Bobadilla: artísticas, por su afición a la comida picante, le entregó a la Reina unos pimientos recogidos por él mismo en su huerta. Entre las muchas personalidades que se dieron cita en el tercer y último concierto en la Porticada de Mehta al frente de la Fil a r m ó n i c a de I s r a e l se encontraban el ministro de Obras Públicas y Urbanismo, Javier Sáenz Cosculluela; el presidente de la Comunidad autónoma de Cantabria, Juan Hormaechea; el delegado del Gobierno en Cantabria, Antonio Pallares; el alcalde de Santander, Manuel Huerta; el director del Festival Internacional de Santander, José Luis Ocejo, y el rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, Santiago Roldan. También asistió al